Footprints - Praia do Castelejo, Vila do Bispo, Algarve
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quinta-feira, 3 de setembro de 2020

A la sombra de la Bomba

Elaño 1945 fue un año importante. En muchos aspectos, casi todos buenos. Se consumó la derrota militar y política del nazi-fascismo en Europa y del militarismo japonés en el Extremo Oriente. Se celebró en San Francisco la conferencia multinacional de la que surgió la Carta de las Naciones Unidas y todo el conjunto de organizaciones y organismos internacionales que constituyen el llamado Sistema de las Naciones Unidas. Gracias a los esfuerzos de algunos de dichos organismos, millones de expatriados a causa de la guerra pudieron emprender el camino de regreso a sus lugares de origen (hecho ensombrecido, no obstante, por los lamentables casos de deportaciones forzosas de poblaciones de cultura alemana radicadas desde mucho tiempo antes en algunos países del Este, como ocurrió, por ejemplo, con los alemanes residentes desde mediados del siglo XVIII, como mínimo, en Silesia, región recuperada en 1945 por Polonia). Asimismo se iniciaron en varios países europeos las reformas sociales que darían origen al Estado del Bienestar. En definitiva, un nuevo espíritu surgió de las ruinas de las ciudades y de los campos devastados: un sentimiento de solidaridad asentado en la experiencia de los enormes sufrimientos colectivos padecidos durante seis largos años de conflagración mundial y animado por la voluntad de impedir a toda costa que aquel horror pudiera volver a repetirse. Un film relativamente reciente del director británico Ken Loach lo bautizó sin más como “El espíritu de 1945”.

quinta-feira, 9 de julho de 2020

El fantasma de la libertad

Un fantasma recorre el mundo: el que dice que los fantasmas son la única realidad. Pero a diferencia de lo que ocurría con el comunismo en 1848, ninguna potencia de la vieja Europa ni del Nuevo Mundo, del Este, el Oeste, el Norte o el Sur, ningún polizonte alemán, ningún robocop gringo, no digamos ya la Unión de Explotadores agazapada bajo la UE ni, mucho menos, el pato Donald (ese tuiteador de fakes que otea el mundo desde el último piso de la torre Trump, en la Quinta Avenida, cuando se aburre de estar en la Casa Blanca), se han aliado en santa jauría para darle caza. Al revés, todos ellos parecen contentísimos al ver cómo se extiende y atraviesa todas las paredes (las de piedra, ladrillo o madera y las del sentido común).