photo: Rogério Barroso. Foto nº. 3845 - Ancora.
Cuesta creer no que China lo haya logrado, cosa que muchos daban por segura a la vista del progreso alcanzado en los últimos años, sino que tal anuncio no tuviera el eco en todo el mundo que sin duda merece: lo logrado por China equivale a más del 70 por ciento de reducción de la pobreza global y lo ha alcanzado 10 años antes del plazo establecido por la Agenda 2030 de las Naciones Unidas. En China, el umbral de pobreza se fija en un ingreso anual de 4.000 yuanes (510 euros) o 1,9 euros por día (según las normas internacionales es de 1,8 euros).
Cualquier observador externo, sin más datos, podría pensar que el nuevo texto legal es de carácter autoritario, que recorta las libertades a la comunidad educativa (padres y madres, alumnado y profesorado), y que por tanto es criticable bajo la óptica de una sociedad democrática. Nada más lejos de la realidad. Lo que ocurre, como vamos a exponer a continuación, es que la derecha política, social y mediática de este país viene apropiándose falsariamente de este término, impregnándolo de un significado y ensartándolo en un contexto que para nada le corresponde (salvando las distancias, los negacionistas de la pandemia de coronavirus también reclaman en las calles de las ciudades “¡Libertad!”, pero como estamos diciendo, son apropiaciones conceptuales del término absolutamente sesgadas, erróneas e interesadas).
Antonina Rodrigo, escritora e historiadora nacida en 1935 en el Albaicín granadino, ha trabajado con tesón y rigor por mantener viva la memoria de las mujeres del movimiento libertario, luchadoras en la senda revolucionaria y las amargas trochas del exilio, pero destaca también por sus estudios sobre otros protagonistas de nuestro pasado reciente, como Margarita Xirgu, Salvador Dalí o Federico García Lorca.
El presidente electo de Estados Unidos nombró esta semana a algunos de sus candidatos para puestos clave en defensa y política exterior. Detrás de los anuncios se esconde un mundo de puertas giratorias y lobbies belicistas con ropaje académico, financiados por la industria armamentística y de la seguridad global.
Las cifras oficiales acaban de anunciar esta verdad ineludible. El pueblo argelino rechazó el proyecto de revisión constitucional por el boicot de una mayoría abrumadora (76,6%). Según las cifras oficiales, solo el 23,7% fue a los colegios electorales.
Los tradicionales bastiones electorales del partido único (en las regiones meridionales), que entonces estaban sujetos al dictado de ciertos sistemas feudales locales, boicotearon el proyecto. Círculos extraoficiales vinculados a los barones del régimen hablaron de una participación de apenas el 6%. En resumen, este referéndum consultivo, que ha querido, con la elección-designación del 12 de diciembre de 2019 de Abdelmadjid Tebboune, vender una «nueva Argelia», absorber el potencial de movilización de Hirak y salvar el sistema creando una nueva base social es una verdadera bofetada a todos los diseñadores y arquitectos del sistema argelino.