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quinta-feira, 12 de setembro de 2019

Huawei es apenas refriega de lo que se viene

La guerra del gobierno Trump contra China -que empezó contra la multinacional Huawei- ha ocupado las portadas de los medios de comunicación en todo el mundo, hecho explicable por implicar a las dos mayores potencias comerciales del mundo y por afectar -como daño colateral- al mayor tótem del siglo XXI, como es la telefonía móvil, sin la cual se multiplicaría el número de desamparados, que encuentran en su teléfono la comprensión y el amor que ya no saben hallar fuera de emoticones y pantallas. Que el conflicto chino-yanqui haga timbrar al mundo no debe hacer olvidar un hecho más importante, que, en estos pagos, recibe nula atención: la feroz carrera armamentista que mantienen EEUU, China y Rusia, respecto de la cual lo comercial y Huawei -por más que inflen su importancia- no es sino un primer ‘round’ de una pelea a muchos rounds.

terça-feira, 10 de abril de 2018

La rusofobia y el suicidio de la Unión Europea

El caso del exespía Skripal, supuestamente envenenado con un gas tóxico por espías rusos, ha servido de catapulta para una nueva oleada de histeria anti-rusa. La expulsión masiva de agentes diplomáticos rusos por una veintena de países (a la cabeza de ellos EEUU, con 60) echó leña al fuego de una situación que chirría por los cuatro costados y que puede llevar -y seguramente llevará, de seguir este derrotero-, a una confrontación más abierta y dura en la que la Unión Europea puede perder más que Rusia.

quarta-feira, 26 de abril de 2017

Corea del Norte, un Israel en el Pacífico

Cada cierto tiempo, Corea del Norte ocupa las primeras planas de los medios de comunicación, en una mezcla de chirigota y noticia, que dejan la impresión de que el régimen norcoreano está formado por payasos histéricos con misiles atómicos. Una visión lejos de la realidad, aunque el hermetismo del régimen deje poco espacio para al análisis o el contraste informativo. Pero Corea del Norte es algo bastante más pesado y serio que la familia Kim, que gobierna el país desde 1945. Es un hinterland, un limes que separa el territorio controlado por EEUU –Corea del Sur y Japón- del territorio de las otras dos grandes potencias mundiales de hoy, China y Rusia (antes, la URSS).
Es ingenuidad de guardería creer que el desarrollo militar y la subsistencia económica de Corea del Norte habría sido –y seguiría siendo- posible sin el visto bueno de Beijing y Moscú, sobre todo de Beijing. China absorbe casi el 60% de las exportaciones del país y le proporciona el 90% del combustible que consume y el 57% de sus importaciones. Sin China, el régimen se derrumbaría en meses y el caos se apoderaría de Corea del Norte. China es el país menos interesado en un caos pues, de darse, millones de norcoreanos buscarían refugio en el país más poblado del mundo. Obviamente, en río revuelto EEUU intentaría lograr lo que no pudo cuando la Guerra de Corea (1950-1953), que es poner toda la península coreana bajo su control. Como puede colegirse sin necesidad de ser estratega, ni China ni Rusia aceptarían ese control. Todo lo contrario, la Guerra de Corea fue provocada por el intento de las fuerzas comunistas de reunificar el país y prolongada por el intento de EEUU de aprovechar la situación para apoderarse del norte. La derrota de las fuerzas norcoreanas provocó la entrada de China en la guerra y que la Unión Soviética enviara a sus más experimentados pilotos a combatir contra EEUU. La guerra terminó en tablas y con la frontera más militarizada del mundo.

sexta-feira, 24 de fevereiro de 2017

Trump y las entelequias de la Unión Europea

Pasó el vicepresidente de EEUU por Europa sin terminar de despejar las dudas que afligen a la UE desde la elección de Donald Trump, dejando claro que lo que a EEUU le interesa es la OTAN. El otrora rutilante edificio europeo sigue sin cerrar sus grietas –cada vez mayores- y teme ser declarado en ruina, con sus líderes sumidos entre la perplejidad y el miedo a los planes ocultos de Trump. Tales angustias no existirían si la UE fuera un proyecto sólido y sostenido en sus propios pilares, pero nunca ha sido así. La OTAN fue invención de EEUU en su duelo a muerte en el O.K Corral con la Unión Soviética. La Comunidad Económica Europea surgió como reacción al desafío social y económico que planteaba el comunismo, creándose un modelo que, redistribuyendo parte de la riqueza, permitiera detener el avance de las fuerzas de izquierda, sobre todo comunistas, en los duros años 50 y 60 del siglo XX. Ambos proyectos (OTAN y CEE) descansaban en el poder militar y económico de EEUU, no en las capacidades propias de Europa Occidental. La Europa actual nació, pues, como una dependencia de EEUU, lo que explica sin ambages los temblores y sudores fríos que hoy recorren sus capitales.
Una Europa –refresquemos la memoria- que financiaba buena parte de su bienestar merced al neocolonialismo, que permitía prolongar el expolio de los países salidos de la descolonización, a partir del dominio industrial absoluto de Occidente y del control, también absoluto, de las instituciones financieras mundiales –FMI y Banco Mundial- y de las todopoderosas transnacionales, que hacían y deshacían a su gusto en los países formalmente independientes, pero realmente esclavizados bajo el diktat de Occidente.