Estados Unidos no mejoró la situación en el país, y tras su huida la situación ha continuado deteriorándose. Decenas de miles de afganos civiles murieron por las operaciones militares estadounidenses, que causaron además más de once millones de refugiados. Estados Unidos no solo destruyó el país: lo utilizó también como centro de operaciones para adiestrar a sus tropas y después para envenenar la región en su declarado objetivo de «contener a China. El diario británico The Guardian publicó recientemente revelaciones sobre los centros secretos de detención en Afganistán creados por el mando del Pentágono y que las fuerzas estadounidenses utilizaban como «escuelas» donde se maltrataba a los detenidos y se adiestraba en duras técnicas de tortura a los nuevos agentes encargados de interrogar a los prisioneros. Muchos prisioneros murieron en esos centros. Así, no puede extrañar que el proyecto “Costs of War”, impulsado por The Watson Institute for International and Public Affairs, de la Brown University estadounidense, demostrase que el gobierno de Washington y el Pentágono crearon «lugares negros» en al menos cincuenta y cuatro países y regiones en todo el mundo, donde a lo largo de los últimos veinte años fueron detenidas cientos de miles de personas.
Footprints - Praia do Castelejo, Vila do Bispo, Algarve
terça-feira, 16 de agosto de 2022
quinta-feira, 4 de agosto de 2022
Rótulos oxidados
Examinar la evolución de la cultura y el arte en Estados Unidos y comparar los años del frenesí neoyorquino, de la alegría en la década de los sesenta, de la nueva música, el arte pop, la contracultura, los hippies y el amor libre, que palpitaba en el underground y las performances, con el asustadizo presente, y que transita de una superpotencia que llenaba el mundo con sus productos, con sus mitos y obsesiones, con sus estrellas de cine y sus canciones, hasta el país que se sumergía en 2007 en la crisis de las hipotecas y al año siguiente en la crisis financiera, empezando a temer que sus días de gloria y de dominio mundial estuvieran en peligro, implica sentir el vértigo de la historia desbocada y encontrar el rastro del poder, de la mentira, de la manipulación y la guerra y, también, de las obras que siguen siendo valiosas y de las estafas, de la honestidad, de los escombros del arte y de la escoria del dinero. Ese largo período recoge la exposición The American Dream: pop to the present, que organizó el British Museum y que recorre ahora España con CaixaForum, centrada sobre todo en esos movimientos de la segunda mitad del siglo XX y en los procedimientos artísticos con la serigrafía, la litografía y la impresión como nuevos mecanismos de acceso y de divulgación de un alfabeto estético que conjugaba el negocio, la publicidad, la energía del capitalismo norteamericano y la cultura popular creada para los trabajadores de las ciudades industriales que perseguían el sueño americano.
sábado, 2 de outubro de 2021
Un país llamado desolación
Cuando el último día de agosto de 2021 el general de división Chris Donahue subió en Kabul al avión de carga estadounidense C-17, se cerraba la guerra más larga de las que ha participado Estados Unidos. Habían transcurrido veinte años de muerte y devastación en Afganistán.
Tras el caos en el aeropuerto internacional, donde los soldados norteamericanos llegaron a disparar contra la multitud, el mundo contempló la destrucción de documentos y material bélico, los últimos bombardeos con drones que asesinaron a siete niños que jugaban en un patio de Kabul, y la retirada del último militar norteamericano, que mostraba la humillación y la vergüenza del país que todavía pretende dirigir el planeta. Atrás, quedan numerosas matanzas, impunes por el momento, como la que exterminó a treinta campesinos afganos, en 2019, en la provincia de Nangarhar, que el Pentágono achacó a un «error» de los drones. Afganistán ha padecido muchos errores semejantes. Cuando despegaba el último avión norteamericano, Blinken, el viejo ‘halcón’ que dirige el Departamento de Estado, declaraba que su país dirigirá su diplomacia con Afganistán desde Doha, la capital aliada de una monarquía medieval.