
by Antoms
La teoría crítica de La Escuela de Frankfurt ha sido—junto a la teoría Francesa—una de las mercancías más codiciadas de la industria teórica global.
Juntas, sirven como una fuente común para muchas de las modas intelectuales que influencian los tipos de teoría crítica que actualmente dominan el mercado académico en el mundo capitalista, desde la teoría postcolonial y decolonial a la teoría queer, el afro-pesimismo y más allá. La orientación política de La Escuela de Frankfurt ha tenido como consecuencia un efecto fundacional en la intelligentsia globalizada del mundo occidental.
En los últimos días hemos sido testigos de otra masacre televisada cometida por el apartheid de Israel contra el pueblo originario palestino en Gaza, en la que ha habido más de 40 personas asesinadas, incluidos 15 niños, y cientos de personas heridas. La mayoría de nuestra gente de Gaza son refugiados de la Nakba de 1948, que sufrieron una limpieza étnica y fueron desposeídos por las milicias sionistas y más tarde por el Estado de Israel y su ejército, y que luchan continuamente por regresar a casa. Paralelamente, las facciones fascistas israelíes, apoyadas y protegidas por el régimen del apartheid, han invadido y profanado el recinto de la mezquita de Al-Aqsa.
La derecha es una gran creadora de mitos; de hecho, una inmensa y legendaria fábrica de relatos, en economía resulta un deleite de disimulo, el camuflaje y la desfiguración de la verdad. Para dar un ejemplo, en la Argentina actual, el nuevo ministro de economía ha puesto en funcionamiento una nueva iniciativa llamada “fábrica de dólares”, a mi entender de añeja existencia. El traslado de ahorros al exterior debe ser la principal exportación del país, pero para la matriz mediática es un nuevo relato con idéntico final. El problema argentino nunca fue la generación de dólares sino su permanencia en el país.
Nombre de la operación: Israel denomina a la operación “amanecer”. La palabra amanecer es el inicio del día, asociado al sol, nuevo día, esperanzas, belleza… Es decir, denomina a una operación criminal, con un nombre que como seres humanos tenemos asociado a un concepto positivo en sí mismo. Debemos de preguntarnos ¿Qué pasaría si la operación se llamase: bombas destructivas de las vidas palestinas? (por ejemplo), en este caso estaría más cerca de la realidad y todos nos quedaríamos impactados de ver como bombardean (otra vez) el territorio de Gaza.