Footprints - Praia do Castelejo, Vila do Bispo, Algarve

sexta-feira, 7 de agosto de 2020

FOTOS MINHAS


photo: Rogério Barroso. Foto nº. 3676 - O meu canto.

La Guerra de Libia, una escalada preocupante

La guerra de Libia es otro de esos grandes conflictos que pasan desapercibidos para la opinión pública. Han pasado más de nueve años desde que Occidente decidiera intervenir militarmente en la guerra civil libia y la crisis que vive el país ha sufrido un deterioro continuo desde ese momento. De hecho, actualmente el país está mucho peor que con Gadafi, pese a que el dictador libio gobernó durante más de cuatro décadas con mano de hierro y sin importarle los deseos de su población, a la que sometió a un régimen de aislamiento internacional fatal para los intereses de la misma.

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                              Photo: Rogério Barroso. Foto nº. 3675 - Livros.

Los hijos de la violencia


9 de agosto día Internacional de los Crímenes Estadounidenses contra la Humanidad.
¿Hay un plan para encubrir los crímenes contra la Humanidad? Sí, se llama Capitalismo. 
Quedarse quieto es hacerse cómplice. Ésta no es una denuncia cómoda para tranquilizar conciencias pequeño-burguesas. Es denuncia y es autocrítica. Mientras Trump y sus jaurías criminales reprimen, humillan y encarcelan a familias de “inmigrantes”; todos los Crímenes Estadounidenses se coagulan en las injusticias fronterizas, la inmensa mayoría de nosotros aporta su cuota de ignorancia, indolencia e inutilidad funcionales. Algunos claman a cielo y oran, otros se subliman mentando madres, algunos hacen donativos, limosnas y gestos compungidos. Otros más, alzan los hombros y siguen viendo sus noticiero favorito.

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photo: Rogério Barroso. Foto nº. 3674 - Chapéus.

Por sus frutos los conoceréis

Semeja un círculo vicioso de difícil aunque no imposible salida. También en América Latina el neoliberalismo, con sus privatizaciones y reducciones de los gastos públicos, se ha erigido en potenciador por excelencia de la COVID-19, y esta por su parte está provocando más desigualdad, más hambre…; en fin, más capitalismo paroxístico, con el grueso del “salvataje” fluyendo hacia los bancos, las grandes compañías, en detrimento de las multitudes.
Ahora, al buscar el “motor impulsor” del statu quo recordemos que ya antes del megacontagio se ahondaban la indignación y la rabia contra las élites que se alejan de las  bases, incumplen promesas democráticas y aplican ajustes sobre las mayorías. Como resultado, una ola de manifestaciones populares que a la altura del décimo mes del año IPS calificaba de “otra Revolución de Octubre”, trasuntada en hirvientes protestas callejeras en Ecuador, Chile, Haití…,

quinta-feira, 6 de agosto de 2020

Manipulando opiniones



by Falco

¡Hiroshima mon amour!, o la masacre nuclear que espejó el fin del mundo

La ciencia daba la oportunidad de demostrar a “los japos” que había nacido un imperio, muy superior a todos los anteriores, que en menos de lo que canta un gallo podía reducir a cenizas, a la nada, “al enemigo”. Así se inauguró “Apocalypse Now”: la Era del exterminio masivo de civiles.

Fue una mala decisión lanzar las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki – a pesar de que todavía lo aprueba el 56 por ciento de los estadounidenses-[1] y acabar con la vida de cientos de miles de civiles que fueron vaporizados o abrasados tras las explosiones nucleares que dejaron escrita con “sangre[2]” una de las páginas más macabras de la historia de la Humanidad. Aquellas masacres atómicas espejaron cómo sería el fin del mundo si los monos que gobiernan el planeta deciden apretar “el botón nuclear” para medir sus fuerzas en “el glóbulo cósmico” que nos ha tocado habitar.

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photo: Rogério Barroso. Foto nº. 3673 - Lisboa.

Una tragedia que persistirá

Hay momentos en la historia de una nación que quedan congelados para siempre. Tal vez no sean las peores catástrofes que han abrumado a su gente, ni las más políticas. Sin embargo, capturan la interminable tragedia de una sociedad.
Viene a la mente Pompeya, cuando la confianza y corrupción imperial de Roma fueron abatidas por un acto de Dios, tan calamitoso que a partir de allí podemos contemplar la ruina de los ciudadanos, incluso sus cuerpos. Se necesita una imagen, algo que pueda enfocar nuestra atención por un breve segundo en la locura que yace detrás de una calamidad humana. Líbano acaba de proporcionarnos un momento así.