photo: rogério barroso. Foto nº. 2630 - cores.
Footprints - Praia do Castelejo, Vila do Bispo, Algarve
segunda-feira, 5 de junho de 2017
¿Qué sabía la Primera Ministra?
Lo indecible en la campaña electoral británica es esto. Las causas de la
atrocidad de Manchester, donde 22 personas (mayoritariamente niños)
fueron asesinadas por un yihadista, se han ocultado para proteger los
secretos de la política exterior británica.
Las preguntas claves
(por ejemplo, por qué el servicio de seguridad M15 mantuvo “activos”
terroristas en Manchester y por qué el gobierno no advirtió al público
de la amenaza en su seno) permanecen sin respuesta y se desvían mediante
la promesa de una “revisión” interna.
El presunto terrorista
suicida, Salman Abedi, formaba parte de un grupo extremista, el Grupo de
Combate Islámico Libio [ LIFG, por sus siglas en inglés ] que floreció
en Manchester y fue cultivado y utilizado por el M15 durante más de 20
anos.
El LIFG está proscrito en Gran Bretaña como organización
terrorista que promueve una posición dura sobre un “Estado islámico” en
Libia y “forma parte del movimiento extremista islamista más amplio y
global, inspirado por al Qaeda”.
La prueba es que mientras
Theresa May fuera Ministra del Interior se permitió a yihadistas del
LIFG viajar sin limitaciones por Europa y se les animó a participar en
“combate”: primero para expulsar a Muamar el Gadafi en Libia y luego
para unirse a los grupos afiliados a al Qaeda en Siria.
El año
pasado el FBI supuestamente puso a Abedi en una “lista de vigilancia
terrorista” y advirtió al M15 que este grupo estaba buscando un
“objetivo político” en Gran Bretaña. ¿Por qué no fue detenido,
previniendo así que la red a su alrededor planificara y ejecutara la
atrocidad del 22 de mayo?
Estas preguntas surgen debido a una
filtración del FBI que desmorona la versión del “lobo solitario” a raíz
del ataque del 22 de mayo –de ahí la indignación llena de pánico y poco
usual dirigida a Washington desde Londres, y la disculpa de Donald
Trump.
sábado, 3 de junho de 2017
No existe más digno ni más necesario internacionalismo que el feminismo
La semana pasada Donald Trump ha visitado Bruselas con motivo de la
celebración de la cumbre de la OTAN, esa alianza "obsoleta", "baluarte
de la paz y la seguridad internacionales", tal como él mismo la
definió, eso sí, en dos instantes diferentes de su carrera.
Poco antes de su visita en Florencia, se celebraba la Asamblea
Parlamentaria Euro-Latinoamericana.
En ella hemos hablado de seguridad, de terrorismo, de crimen organizado, de narcotráfico… y también hemos hablado de nosotras, las mujeres. Porque en un mundo globalizado, donde los Estados apenas tienen ya poder de decisión y los tratados comerciales socavan más que nunca la soberanía de los pueblos; donde la xenofobia y la intolerancia aumentan, espoleadas por figuras como la del inefable presidente americano, la solidaridad internacional entre mujeres es quizás más imperiosa que nunca. Creemos que no existe más digno ni más necesario internacionalismo que el feminismo. Porque quienes como la activista hondureña Berta Cáceres luchan y mueren por la tierra, por defender el agua, el territorio, los bienes comunes, la vida, para que ésta no caiga en manos de corporaciones privadas y sea destruida, necesitan que nos unamos.
Necesitan también saber que las escuchamos, que oímos sus voces y que las amplificamos en los espacios de poder en los que estamos presentes. Por eso hemos dado en Florencia las gracias a las mujeres periodistas, fotoperiodistas y activistas de México con las que hemos estado en contacto estos días. Mujeres que se juegan la vida documentando y denunciado cómo su país se está convirtiendo en un inmenso Ciudad Juárez. Porque, no lo olvidemos, todos los conflictos lo son siempre más duros para nosotras, ya que a la violencia del narcotráfico hay que sumar la violencia específica contra las mujeres solo por el hecho de serlo.
