Footprints - Praia do Castelejo, Vila do Bispo, Algarve
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sábado, 30 de março de 2024

En el nombre del padre

Qué tiene para que el 45,5% de las agresiones sexuales que sufren los menores por miembros de la familia sean cometidas por el padre. Qué guarda para que 1.700.000 niños y niñas vivan en sus hogares bajo la violencia causada por las agresiones que ejercen sus padres sobre sus madres.

Qué tiene la paternidad machista para que los hombres no hagan nada ante una realidad social en la que cada año miles de mujeres, jóvenes y niñas (que son sus hijas), sean violadas y maltratadas, y miles de hombres y jóvenes (que son sus hijos), violen y maltraten. Qué tiene esa paternidad para que esos hombres y padres callen y adopten una actitud pasiva ante todo lo que le sucede, y no hagan nada como sí hacen las madres.

Cómo es posible que los padres que hoy pasean a sus bebés por el parque, o que llevan a sus hijos al colegio por la mañana y por la tarde los acompañan a a jugar en los columpios, se ausenten y no contribuyan a cambiar una realidad social que evite esa violencia que mañana protagonizarán sus hijos y sufrirán sus hijas. En qué mundo creen que van a vivir esas niñas y esos niños de hoy. 

sábado, 11 de fevereiro de 2023

TikTok y la credibilidad de las mujeres

Lo primero que muestra es que las mujeres sólo son creídas cuando niegan la violencia de género, en ese momento nadie las cuestiona; en cambio, cuando la denuncian, una gran parte de la sociedad piensa que mienten y aceptan sin dudar el mito de las “denuncias falsas”. Da igual que las denuncias sólo representen el 25-30% de toda la violencia de género que existe y que las denuncias falsas, según la propia Fiscalía General del Estado, representen menos del 0’02%, al final el valor de la palabra de las mujeres no depende de lo que digan, sino de cómo afecta al modelo masculino que los hombres han impuesto.

sábado, 12 de novembro de 2022

La necesidad de las putas

Los gritos entusiastas de los universitarios del colegio mayor “Elías Ahuja”, llamando putas a sus compañeras del colegio “Santa Mónica”, lo han vuelto a poner de manifiesto. Llamar putas a las mujeres no es una forma de diferenciar a un grupo de ellas a partir de una serie de elementos y características de las que el resto carece, es la forma de destacar en la condición de mujer su destino hacia los deseos de los hombres. Y en esa vis generatriz de masculinidad y virilidad el sexo, sin duda, ocupa un lugar especial, porque el sexo significa para muchos hombres la posesión absoluta de una mujer.

Por eso muchos hombres que tienen relaciones sexuales consentidas no ven satisfecha su necesidad de dominio y poder y necesitan el sexo como posesión, para lo cual la cultura androcéntrica ofrece dos posibilidades básicas dependiendo del nivel de adrenalina que quieran experimentar: por un lado la prostitución y por otro la violación

sexta-feira, 1 de novembro de 2019

“No había denuncias previas”

No termino de entender por qué se recurre al dato sobresi había o no denuncias previas en el momento de informar sobre el homicidio de una mujer por violencia de género.

Se imaginan que al dar la noticia de alguien que ha fallecido por infarto de miocardio dijeran que nunca había acudido a urgencias o al hospital, o que al informar sobre alguien que acaba de morir en un accidente de tráfico comentaran que no había llevado el coche a la ITV… no se entendería que esa primera información viniera acompañada de detalles que generan dudas sobre el sentido de lo ocurrido.

terça-feira, 17 de setembro de 2019

“Losers” (Perdedores)

Nunca pensé que llegaría a decirlo, pero he de reconocer que Donald Trump dio en el clavo cuando tras el atentado de Manchester se refirió a los terroristas como “losers” (perdedores). Y tiene razón Trump, lo que quizás no sepa es que esa estrategia de recurrir a la violencia para imponer ideas, valores y creencias no es exclusiva del terrorismo y que quienes se creen superiores en la certeza de su falacia, con frecuencia recurren a la utilización de la fuerza y la violencia en la dosis necesaria para conseguir sus objetivos. Y eso es lo que hace el machismo, por ello los machistas son también unos “losers”, o sea, unos perdedores.

