Puede que tengamos que habituarnos a este acrónimo, que alude al Diálogo Cuadrilateral de Seguridad impulsado por EEUU junto con India, Japón y Australia. O puede que no. Washington suscribe la esperanza de que esta alianza “basada en valores” pueda hacer de China un “actor responsable” en el orden regional e internacional. En realidad, el hilo vertebrador que sirve de hipotética argamasa es que ninguno de estos países quiere ser “dominado” por China.
El QUAD se considera un embrión de una OTAN del Indo-Pacífico y va en la línea de ampliar al máximo el frente de oposición a Beijing. Al interpretarse que China no ofrece confianza suficiente a propósito de sus intenciones estratégicas, esto conduce el escenario regional a un punto crítico. La primacía del enfoque basado en la seguridad que transmite esta propuesta deja en albis el futuro de la cooperación económica y resucita el fantasma de la guerra fría.
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