Footprints - Praia do Castelejo, Vila do Bispo, Algarve

sábado, 2 de maio de 2020

Fim do Estado de Emergência

Termina hoje à meia-noite o estado de emergência, durante 44 dias tivemos a obrigação de permanecermos confinados. A partir de amanhã cessa a obrigação de confinamento. O governo continua a aconselhar o confinamento. É uma diferença abismal; temo que muitas pessoas não cumpram o dever cívico de usarem as máscaras na rua, já que estas são obrigatórias nos transportes públicos. Temo que o número de infecções venham a aumentar. Somos um povo do  8 ao 80. Aguardo com alguma ansiedade para assistir ao comportamento dos meus concidadãos . Eu continuarei a usar a máscara sempre que sair à rua, sou uma pessoa de risco atendendo à idade e, por ser portador de uma doença cronica - continuarei a manter as distâncias aconselháveis de 2 metros; continuarei a ser um cidadão respeitador das normas emanadas da Direção Geral de Saúde. Espero que os outros o sejam também!
Para bem de todos!

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photo: Madre Barroso. Foto nº. 3628 - Bali.

Los antivacunas, nueva amenaza para la seguridad nacional en EE.UU.

Se trata de un texto publicado en el boletín interno de InfraGard, una organización relativamente poco conocida especializada en seguridad nacional y conectada con el FBI, y firmado por Christine Sublett, una consultora de ciberseguridad y especializada en la industria sanitaria, y Mark Jarrett, un doctor con años de experiencia y máximo responsable de calidad, vicepresidente y jefe médico asociado de Northwell Healthtrabaja, la mayor red de hospitales del estado de Nueva York. Ambos advierten de que «la mayor amenaza a la hora de controlar un virus viene de aquellos que rechazan categóricamente la vacunación» con «campañas de desinformación en redes sociales y propaganda» que responden al patrón de la intoxicación rusa.

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photo: Rogério Barroso. Foto nº. 3628 - Resina.

sexta-feira, 1 de maio de 2020

Un primero de mayo confinados

Confinados y para seguir, así comenzamos el 1º de mayo, y con una caída del 5,2% del PIB en el primer trimestre de este año. Todo indica que es debido, más o menos, al parón de la segunda quincena de marzo, fecha en que comenzó el confinamiento. A 5 puntos por quincena, fácil es hacer números de lo que todavía queda y hasta dónde puede llegar.
Si la economía ya apunta a la debacle, más lo será para multitud de parados, nuevos parados y precarios en general. Sí, celebramos -es un decir- un primero de mayo, pero no sabemos cuándo terminará esta celebración. Las cosas estaban mal, y a peor, a mucho peor se están poniendo y más y más que se van a poner. No se ve medida alguna que no sea más de lo mismo. Más de un sistema que si ya estaba a punto de reventar, bastó un virus para que el mundo entero se desplomara.

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photo: Rogério Barroso. Foto nº. 3627 - 1º de Maio de 2005 (Foto de Arquivo Pessoal).

“Ninguna impunidad para los criminales de lesa humanidad”

Ni libertad, ni impunidad. Aún a pesar del COVID-19, los condenados por graves violaciones de derechos humanos, genocidio, crímenes de lesa humanidad o de guerra deben cumplir sus condenas en prisión. Las medidas urgentes de protección -a causa de la pandemia- en cárceles superpobladas, no deben conducir a la impunidad de las personas condenadas en diversos países por graves violaciones de los derechos humanos.
Así lo establece la recomendación del abogado y jurista Fabián Salvioli, Relator Especial de las Naciones Unidas sobre la promoción de verdad, la justicia, la reparación y las garantías de no repetición, hecha pública el último miércoles de abril.

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photo: Rogério Barroso. Foto nº. 3625 -Bali.

El FMI, inhumano para millones de personas

Hiruni, la esposa de un pescador que tiene que gestionar su familia de cinco personas con un ingreso de cerca de 2,50 euros por día (500 rupias de Sri Lanka), está en este momento muy endeudada. Para conseguir un aumento de los ingresos de la familia, pidió 50.000 rupias (250 euros) a una institución financiera no bancaria —un estatus que les permite eludir las normas reguladoras impuestas a las instituciones bancarias por el Banco Central de Sri Lanka— especialista en los microcréditos. Con ese dinero, Hiruni comenzó la producción de mosquiteros impregnados de insecticida (como recomiendan fundaciones como la de Bill Gates) que vendía a 2.000 rupias la pieza (10 euros).