El machismo es el mayor club de perdedores del planeta, tanto que tiene sede en todos los países, ideologías, religiones y expresiones culturales. Y los machistas son los derrotados por sus propias ideas, creencias y obras en cualquier rincón del globo, de ahí esa sensación de amenaza permanente en la que viven ante el avance de la Igualdad, y por eso el recurso constante a la violencia y a la imposición de sus decisiones a través de unas pautas que la cultura convierte en tradición, costumbre y normalidad para someter a quienes no piensan como ellos.

quinta-feira, 28 de março de 2019

El chiringuito del machismo

Qué clase de beneficios no tendrá el machismo cuando sólo por los costes de la violencia de género está dispuesto a pagar 109.000 millones de euros cada año. Así lo recoge el  estudio coordinado por el Instituto para la Igualdad de Género de la UE, una cantidad que supone el 0’8% del PIB de los 28 Estados miembros.

sábado, 29 de setembro de 2018

De negar “la violencia del machismo” a negar “el machismo de la violencia”

El machismo no para de colocar trampas en el camino para evitar que la sociedad avance hacia la Igualdad, y cuando no puede colocar uno de esos cepos o artimañas, cambia la señales e indicaciones para confundirla y que se dirija a otro lugar dentro de su territorio.
Una de las formas demás habituales que utilizan para invisibilizar al machismo es reducir toda la construcción cultural del patriarcado a las manifestaciones de la violencia conocida, especialmente a los homicidios, para luego limitar cada uno de los casos a sus circunstancias particulares y personales. De ese modo, dejan todo en manos de “unos pocos hombres que actúan bajo la influencia del alcohol o las drogas, o bien que padecen algún tipo de trastorno mental”.

quinta-feira, 5 de abril de 2018

Femicidio vinculado

La violencia de género es el resultado de todo lo que no se puede negar ni ocultar, aquello que no queda más remedio que admitir ante la evidencia de los hechos y la tozuda objetividad de la realidad, porque si hay opción para esconder algunas de sus manifestaciones, sin duda se hará. Es lo que comprobamos cuando los datos sobre los homicidios por violencia de género de la Fiscalía General del Estado no coinciden y son más altos que los del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, una situación similar a lo que ocurre con las estadísticas de las organizaciones de mujeres.

terça-feira, 27 de março de 2018

Madres asesinas y buenos padres que matan

Entre los hechos y la realidad está el significado, que es lo que permanece y da sentido a la historia de cada día. Los acontecimientos sólo son la inspiración para redactar el relato, las referencias necesarias que permiten escribir el tiempo con continuidad y sin sobresaltos que rompan el sentido de lo vivido hasta el presente y el mañana esperado. Y esta situación que se observa en la forma de escribir la historia sobre el pasado y transmitirla, de manera especial a la hora de interpretar los conflictos, guerras, victorias y derrotas, sucede cada día en aquellos hechos que de una manera u otra tienen impacto directo en la forma de organizarnos y relacionarnos sobre las ideas, valores, creencias, mitos… que se han adoptado y considerado adecuadas para convivir.

sábado, 7 de outubro de 2017

Modelo machista de resolución de conflictos

El modelo machista para resolver los conflictos entre dos partes basa su estrategia en generar más conflicto, no en el diálogo ni en el consenso. El planteamiento es sencillo y surge de la construcción patriarcal de la cultura y de la sociedad que tenemos como consecuencia.

