La noticia de que todas las condenas contra el ex presidente Luis Inácio Lula de Silva habían sido anuladas y que el ex mandatario recuperó todos sus derechos políticos, incluyendo el de ser candidato en las elecciones del año próximo, provocó un maremoto político que abrió las compuertas para distintas interpretaciones del hecho.
Si bien el fallo corrige errores graves en los procesos, llama poderosamente la atención que una cuestión tan simple haya tardado tanto tiempo en dilucidarse, y es imposible ser ingenuo, ya que en el proceso el país salió malherido en el prestigio, mostrando la escasa solidez de sus instituciones democráticas.
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