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domingo, 27 de janeiro de 2019

“La falta de unidad de la izquierda brasileña es lo que más me preocupa ahora”

Manuela d’Ávila, del Partido Comunista do Brasil (PCdoB), fue una de las invitadas internacionales al Festival Radicaliza la Democracia, organizado por el Partido Poder en el campus de la USACH y que cerró su primera edición este domingo. D’Ávila se hizo popular más allá de las fronteras de Brasil cuando anunció su candidatura a la Vicepresidencia con la lista del Partido de los Trabajadores (PT), en dupla con Fernando Haddad, quien tomó el relevo de Lula, encarcelado en Curitiba, y peleó la Presidencia con el ultra Jair Bolsonaro. Procedente del movimiento estudiantil brasileño, la trayectoria política institucional de D’Ávila es muy dilatada a pesar de su juventud. En 2005, con sólo 23 años fue elegida concejal de su ciudad natal, Porto Alegre. Tras pasar por el Parlamento regional de Río Grande do Sul, llegó a la Congreso Nacional en 2007 como diputada del PCdoB. Después de una década de trabajo legislativo a nivel federal, decidió dedicar los esfuerzos a su provincia natal, donde ejerce como parlamentaria regional desde 2015. La intervención de D’Ávila fue de las más esperadas de las figuras internacionales, sobre todo por parte de mujeres y jóvenes, los principales seguidores de la joven periodista. Antes de almorzar, se tomó un tiempo para conversar con El Desconcierto sobre los últimos acontecimientos en su país. El primer mensaje, el que lanza a través del medallón que le cuelga del cuello: “Bajo mi cabeza para mirar a mi corazón que es lo único que merece mi reverencia”. Va al hueso.

sábado, 8 de dezembro de 2018

¿Del régimen de excepción al estado de excepción?

La continuidad democrática en Brasil fué rota con el golpe del 2016, que sacó del gobierno, de forma espuria, sin ningún argumento jurídico, a una presidenta recien reeligida por el voto popular, bajo la mirada complaciente y complice del poder judicial. En ese momento empezaba a imponerse un regimen de excepción en Brasil, bajo el argumento de que pasaba a combatir el mal más grande del pais, la corrupción, protagonizada por personajes tan poderosos, que sería necesario utilizar métodos de excepción, para tener éxito en ese combate. Es lo que ha hecho la operación Lava Jato, cometiendo todo tipo de arbitrariedades, ya naturalizadas como forma sistemática de persecución politica en contra de la izquierda, por la judicialización de la política, por el “lawfare”, por las acciones arbitrarias de la policía y del ministerio público, por la condena y prisión sin pruebas ni fundamento jurídico.