Esta construcción toma como referencia universal lo masculino y sitúa a los hombres en una posición de superioridad respecto a las mujeres, de manera que establece la desigualdad de género como esencia de estructuración social, y a partir de ella ha ido tomando otros elementos para extender y ampliar la desigualdad a otras circunstancias y características de las personas que forman parte de esa sociedad. El resultado es un sistema jerarquizado de poder, o lo que es lo mismo, una sociedad en la que determinadas personas por su sexo, sus ideas, sus creencias, su color de piel, su status, su origen, su orientación sexual… tienen una serie de privilegios y ventajas respecto a aquellas otras cuyas características son consideradas inferiores por esa cultura y sociedad.

terça-feira, 19 de setembro de 2017

Presunción de mujer

Los hombres presumen de masculinidad y asumen que con ella hay una serie de elementos asociados que no están en cuestión: no lo está su palabra, su valor, su razón, su condescendencia, su magnanimidad…

En definitiva, un amplio grupo de características que, o bien forman parte de esa condición superior que se han otorgado a sí mismos, o bien son consecuencia del desarrollo de sus funciones y roles en la sociedad patriarcal que han creado. Sin ese status de poder no se puede tener una palabra incuestionable, un valor indudable, una razón superior, ni actuar con magnanimidad y condescendencia frente a quienes ocupan la posición inferior y en contraste a la suya: las mujeres.

Lo hemos visto de forma clara en al caso de Juana Rivas, tanto a nivel social como institucional. Y mientras que a Juana se la ha cuestionado por intentar proteger a sus hijos pidiendo que se investigue una situación de violencia de género, la respuesta ha sido considerarla autora de un delito de denuncia falsa, de otro de sustracción de menores, de otro más de obstrucción a la Justicia… sin presunción de inocencia alguna ni más pruebas que el relato de los hechos aparecido en los medios, y sin ningún juicio que demuestre esos hechos en el contexto de las circunstancias que los han caracterizado.

domingo, 30 de abril de 2017

Hombres incompletos

Pensar que la historia se repite es un exceso, casi una visión romántica de una realidad caracterizada por lo contrario, por una continuidad invariable que nos hace creer que cuando el problema no se manifiesta en toda su intensidad ha desaparecido. Pero en verdad está ahí, continúa porque las circunstancias que dan lugar a él permanecen, y lo único que cambia es su grado de expresión. Por eso la historia no se repite, simplemente no cambia. Y eso es lo que ahora demuestran los argumentos que utiliza el posmachismo para atacar a las mujeres e intentar demostrar su inferioridad.

El posmachismo no sólo continúa con la versión más tradicional del machismo exhibicionista con hombres como Donald Trump, el eurodiputado polaco, Janusz Korwin-Mikke, los empresarios de Chile y su muñeca hinchable, o muchos hombres anónimos cada día… sino que recupera ideas tradicionales con un argumento actual. Viene a ser lo que Claude Levi-Strauss llamaba la reactualización del mito, pero en este caso elevado a toda su potencia en lo que supone una “reactualización del machismo”. La idea de base sobre la que se levanta toda esta argumentación es la sempiterna inferioridad de las mujeres y su dependencia de los hombres, hoy recuperada sobre referencias concretas alrededor de la “debilidad física”, la “menor inteligencia” y la “incapacidad personal” para asumir ciertas responsabilidades.

quinta-feira, 13 de abril de 2017

El sexo abusador

Llamar fuerza al abuso es como llamar lluvia al invierno.

Los hombres no son el sexo fuerte, sino el sexo abusador. No es la fuerza física la que lleva a someter a las mujeres, a discriminarlas, a acosarlas, a maltratarlas y a asesinarlas, sino la posición de poder que ocupan en la sociedad y la sociedad que ocupan y hacen suya desde ese poder que se han otorgado a sí mismos.

Por eso el resultado es la combinación de la situación individual de cada uno de ellos y del contexto social que los ampara a todos para hacer de él un instrumento de control de las mujeres por medio de la desigualdad. Ninguno de los hombres que maltrata y somete a su pareja lo hace desde su mayor fuerza física, por eso ningún hombre, aunque mida 1’90 de estatura y tenga una complexión atlética, puede someter a una mujer si no se dan las condiciones que la sociedad ha puesto para hacerlo a través de la relación de pareja; podrá agredirla, pero no someterla.

