Footprints - Praia do Castelejo, Vila do Bispo, Algarve
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quinta-feira, 8 de abril de 2021

Crece el peligro de guerra

 Para todas aquellas personas que se alegraron de la victoria electoral de Biden, me temo que hay malas noticias. Quienes ya advertimos que con los demócratas el peligro de guerra se dispararía parece que no hemos fallado. Los peores augurios que del discurso del nuevo presidente se pudieron extraer tras su toma de posesión se han ido materializando.

1. Ha advertido (amenazado) a Alemania de no seguir adelante con su proyecto de abastecimiento energético (Nord Stream 2), y da marcha atrás en la retirada de tropas del territorio germano, lo que de paso deja claro que sigue siendo un país colonizado (la administración USA, riéndose una vez más del “libre comercio”, acaba de amenazar directamente con represalias a las compañías que participan en la construcción del gaseoducto, detectándose incluso hostigamiento militar al mismo).

sexta-feira, 11 de setembro de 2020

¿“Occidente” contra Rusia (y China)?

El pasado 2 de septiembre, cuando se cumplía el 75 aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial, el presidente de China, Xi Jinping, propuso a Moscú unificar esfuerzos para defender los resultados de la esa guerra, dado que hoy los países de la OTAN se empeñan en trastocarlos tanto retrospectivamente como sobre el terreno, haciendo de China y Rusia sus principales enemigos a batir.

quinta-feira, 5 de maio de 2016

Capitalismo degenerativo

A finales de los años 70 del siglo XX se hizo evidente que la maquinaria de producción capitalista se había estancado de nuevo. La enfermedad crónica del capitalismo se había vuelto a manifestar: la sobre-acumulación de capital. Demasiada concentración tecnológica por unidad de producción, a costa del trabajo humano.
Como quiera que sólo de este último se extrae plusvalía, la consecuencia es una decadencia de la misma y por tanto de la ganancia final que los capitalistas reciben cuando venden las mercancías producidas, diseñadas o servidas por la fuerza de trabajo. Es decir, una generalizada pérdida de rentabilidad de las inversiones capitalistas. Y si hay pérdida de rentabilidad desciende la inversión en la esfera productiva, con lo cual baja también la productividad.
Frente a ello el Capital (en mayúsculas, como capitalista colectivo) emprende un conjunto de dinámicas orientadas a paliar el descenso de la rentabilidad: incremento de la explotación de la fuerza de trabajo; aceleración de los desplazamientos de capital hacia las periferias del Sistema, allí donde había (y hay todavía) más expectativas de rentabilidad, dado que no se ha dado el proceso de sobreacumulación (desplazamientos más posibles porque coinciden con la segunda globalización de la economía capitalista); hay un desplazamiento también técnico-organizativo, hacia nuevas ramas de inversión (sobre todo la “economía inmaterial” o “nueva economía”); y asimismo se da un desplazamiento hacia los circuitos que hasta ese momento eran secundarios en la acumulación de capital (el suelo, la vivienda, las hipotecas), con la consiguiente gestión del territorio de cara a su valorización especulativa (haciendo del conjunto del hábitat una mercancía, lo que lleva emparejada su depredación).
Se emprende, concomitantemente, un paquete de políticas tendentes a deteriorar la condición salarial: desinversión selectiva y reorientación hacia un tipo de producción flexible, ligera; reducción de la masa salarial a partir de la desvinculación de los salarios respecto de la productividad y el subsecuente declinar de los salarios reales; inhibición de la inversión pública que conlleva el deterioro de lo público y de la “seguridad social”. Conduciendo todo ello a la entrada en una era de inseguridad colectiva.

sexta-feira, 4 de dezembro de 2015

No es una guerra “contra el terrorismo”, es una guerra contra la Humanidad

Lo primero e importante para poder calibrar el escenario de Caos en que nos hallamos es tener en cuenta que enfrentamos una encrucijada en la que el capitalismo está cayendo en picado y ya no va a volver a ser lo que fue en los países de su núcleo central (esos que se llamaron a sí mismo “ricos”).
En una u otra circunstancia, las élites mundiales y locales están tomando posiciones de cara a mantener el poder o al menos a no ser del todo desplazadas en el nuevo orden que está por surgir.
Las claves de ese orden vienen fijadas por muchos procesos, pero al menos tres son especialmente importantes para entender lo que pasa:
1/ El primero lo venimos arrastrando desde los años 70 del siglo XX y no ha hecho sino crecer: la financiarización económica, social, política y cultural del capitalismo, como resultado de una obturación que cada vez se muestra más insuperable en la esfera de la producción o de la “economía real”.
2/ El segundo es la automatización derivada del trepidante desarrollo de la tecnología (nanotecnología, biotecnología, inteligencia artificial, robótica, neurociencia...).
Estos dos procesos marcan el fin de la era del empleo. El primero por retirar cada vez más fondos de la inversión productiva y destinarlos a la especulación parasitaria. El segundo lo explica por sí mismo.