Footprints - Praia do Castelejo, Vila do Bispo, Algarve
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quarta-feira, 27 de fevereiro de 2019

Las huelgas escolares por el cambio climático son inspiradoras, pero deberían avergonzarnos

Tal es el caótico estado de nuestro mundo al revés que los niños son ahora los adultos y los adultos son los niños. En Westminster, nuestros supuestos líderes –hombres y mujeres maduros añejos- siguen pataleando y pidiendo lo que nadie puede darles.
Insisten en que les deberían permitir devorar todo el pastel de cumpleaños y que todavía les quede pastel para comer, amenazan con marcharse enfadados de la Unión Europea y dar un portazo tras ellos. Como dijo muy acertadamente Dominic Grieve, el anterior fiscal general: “Amenazar con irse es el mismo comportamiento que el de un niño de tres años que dice que no va a respirar si no consigue lo que quiere”.

quinta-feira, 11 de outubro de 2018

La encrucijada climática

La especie humana se ha convertido en una amenaza para la vida en el planeta. Tras 40.000 generaciones, su desarrollo lo ha conducido a una trágica encrucijada de su propia autoría. Tiene ahora que decidir, con urgencia, que ruta tomar: continuar modificando las condiciones naturales que han permitido el desarrollo de la vida en la Tierra como la conocemos, o tomar el desvío, en reconocimiento de que somos parte inextricable del tejido de la vida y que continuar rasgándolo amenaza nuestra propia existencia.

quarta-feira, 3 de fevereiro de 2016

Las consecuencias dramáticas del cambio climático

A veces el cambio climático suele ser visto como algo que podría ocurrir en el futuro. Pero ya está ahí y está destruyendo la vida de millares de personas en Nigeria. Por supuesto, los ricos pueden escapar a sus efectos, pero invariablemente la clase obrera y los pobres sufren las consecuencias dramáticas del cambio climático.
Los datos, recogidos sobre todo por la agencia meteorológica nigeriana, muestran que la temperatura ha aumentado 1,1°, mientras que las lluvias han descendido 8,1 cm en los últimos 105 años, desde 1901. Sin contar las lagunas secas, el avance del desierto, la erosión de las costas, el desplazamiento de las lluvias y los desarreglos en los cultivos.
El clima global se recalienta porque la humanidad utiliza una gran cantidad de carbón, petróleo y gas natural desde hace más de 200 años. Estas sustancias contienen mucho carbono y cuando se queman, el carbono se mezcla con el oxígeno del aire y produce dióxido de carbono (CO2). Cuanto más se extiende el dióxido de carbono en la atmósfera, más dificulta la evacuación del calor al espacio, lo que provoca el alza de las temperaturas en tierra.
No sólo la tierra se vuelve más caliente, sino que las estaciones cambian; así, algunas regiones sufren una falta de agua cuando otras son ahora víctimas de inundaciones y de tormentas tropicales (como por ejemplo el huracán Katrina que devastó el Mississippi en 2005).

terça-feira, 15 de dezembro de 2015

El Acuerdo de París, una pantomima histórica

Debemos estar alarmados con tanta autocomplacencia con el acuerdo "histórico" de París. La imagen es de una mascarada lamentable. Naciones Unidas, jefes de Estado y la mayoría de los medios de comunicación celebran con euforia el Acuerdo de París, pero en realidad es inhumano, engañoso y esquizofrénico.
El Acuerdo de París es inhumano porque consiente la destrucción de los medios de vida de millones de personas en el mundo. Los gobiernos han cruzado todas las líneas rojas marcadas por la ciencia y la sociedad civil organizada. El acuerdo acepta implícitamente un aumento de temperatura global de entre 2,5 ºC y 3,7 ºC.
Diversos organismos evaluaban el alcance de las promesas de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (las llamadas INDC) hechas por los diferentes países antes de la cumbre y afirmaron que con dichos objetivos no se contiene el aumento de temperatura por debajo de 2 ºC a final de siglo respecto a la era preindustrial.
Es una decisión que nos llevará a niveles catastróficos de cambios globales. Los gobiernos no han querido acordar obligaciones de reducción de emisiones más ambiciosos para limitar el calentamiento a 1,5 ºC, lo que equivale a permitir conscientemente la muerte, el desplazamiento y el sufrimiento de millones de personas. Una vez más se han favorecido los intereses y beneficios económicos por encima del cumplimiento de los derechos humanos.
El acuerdo también es inhumano porque festeja las limosnas que se dan al Sur global en función de la financiación de medidas de adaptación al cambio climático con el Fondo Verde para el Clima, mientras impide anclar el derecho a compensación por daños y pérdidas, por ejemplo en el caso del aumento de enfermedades tropicales, los suelos degradados, la pérdida de fuentes de agua o la desaparición de pueblos enteros en zonas costeras afectadas por la mayor incidencia de huracanes e islas inundadas por el aumento del nivel de mar.
El Gobierno de Estados Unidos, con la complicidad de la Unión Europea, ha insertado una demanda sin precedentes: que los países más vulnerables al cambio climático renuncien a su derecho legal a demandar a otros países por pérdidas climáticas.