Es cierto que la fuerza física aparece como un factor añadido, pero el control, el dominio y el sometimiento que ejercen sobre las mujeres con las que mantienen una relación no se consigue al abalanzarse sobre ellas, golpearlas, retenerlas y secuestrarlas para después amenazarlas desde esa fuerza física que se alega, todo lo contrario. El control se consigue desde el poder que da la cultura y que lleva a imponer a las mujeres criterios en nombre de la normalidad, y a corregirlas y castigarlas por medio de la violencia según interpreten sus conductas y su adecuación a las referencias de esa cultura machista que ellos mismos se encargan de valorar.

quinta-feira, 23 de março de 2017

Machismo y corrupción

Los hombres son el modelo ético en una cultura patriarcal que se ha levantado tomando lo masculino como universal, es decir, como referencia común para toda la sociedad, y lo femenino como particular y propio de determinados contextos, generalmente relacionados con lo familiar y lo doméstico.

Eso hace que la realidad venga condicionada por lo que los hombres consideran que debe formar parte de ella, que las leyes y el Derecho hayan tomado como modelo de comportamiento el representado por un buen padre de familia, que los tratos se cerraran con un apretón de manos, por supuesto de manos viriles, y que el sello más indeleble fuera la palabra de hombre, que permanecía en el aire como si fuera parte de su oxígeno, nitrógeno y argón. Y en contraste, las mujeres, desde la Eva del Paraíso hasta la última de sus hijas, son falsas, perversas, mentirosas, interesadas, traicioneras...

quarta-feira, 1 de março de 2017

Huelga de hambre, huelga de hombre

Ocho mujeres (Gloria, Martina, Patricia, Marian, Susana, Sara, Sonia y Celia), están en huelga de hambre contra la violencia de género en la Puerta del Sol desde el día 9 de febrero. Es terrible que ocho mujeres tengan que jugarse la vida para que no las maten, que necesiten llamar a la muerte para poder vivir, que tengan que detener sus vidas al Sol para que no les alcance la sombra de la violencia. Y mientras todo eso sucede, cada hombre que las mira deja que todo transcurra como una anécdota, como si la desigualdad fuera una accidente y la violencia una sorpresa, como si nada de lo que está sucediendo fuera con él, como si su silencio ante el machismo y su violencia fuese suficiente, como si su voz no pudiera cambiar la realidad y sus palabras señalar a aquellos otros hombres que las utilizan para maltratar, o que las callan para que hable la complicidad.

La ausencia de los hombres en la lucha contra la violencia de género y la desigualdad no es un accidente, es la firme determinación de continuar con el modelo de sociedad machista que los sitúa en una posición de poder a costa de los derechos de las mujeres, de ahí la coherencia entre la ausencia de hombres en la solución del problema y su presencia protagonista en la violencia que ejercen contra las mujeres, y en la sociedad que convive con ella como parte de la normalidad.

 Que 700.000 mujeres maltratadas y 60 asesinadas cada año sólo sea un problema grave para el 1’8% de la población, además de lo terrible del resultado es mentira, porque ese porcentaje no refleja el verdadero posicionamiento de la sociedad, sino la respuesta de las mujeres que se revelan frente a esa violencia. Pues son ellas quienes forman la mayoría de ese porcentaje mínimo, como son ellas las que llenan las calles contra la violencia, las que gritan con sus minutos de silencio, las que se revelan frente a la pasividad, la distancia y la desidia de una sociedad machista que no duda en dejar que los hombres llenen las redes de palabras contra las propias mujeres y las personas que se revelan frente a su modelo androcéntrico, al igual que lo hacen contra las leyes y medidas que buscan conseguir la Igualdad.

quarta-feira, 15 de fevereiro de 2017

Si Valentín hubiera sido Valentina

Sorprende que la misma sociedad machista que utiliza la normalidad para discriminar, abusar y agredir a las mujeres se detenga un día a celebrar el amor, mientras deja que el resto del tiempo pase con la misma violencia que la historia ha hecho posible con cada uno de sus días.

Parece como una excusa, como una sinrazón para darle razón al amor, como una especie de borrón donde lo que importa es la cuenta nueva y no lo vivido hasta ese momento. Soy consciente de que no siempre es así, pero sorprende esa celebración del amor en un día donde lo que se proclama es el gesto y la escenificación del momento sobre el compromiso de la relación.

