Footprints - Praia do Castelejo, Vila do Bispo, Algarve
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domingo, 5 de fevereiro de 2023

"Porque é que Portugal não comenta?”. Observatório dos Direitos Humanos estranha silêncio sobre a Síria

Numa entrevista à Lusa em Lisboa, Fadel Abdul Ghany, adiantou não ter tido nenhum contacto com as autoridades portuguesas, a quem já pediu reuniões, questionando-se por que razão Portugal não fez, nos últimos anos, qualquer comentário sobre a situação dos Direitos Humanos na Síria.

“Portugal é um dos principais países democráticos que defende os direitos humanos, que está na linha da frente na defesa dos direitos humanos. Perguntamo-nos porque é que ainda não fez qualquer comentário, um simples ‘tweet’ sobre a Síria nos últimos anos? Ouvimos preocupações da França e de outros países. Porque é que Portugal não comenta?”, questionou Fadel, antes de viajar, sábado, para os Estados Unidos.

sexta-feira, 19 de agosto de 2016

Buscando plátanos y esquivando bombas

El ejército sirio, con el apoyo de las milicias chiíes y de la fuerza aérea rusa, iba avanzando rápidamente por Alepo. Mientras llenaba su pequeña mochila, Mahmud me expuso su plan.
“En cuestión de un par de días tomarán la última carretera que conecta la ciudad de Alepo con su suburbio, Castello”, dijo. “Debo irme ya”.
En 2012, Mahmud Rashwani, un activista de 30 años, había dejado su hogar y su familia en Alepo después de que le arrestaran y torturaran por participar en manifestaciones pacíficas.
El 12 de julio, dejaba a otra familia –a mí y a nuestro bebé de seis meses- para volver a lo que queda del este de Alepo.
Las verduras y frutas eran ya escasas en la ciudad, por eso se llevó algunos tomates para compartirlos con sus amigos, caminando en medio de la noche con dos doctores que lograron infiltrarse con él en la ciudad a pesar del asedio del gobierno.
No pude evitar sentirme abandonada. Me dejó con la gran carga de cuidar sola de nuestro bebé. Al menos no ha sido por otra mujer, sino por un asedio y una causa… No podía abandonar a su ciudad cuando más le necesitaba.
Adaptándonos al hambre
“¡Hoy he visto una banana! Pero no pude cogerla. Íbamos a toda velocidad en el primer coche de la ayuda que entró en la ciudad”, escribió Mahmud el 10 de agosto.
Mahmud no había podido conseguir ni verduras ni frutas para los alrededor de 300.000 a 400.000 personas que viven en la zona este de Alepo durante el mes pasado.
Además de la falta de alimentos frescos, los civiles de Alepo están sufriendo escasez de combustible, alimentos enlatados, huevos, azúcar, harina y leche maternizada.
Las panaderías han dejado de vender pan. No obstante, los consejos locales están distribuyéndolo para lograr equilibrar un poco las cosas y que la gente no trate de acaparar un bien tan preciado.

sexta-feira, 27 de maio de 2016

Riñón, hígado y córnea: gangas en el mercado sirio de órganos

Señalaba Marx hace un siglo y medio que el modo capitalista de producción convertía la fuerza de trabajo en una mercancía para que la gran mayoría de los seres humanos se ofrecieran “libremente” a ser explotados por una clase planetaria de delincuentes burgueses. Un sistema que hoy, sin careta, nos ha convertido directamente a un artículo más del mercado, donde se nos compra-venden enteros o ‘desintegrados’, vivos o muertos, al por mayor o por pieza.
Y para cosificar a cientos de millones de personas en el menor tiempo posible, ¿qué situación mejor que la de estos largos conflictos armados?
Si bien existía en Oriente Próximo unos pequeños mercadillos de tráfico de órganos (ante los ojos de los autoridades), las guerras imperialistas que azotan la región en las últimas décadas han hecho disparar el índice de pobreza entre sus desesperadas gentes, atrayendo a las mafias internacionales de órganos humanos, que antes tenían que secuestrar a sus víctimas para cubrir la demanda.
Ahora, cerca de 100 millones de afectados por dichas guerras hacen que los traficantes, que recorren la región y, sobre todo, los campos de refugiados afganos, iraquíes y sirios, reciban tanta oferta de órganos ‘no esenciales’ como riñones. La increíble oferta ha hecho, además, bajar los precios, animando aún más a la industria criminal.
Según el Departamento de Medicina Forense de la Universidad de Damasco, entre 2011 y 2014 se habían realizado unas 20.000 operaciones de extracción de órganos en las zonas fronterizas del país. La Organización Mundial de la Salud debe actualizar su informe que afirmaba en 2014 que cada año se trafica con cerca de 7.000 riñones en el mundo.

quarta-feira, 7 de outubro de 2015

Entre la compasión y el cinismo

Siria, ayer ignorada y abandonada, ha vuelto al primer plano de la actualidad. En París, en medio de una conferencia de prensa presidencial de François Hollande, en Nueva York, como tema estrella de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Todo ello con el trasfondo de los ataques contra el Daesh (Estado Islámico), cuyo impresionante número (más de 7 000 según algunas estimaciones) no parece garantizar la eficacia, y de la llegada masiva de refugiados sirios a Europa.
François Hollande explica:
1) que hay que acoger a los refugiados sirios, sin confundirlos con los demás refugiados, y menos aún con los “inmigrantes económicos”;
2) que los ataques franceses contra Daesh deben ampliarse de Irak a Siria. La proximidad de las dos afirmaciones da a entender que esos refugiados sirios son fundamentalmente víctimas de la barbarie de Daesh. Una percepción que refuerza a gran escala el tratamiento mediático del asunto.
Merkel, por su parte, siguiendo un razonamiento similar llega a una conclusión clara: si se quiere derrotar a Daesh y responder a los problemas a los que está confrontada Europa, hay que discutir con el régimen sirio; por tanto, relegitimar a Bachar Al-Assad como un interlocutor presentable.
De todas estas aproximaciones confusas conviene extraer los verdaderos granos:
1) Sí, hay que acoger a los refugiados sirios. Pero no limitarse a 24 000, cuando los que huyen del horror se cuentan por centenares de miles en Europa y por millones en Medio Oriente.
2) Sí, estos refugiados huyen del horror de Daesh pero son, en primer lugar y de forma masiva, víctimas de la barbarie del régimen de Bachar al-Assad que, para salvar su poder dictatorial, lleva a cabo una guerra implacable contra su pueblo.
3) Sí, hay que combatir a Daesh, pero unos ataques aéreos no permitirán acabar con él, ni preservarse de los atentados terroristas, y menos aún responder al desafío de las migraciones.