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terça-feira, 9 de março de 2021

El secuestro de lo común

 Pese a que la pandemia ha demostrado la riqueza del trabajo comunitario, el Ayuntamiento de Madrid continúa en su deriva de cerrar los centros sociales autogestionados. Entre desalojos y cese de sesión de espacios, ya son al menos una decena los que han visto su recorrido vital interrumpido. Es la cronología de una ciudad en permanente conflicto con la construcción vecinal.

El 12 de febrero, la Red de Solidaridad Vecinal Somos Tribu Vallekas era galardonada por el Parlamento Europeo con el Premio Ciudadano Europeo 2020. “En la actualidad son más de 1.500 personas voluntarias, organizadas en más de 30 grupos de trabajo, con cinco despensas solidarias que reparten más de 500 cestas de comida semanales y con más de 1.300 familias atendidas”, destacaba la web del Europarlamento. Habían pasado solo cuatro días de la entrega al Ayuntamiento de llaves del Espacio Vecinal de Arganzuela (EVA). Cara y cruz de un juego institucional donde los espacios autogestionados suelen estar bajo la lupa de la política.

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