A medida que el coronavirus se extiende por todo el planeta dejando
muerte y caos a su paso, van apareciendo muchas teorías para explicar su
ferocidad. Una de ellas, ampliamente difundida dentro de los círculos
conspirativos de la derecha, es que se originó como arma biológica
en un laboratorio militar chino secreto en la ciudad de Wuhan que, de
alguna manera (¿quizás intencionalmente?), escapó hacia la población
civil. Aunque esa “teoría” ha quedado completamente desacreditada, el presidente Trump y sus acólitos continúan llamando al Covid-19 el virus de China, el virus de Wuhan o incluso la “gripe Kung”,
alegando que su propagación global fue el resultado de una respuesta
inepta y solapada del Gobierno chino. Los científicos, en general, creen
que el virus se originó en los murciélagos y se trasmitió a los humanos a través de los animales salvajes vendidos en un mercado de mariscos de Wuhan.
Footprints - Praia do Castelejo, Vila do Bispo, Algarve
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terça-feira, 7 de abril de 2020
quarta-feira, 17 de julho de 2019
El prolongado ascendiente del petróleo en la política estadounidense hacia Oriente Medio
Siempre es el petróleo. Mientras el presidente Trump estaba codeándose
con el príncipe heredero de la corona de Arabia Saudí, Mohammed bin
Salman, en la cumbre del G-20 en Japón y se restaba importancia a un reciente informe de la ONU sobre el papel del príncipe en el asesinato del columnista del Washington Post Jamal Khashoggi, el secretario de Estado Mike Pompeo se desplazaba a Asia y Oriente Medio para suplicar
a los líderes extranjeros que apoyaran el plan "Sentinel". El objetivo
de este plan de la administración: proteger el tráfico marítimo por el
estrecho de Ormuz y el golfo Pérsico. Tanto Trump como Pompeo
insistieron en que sus esfuerzos estaban motivados por la preocupación
ante las maldades de Irán en la región y la necesidad de garantizar la
seguridad del comercio marítimo. Sin embargo, ninguno de ellos mencionó
una palabra inconveniente de ocho letras: P-E-T-R-Ó-L-E-O, que estaba
detrás de sus maniobras respecto a Irán (y que ha impulsado todas las
demás incursiones estadounidenses en Oriente Medio desde la II Guerra
Mundial).
sábado, 24 de fevereiro de 2018
La máxima extracción posible
Pensemos al presidente Trump y su administración como una panda de
ladrones. Por supuesto, hay un robo evidente: lo que en el fondo
pretenden –como sucede con la recientemente aprobada ley de “reforma”
tributaria– es robar al ciudadano de a pie y regalar un ahorro eterno a
los ya pasmosamente ricos –entre ellos al propio presidente
(posiblemente, hasta 15 millones de dólares por año) y a su yerno Jared
Kusher (tal vez, hasta 12 millones de dólares por año). Según la Oficina
del Presupuesto del Congreso (CBO, por sus siglas en inglés), las
reservas en metálico ya están empezando a caer más rápidamente que lo
que se esperaba como consecuencia de la pérdida de recaudación asociada
con esta ley, Y las modestas ganancias ofrecidas a los contribuyentes
normales para ocultar un vasto aumento de la riqueza del 1 por ciento
más rico desaparecerán en los próximos años veinte, mientras que los
recortes impositivos que benefician a las corporaciones serán para
siempre.
sábado, 2 de dezembro de 2017
La doctrina Trump
Cuando habló de la situación en la península coreana, pronosticó “la
mayor masacre”. Más tarde, en conexión con la situación en Corea,
solicitó que 34 armas nucleares estuviesen disponibles para un posible
uso inmediato. Unos días después declaró que había pensado en lanzar
entre “30 y 50 bombas atómicas tácticas” y sugirió que dejaría un
“cinturón de cobalto radiactivo” con “una vida activa de entre 60 y 120
años” en el extremo norte de Corea. No, no fue el presidente “Fuego y
Furia”, ni esto formaba parte de la actual crisis con el “Hombre
Cohete”.
terça-feira, 8 de agosto de 2017
Donald Trump, promotor en jefe de las emisiones de CO2
Cuando el lector piensa en ello, ¿no es extraño que Donald Trump
no represente la norma histórica, la que establece que los
estadounidenses nunca antes habían votado a un presidente estilo P.T.
Barnum** (aunque Barnum haya sido alcalde de Bridgeport, Connecticut)?
