Footprints - Praia do Castelejo, Vila do Bispo, Algarve
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segunda-feira, 10 de agosto de 2020

La COVID-19 podría cambiar totalmente la geopolítica

Nose lo tome como algo personal. No me importa que sea amigo o extraño. No me importa su identidad o su ideología política, dónde trabaja ni si trabaja, si usa mascarilla o lleva pistola.
No confío en Vd. porque es, de momento, un posible portador de un virus mortal. ¿No tiene ningún síntoma? Quizás sea un superpropagador asintomático. Aunque me muestre los resultados negativos de su prueba, seguiré teniendo dudas. No tengo ni idea de lo que ha estado haciendo desde que le tomaron la muestra y recibió los resultados. Además, ¿podemos confiar de verdad en que la prueba es precisa?
Francamente, Vd. no debería confiar en mí por las mismas razones. Ni siquiera estoy seguro de poder confiar en mí mismo. ¿Acaso no me toqué la cara en el supermercado después de palpar los aguacates?

segunda-feira, 20 de março de 2017

Doblando la apuesta en distopía


“Hace más de 25 años, mientras estaba sentado en el techo de nuestra casa observando los muebles del vecino llevados por el agua calle abajo, pensé que ya nada podía ir peor. Todas mis cosas estaban bajo el agua, la capital de mi país estaba en ruinas. Esto era exactamente la venganza de la Madre Tierra dirigida a sus habitantes más arrogantes. No obstante, tal como vimos después, las cosas llegaron a ser mucho peores.” 
Estoy seguro, como todos los demás, de que usted tampoco ha olvidado ese desastroso acontecimiento, ese momento –en 2022– cuando el huracán Donald destrozó la ciudad de Washington dejándola en ruinas, y la capital de nuestra nación fue trasladada a Kansas. Al mismo tiempo que nadie podía haber previsto semejante acontecimiento en todos sus detalles hubo algunos pocos observadores de primera mano de aquella arrasadora tormenta que hubiesen presentido el mundo fragmentado y degradado en el que vivimos en este momento con más claridad que Julian West (el observador citado más arriba) cuyo éxito editorial de 2020 ‘Splinterland’ presagió insólitamente este nuestro mundo hecho pedazos. 

terça-feira, 4 de agosto de 2015

El elefante kurdo


En la zona de crisis que incluye Irán, Iraq, Turquía y Siria, los kurdos son el elefante en la habitación. Constituyen el “problema” del que nadie quiere hablar realmente.
Porque estaría compuesto de trozos pequeños de sus territorios, los países de la región se oponen a un Kurdistán independiente. Los protagonistas externos, mientras tanto, sienten diversos grados de culpa por haber abandonado a los kurdos durante años, por no hacer caso de los abusos de los derechos humanos impuestos a la minoría, por ignorar las promesas de autodeterminación (que datan de los 14 Puntos de Woodrow Wilson) y por utilizar a los kurdos como peones en una miríada de juegos geopolíticos. Las sensibilidades soberanas y la culpa externa se combinan para arrojar un manto de invisibilidad sobre los kurdos.
Pero el problema kurdo es también otro tipo de elefante que tantean los analistas ciegos y después suministran informes contradictorios de lo que han descubierto.
Para algunos observadores el elefante kurdo es todo colmillo, un animal violento e insaciable que pone en peligro todo lo que se encuentra en su órbita. Para otros los kurdos son un amplio flanco fuerte y fiable. Y para otros los kurdos solo son una pequeña cola delicada, víctima fácil de cualquier idea de último momento.
Cuando mezclamos estas dos metáforas llegamos a un cuadro de los kurdos como una criatura grande, frecuentemente ignorada y a menudo malinterpretada y todas las demás bestias de la selva son ciegas intencional o genéticamente. ¿Qué sería más ridículo que ciegos conduciendo lo invisible?
Se trata de una mala combinación incluso en tiempos de paz. Pero es especialmente irritante ahora, cuando los kurdos se encuentran en el centro mismo de los problemas más urgentes que enfrenta el Oriente Próximo: el ascenso del Estado Islámico, la continua fragilidad de Iraq, la desintegración de Siria y el futuro democrático de Turquía.
Esta urgencia aumentó un grado en la semana pasada. El Gobierno de Obama acaba de asociarse con Turquía para declarar una “zona segura” en la frontera con Siria, directamente entre territorios que las milicias kurdas han ocupado. Este anuncio tiene lugar solo unos días después de que Ankara rompiera un alto el fuego de dos años de duración y bombardease posiciones kurdas en Iraq (y posiblemente también en Siria).
Lo que nos lleva a nuestra tercera metáfora elefantina. Cuando los paquidermos de la región combaten –EE.UU., Turquía, Siria– no solo el pasto debe tener cuidado. Y también el elefante kurdo: colmillos, flanco, cola y todo.