Ante la llegada de unos 15.000 refugiados que se resguardaron debajo de un puente en la ciudad fronteriza de Del Río, en Texas, el presidente Biden respondió con una campaña de deportaciones masivas. El Gobierno de Biden fletó varios aviones con destino a Haití para deportar a una gran cantidad de ciudadanos haitianos, a pesar de la convulsión política que vive ese país tras el asesinato del presidente Jovenel Moïse ocurrido en julio y el devastador terremoto del pasado 14 de agosto. Para ello, el presidente Biden invocó una política anti-inmigrantes implementada por el expresidente Donald Trump en virtud del Título 42 del Código de Regulaciones Federales de Estados Unidos, que dispone que las autoridades de inmigración expulsen del país a solicitantes de asilo sin el debido proceso, alegando motivos de salud pública a raíz de la pandemia.
Footprints - Praia do Castelejo, Vila do Bispo, Algarve
sábado, 25 de setembro de 2021
domingo, 11 de abril de 2021
Estados Unidos debería enviar al mundo vacunas, no bombas
La pandemia de COVID-19 exige una respuesta colectiva y global que pocas veces se requirió en la historia de la humanidad.
Es probable que los 132 millones de casos confirmados de COVID-19 en todo el mundo y las 3 millones de muertes sean cifras subestimadas y que la cantidad real de casos y muertes sea mucho mayor. También han surgido variantes más contagiosas, lo que ha provocado un aumento alarmante de los casos. Los virus no respetan las fronteras y, en un planeta cada vez más interconectado, la necesidad de un enfoque cooperativo para enfrentar esta emergencia de salud pública es imperativa. Estados Unidos, la nación más rica del mundo, tiene la responsabilidad moral de facilitar la disponibilidad de vacunas y tratamientos contra la COVID-19 en todo el mundo. En cambio, el Gobierno de Biden eligió el camino de lo que se denomina “nacionalismo de las vacunas”, almacenando y acaparando dosis y bloqueando los intentos para suspender, aunque sea de forma temporal, los derechos de propiedad intelectual de las vacunas contra la COVID-19, que están en poder de compañías farmacéuticas con fines de lucro. Mientras tanto, todo sigue como de costumbre en la industria armamentista de Estados Unidos, que vende anualmente más de 160.000 millones de dólares en armas y municiones en todo el mundo.
sábado, 10 de outubro de 2020
Donald Trump pone en peligro al personal de la Casa Blanca
El lunes, cuando el presidente Donald Trump atravesaba las puertas doradas del hospital Walter Reed tras su internación para recibir tratamiento contra la COVID-19, un periodista gritó: “¿Cuántos miembros de su personal están enfermos?… ¿Cree que podría ser un supercontagiador, señor presidente?”. Trump ignoró las preguntas y subió al helicóptero Marine One que lo llevaría de regreso a la Casa Blanca. Allí, en una escena digna de un reality show, caminó hasta el balcón, saludó con la mano en alto, se quitó el tapabocas, pareció quedarse sin aliento, y finalmente entró. El desafiante gesto de Trump de quitarse el tapabocas puso en riesgo al personal doméstico de la Casa Blanca, quienes en su mayoría son personas de color mayores, por lo que corren un mayor riesgo de sufrir una enfermedad grave o la muerte por COVID-19. La insensible indiferencia de Trump por estos trabajadores y el brote en la Casa Blanca en general es una metáfora de su vergonzosa respuesta a la pandemia, que incluye el rechazo de la ciencia, burlarse de los tapabocas y el distanciamiento social y estar al frente del país con mayor cantidad de muertes por COVID-19 del planeta.
sábado, 4 de julho de 2020
Trump, el Monte Rushmore, la COVID-19 y el Ku Klux Klan