Origen del día de los enamorados

Quizás si nos vamos al origen de este “día de los enamorados” entendamos mejor su significado “en masculino”.

Antes de nuestra era, en la Antigua Roma, se celebraba la fiesta de Lupercalia dirigida a estimular la fertilidad de las mujeres, la de los hombres, como tantas otras cosas de la masculinidad, no se cuestionaba ni necesitaba estímulo alguno. La celebración consistía en golpear a las mujeres con látigos de piel de cabra y de perro mojados en sangre de esos mismos animales para, de ese modo, aumentar su fertilidad, aunque más bien parecía un rito de iniciación para indicarles que la vida en familia vendría acompañada de esos latigazos verbales y físicos.

En el proceso de asimilación de las fiestas paganas que desarrolló el cristianismo, allá por el año 496, el papa Gelasius I prohibió esa fiesta e instauró el 14 de febrero como día de San Valentín, fecha que con el tiempo fue asociada al amor y a la amistad. Sin embargo, no queda claro que la figura del santo existiera en realidad, se dice que fue uno de los mártires de Roma ejecutado por casar a los soldados del imperio, a pesar de que el emperador Claudio “El Gótico” lo había prohibido por considerar incompatible la carrera de las armas con el matrimonio, aunque no hay una confirmación histórica sobre la vida del santo.

quinta-feira, 15 de dezembro de 2016

Dejad que los hombres se acerquen a mí

Imaginen que un político declara que para conseguir que la política gire a la izquierda no es necesario contar con personas de izquierdas, que basta con llevar a cabo iniciativas progresistas y sociales como nos han enseñado en las facultades o en algunas reuniones y asambleas. Nadie aceptaría el argumento ni vería en él un planteamiento coherente. Sin embargo, es lo que ha manifestado Pablo Iglesias con relación a la presencia de las mujeres en los órganos de representación política, precisamente donde más se reproducen y difunden las ideas machistas, al decir que no hace falta que estén ellas y que basta con que se haga lo que nuestras madres nos han enseñado. Pablo Iglesias se vuelve a equivocar con lo que significa la igualdad, con lo que plantea el feminismo y, por tanto, con lo que supone la desigualdad e impone el machismo.

El ejemplo más claro de que feminismo no es lo contrario de machismo se aprecia en sus palabras, pues mientras que el machismo defiende el orden dado sin necesidad de incorporar a las mujeres, que para eso ya están los hombres con su "pluripotencialidad adaptativa", su inteligencia superior que decía Miguel Arias Cañete, y su criterio objetivo, el feminismo defiende la igualdad con mujeres y hombres. Lo de "hacer comunidad" está muy bien, pero no se trata de hacer comunidad de cualquier modo, sino de hacerla con la igualdad como referencia y con las mujeres como protagonistas junto a los hombres.

Pero para que haya mujeres y hombres es necesario que lleguen las mujeres a los lugares y posiciones donde el machismo les ha impedido estar, puesto que ellas son tan capaces como los hombres, aunque a diferencia de estos, a lo largo de la historia se han encontrado con limitaciones estructurales, organizativas y funcionales que las ha apartado de los espacios donde los hombres consideraban que no hacía falta que estuvieran, que ellos solos se bastaban. Y para poder llegar a donde los hombres, las mujeres ha tenido que ganarse el alma, después la inteligencia, más adelante la capacidad, a continuación la formación, tras ella la experiencia y ahora tienen que luchar por las oportunidades…

Todo ello sin dejar de hacer lo que les habían asignado como mujeres, y para que ahora que demuestran que el machismo estaba equivocado, digan que no hace falta, que con que les cuenten a los hombres lo que ellas consideren que hay que hacer, es suficiente, que ya ellos se hacen cargo. La presencia de las mujeres en los ámbitos de poder y decisión no es testimonial ni basada en el relato, por eso tampoco es cuestión de reducir las políticas de igualdad a la inclusión de un número de mujeres que justifique las cuotas y la cremallera, en eso tiene razón Pablo Iglesias.