Después de todo, como escribí acerca de Trump durante la campaña
electoral de 2016 (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=217958&titular=tiempos-de-decadencia-de-pastel-de-manzana-y-del-terrorista-suicida-escogido-de-estados-unidos-),
“¿qué podría ser más estadounidense que sus dos papeles principales:
vendedor (o buhonero) e ilusionista”. Los estadounidenses siempre han
amado a los ilusionistas; algo que, de alguna manera, Hillary Clinton y
sus asesores nunca captaron del todo.
domingo, 25 de dezembro de 2016
Inundar el mundo de petróleo
La administración Trump, hoy en formación, es una mezcolanza de
generales y multimillonarios; en el caso del probable nuevo secretario
de Defensa, el general de la infantería de marina retirado James “Mad
Dog” Mattis, incluso los hombres de armas parecen haber hecho algo más
que algunos dólares en estos últimos años. Por ejemplo, una vez
retirado, Mattis, accedió al directorio de General Dynamics, el gigante
de la industria armamentista, como uno de los 13 “directores
independientes”, que según se sabe acumulan por lo menos 900.000 dólares
en acciones de la empresa y otros 600.000 en metálico de disposición
inmediata.
Así es, y todavía hay un requisito más para
ser admitido en la administración Trump: el civil designado debe estar
preparado para demoler el sistema con que él o ella se encuentre. Betsy
DeVos, la favorecida por el presidente electo para la secretaría de
Educación, quiere hacer pedazos la educación pública; Tom Price, el
futuro secretario de Salud y Servicios Humanos, está impaciente por
desmantelar el Obamacare y el Medicare; Scott Pruitt, que ha sido
propuesto para dirigir la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus
siglas en inglés), parece desear el despedazamiento total de esa
Agencia; y el candidato a la nueva secretaría de “Trabajo” (es verdad
que esto hay que ponerlo entre comillas), el CEO de la comida rápida
Andy Puzder, está contra el aumento del salario mínimo y piensa que la
automatización del puesto de trabajo es una ventaja total, ya que las
máquinas no se toman vacaciones y nunca llegan tarde.
Seamos realistas; el gobierno más extremista de los últimos tiempos va a
ser un clásico de la demolición. Imaginemos una administración Reagan
de los ochenta del siglo pasado que ha tomado esteroides para coger
músculo, y no olvidemos que Donald Trump será el presidente de un país
mucho más frágil que el que gobernaron Ronald Reagan y sus compinches.
Las cosas podrían empezar a desmoronarse para el estadounidense de a
pie. Por ejemplo, se espera que el nuevo Congreso republicano apruebe
rápidamente la prometida versión “revocar y demorar” de la obliteración
del Obamacare, borrando oficialmente ese programa de los libros e
incluso aplazando su implementación y facilitando la entrada de lo que
sea para reemplazarlo hasta que lleguen las elecciones de 2018. Sin
embargo, en el ínterin, el resultado podría ser una especie de mercado
de atención sanitaria tipo “zombi” desde el cual se espera que salten
las compañías de seguros, con la posibilidad de que un número importante
de los 20 millones de estadounidenses que accedieron por primera vez a
una cobertura médica –vía Obamacare– se quedarían con las manos vacías.
segunda-feira, 26 de setembro de 2016
¿Conseguirán acabar con el planeta el trumpismo, el brexit y el excepcionalismo geopolítico?
El hombre que podría llegar a ser presidente no deja de repetir que el cambio climático es un “complicado engaño que resulta muy caro" , incluso que se trata de un invento “chino” destinado a debilitar la economía estadounidense. Que no son más que “gilipolleces” y “pseudociencia”
(en todo lo cual parece ser un experto). Ha dicho este tipo de cosas
numerosas veces, siempre en tono burlón, siempre de forma desdeñosa.
Sólo recientemente, en su discurso de Phoenix sobre la inmigración, al
hablar de su amor hacia los mexicanos y de que esos cabrones van a tener que pagar el dichoso muro, se expresó
de esta manera: “Sólo las elites de los medios que no tienen contacto
con la realidad piensan que el mayor problema a que se enfrenta EEUU… no
es el nuclear, no es el ISIS, no es Rusia, no es China, es el
calentamiento global”. ¡Estúpidos! No tienen ni idea de nada. Ni
siquiera saben que hay un aspecto fundamental, una única excepción a la
posición ante el cambio climático del Donald: el golf.
Aunque el calentamiento del planeta a causa de los combustibles fósiles pudiera no ser más que una fantasía, aunque salvar la industria del carbón, construir
oleoductos y revertir todo lo que Obama hizo en la Casa Blanca para
promover sistemas energéticos alternativos estará en el orden del día,
resulta que el cambio climático amenaza una sola cosa. Y esa cosa es
algo crucial para la vida humana tal y como la conocemos: un juego de 18
hoyos en un campo de golf de la costa. Para evitar eso protección,
obviamente bajo control. Esta es sin duda la causa de que el hombre que
no tiene temor alguno respecto al ahogamiento de las comunidades
costeras haya solicitado
, a través de su compañía Trump International Golf Links & Hotel
Ireland, un permiso para construir unas “obras en la costa para prevenir
la erosión en su campo de golf junto al mar en el Condado Clare”, en
base a… sí… el peligro de que aumenten los niveles del mar. Estamos
hablando de “200.000 toneladas de roca distribuidos a los largo de tres
kilómetros de playa”. Y si finalmente se le concede el permiso, el
resultado será seguramente un “gran muro”, uno de sus “bellos muros” que no dejará que una sola gota de agua del mar emigre al suelo irlandés.
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