sábado, 5 de dezembro de 2015

París y el planeta arden

Las velas siguen ardiendo en la ciudad de París en los sitios donde se recuerda a las 130 personas asesinadas por militantes armados identificados con el Estado Islámico (que según señalan muchos musulmanes, no es ni islámico ni un Estado) en los ataques perpetrados en el teatro Bataclan, restaurantes de la zona y el Estadio Nacional de París. En estos lugares donde ocurrieron los actos de violencia, dispuestos como un torrente de sentidas expresiones de dolor, se pueden ver flores, mensajes, banderas de Francia, fotos, recuerdos de los fallecidos y reproducciones del ahora icónico símbolo de la paz diseñado a partir de la imagen de la Torre Eiffel.
En este contexto se está desarrollando uno de los encuentros mundiales más importantes de la historia: la 21ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, o COP 21. Prácticamente todos los países del mundo están representados aquí, a través de sus delegaciones, que están intentando alcanzar un acuerdo antes del 11 de diciembre, con el objetivo de evitar un cambio climático catastrófico e irreversible.
Supuestamente, la COP 21 es la culminación de más de dos décadas de trabajo en el marco de las Naciones Unidas para transformar la sociedad, poner fin a la era de los combustibles fósiles, comenzar a utilizar energía renovable y reducir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero. Estaba previsto que el 29 de noviembre, el día antes de que comenzara la cumbre sobre el clima, se realizara en París una marcha multitudinaria, en la que se preveía que participarían más de 400.000 personas. Sin embargo, el Presidente francés, François Hollande, declaró un estado de emergencia tras los ataques y prohibió las manifestaciones. Quienes critican esta decisión sostienen que el calentamiento global también es un estado de emergencia y que expresar nuestra oposición es lo único que nos salvará.
El fin de semana, diez mil activistas parisinos e internacionales formaron una cadena humana que se extendió por varias cuadras en París. Al finalizar la acción, los activistas decidieron desacatar la prohibición de las autoridades francesas de realizar protestas e intentaron marchar hacia la Place de la République, donde miles de personas habían colocado velas y flores en homenaje a las víctimas de los ataques terroristas. Si bien el Presidente francés culpó a los manifestantes de destruir el lugar de homenaje a las víctimas, imágenes tomadas por Democracy Now! muestran que los manifestantes formaron un cordón para proteger el sitio de los cientos de policías antidisturbios que lanzaron gases lacrimógenos, granadas de contusión y gas pimienta.

quinta-feira, 19 de março de 2015

“El sistema capitalista que tenemos ha causado el cambio climático”

¿Podemos detener el calentamiento global? Sólo si cambiamos de modo radical nuestro sistema capitalista, sostiene la ensayista Naomi Klein. En una entrevista con el semanario alemán DER SPIEGEL, realizada por Klaus Brinkbäumer, explica por qué ha llegado el momento de abandonar los pequeños pasos en favor de un enfoque radicalmente nuevo, tal como detalla en su libro de reciente aparición en castellano, Esto lo cambia todo, el capitalismo contra el clima (Paidós, Barcelona, 2015). 
-DER SPIEGEL: Señora Klein, ¿por qué no consigue la gente detener el cambio climático? 
-Klein: Mala suerte. Mal momento. Muchas coincidencias lamentables. 
-SPIEGEL: ¿La catástrofe equivocada en el momento equivocado? 
-Klein: El peor momento posible. La conexión entre gases de invernadero y calentamiento global viene siendo una cuestión política central para la humanidad desde 1988. Fue precisamente la época en que cayó el Muro de Berlín y Francis Fukuyama certificó “el fin de la Historia", la victoria del capitalismo occidental. Canadá y los EE.UU. firmaron el primer acuerdo de libre comercio, que sirvió de prototipo para el resto del mundo. 
-SPIEGEL: ¿De modo que lo que dice usted es que empezó una nueva era de consumo y energía precisamente en el momento en que la sostenibilidad y contención habrían sido más adecuadas? 
-Klein: Exacto. Y fue precisamente en ese momento cuando nos dijeron que ya no había nada parecido a la responsabilidad social y la acción colectiva, que deberíamos dejarlo todo al mercado. Privatizamos nuestros ferrocarriles y la red energética, la OMC y el FMI se comprometieron con un capitalismo desregulado. Por desgracia, esto condujo a una explosión de las emisiones. 
-SPIEGEL: Usted es activista y lleva culpando al capitalismo de toda clase de cosas a lo largo de los años. ¿Le echa la culpa ahora también del cambio climático? 
-Klein: No hay razón para ser irónicos. Las cifras cuentan cuál es la historia entera. Durante los años 90, las emisiones se elevaron un 1% anual. Desde el año 2000 han ido subiendo una media del 3.4%. Se exportó globalmente el sueño americano y se expandieron rápidamente bienes de consumo que creíamos esenciales para satisfacer nuestras necesidades. Empezamos a vernos exclusivamente como consumidores. Cuando el comprar como forma de vida se exporta a todos los rincones del globo, eso exige energía. Mucha energía.