En ella hemos hablado de seguridad, de terrorismo, de crimen organizado, de narcotráfico… y también hemos hablado de nosotras, las mujeres. Porque en un mundo globalizado, donde los Estados apenas tienen ya poder de decisión y los tratados comerciales socavan más que nunca la soberanía de los pueblos; donde la xenofobia y la intolerancia aumentan, espoleadas por figuras como la del inefable presidente americano, la solidaridad internacional entre mujeres es quizás más imperiosa que nunca. Creemos que no existe más digno ni más necesario internacionalismo que el feminismo. Porque quienes como la activista hondureña Berta Cáceres luchan y mueren por la tierra, por defender el agua, el territorio, los bienes comunes, la vida, para que ésta no caiga en manos de corporaciones privadas y sea destruida, necesitan que nos unamos.
Necesitan también saber que las escuchamos, que oímos sus voces y que las amplificamos en los espacios de poder en los que estamos presentes. Por eso hemos dado en Florencia las gracias a las mujeres periodistas, fotoperiodistas y activistas de México con las que hemos estado en contacto estos días. Mujeres que se juegan la vida documentando y denunciado cómo su país se está convirtiendo en un inmenso Ciudad Juárez. Porque, no lo olvidemos, todos los conflictos lo son siempre más duros para nosotras, ya que a la violencia del narcotráfico hay que sumar la violencia específica contra las mujeres solo por el hecho de serlo.
La mentira como herramienta de guerra en Venezuela
Ya he mencionado en artículos anteriores que no parece casual que las
mismas fuentes que justifican las agresiones israelíes contra el Pueblo
Palestino, la intervención de la OTAN en Libia y el golpe de Estado en
Ucrania, o que promueven la guerra en Siria, son las mismas que impulsan
la campaña contra el Gobierno venezolano. Como tampoco parece casual
que Irak, Palestina, Libia, Ucrania, Siria y Venezuela tengan gran
importancia geoestratégica, por diversas razones, entre ellas por la
posesión de las reservas de petróleo más grande del mundo, como es el
caso de este último país.
La cobertura de la mayoría de los
grandes medios sobre los recientes acontecimientos en Venezuela y su
instrumentalización partidista en España me han llevado a indagar más
sobre los que está ocurriendo en esta nación de América del Sur. Fuera
de las críticas que se pueden hacer desde la izquierda a la situación
venezolana actual, quiero destacar aquí el uso de la mentira como
herramienta de guerra.
Las víctimas del ataque con bomba en Kabul no deben quedar en el olvido
Un ataque suicida con bomba perpetrado esta semana en Kabul, Afganistán,
dejó un saldo de al menos 90 muertos y 450 heridos. La bomba, que
estaba oculta en un camión cisterna, probablemente haya sido la mayor
que jamás se haya detonado en Kabul. Dejó un cráter de cuatro metros de
profundidad e hizo estallar ventanas a más de 1,5 km de distancia. Entre
las víctimas mortales se cuentan dos trabajadores de medios de
comunicación: Aziz Navin, de la cadena de televisión de cable afgana TOLOnews; y Mohammed Nazir, un chofer que trabajaba para la BBC.
El número de muertos sigue aumentando, mientras se siguen hallando
cuerpos entre los escombros y algunos de los heridos sucumben ante las
lesiones. No se han conocido demasiados detalles sobre los fallecidos.
Mientras el atentado con bomba ocurrido en Manchester hace poco más de
una semana tuvo una amplia cobertura por parte de las principales
cadenas de noticias, que mostraron exhaustivas biografías de las
víctimas, en Kabul, donde el número de muertos registrado en el ataque
es más de cuatro veces mayor y los heridos se cuentan por decenas, el
ataque aparece brevemente en los resúmenes informativos y no se
mencionan los nombres de los muertos y los heridos, sino que se los
trata como números.
sexta-feira, 2 de junho de 2017
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