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sexta-feira, 6 de dezembro de 2019

“La UE debe hacer algo para evitar la guerra en el Sahara”

La activista saharaui Aminetu Haidar, una de las ganadoras este año del denominado Nobel Alternativo, alerta de que las nuevas generaciones ya no creen en la resistencia pacífica tras décadas de conflicto y cree que si no hay presión internacional sobre Marruecos, la guerra será inevitable. “Es muy probable, lo lamento mucho, no espero verlo de verdad, de corazón, por eso mando un mensaje de paz. La Unión Europea (UE) tiene que hacer algo para evitar la guerra, para mantener una vía democrática pacífica”, afirma. Haidar, que ayer recogía en Estocolmo uno de los premios de la fundación sueca Right Livelihood Award, defiende que se obligue a Rabat a respetar los derechos humanos, ampliar las competencias de la Misión de las Naciones Unidas en el Sahara Occidental (Minurso) y frenar el “expolio ilegal” de los recursos naturales del Sahara.

sábado, 9 de fevereiro de 2019

La represión (silenciada) en el Sáhara occidental


 “Golpéale”, ordena un miembro del ejército marroquí durante una protesta en el Sáhara Occidental ocupado. “Hacen todo lo posible para que la situación no se difunda, la policía de Marruecos robó la primera cámara en 2009”, cuenta el activista de Equipe Media que graba la manifestación, escondido en una azotea; es descubierto por las fuerzas de seguridad, que le empujan por el borde. La secuencia aparece en el cortometraje de 17 minutos “Tres cámaras robadas”, producido en 2017 por los periodistas de Equipe Media y el colectivo de cineastas y activistas suecos RaFILM. La película tiene como referente un documental sobre la resistencia del pueblo palestino -“Cinco cámaras rotas”-, de los realizadores Edmat Burnat y Guy Davidi. Los productores de “Tres cámaras robadas” han denunciado las presiones del Reino de Marruecos para que la película no se proyecte; de hecho, fue censurada en Líbano, en octubre de 2017, aunque después se haya seleccionado y premiado en festivales como el de Cine y Derechos Humanos de Barcelona o el de Slemani, en el Kurdistán iraquí.
El presidente y cofundador de Equipe Media, Ettanji Ahmed, presentó el audiovisual el 4 de enero en el Casal Obrer i Popular de Valencia, en un acto organizado por la Plataforma Valenciana de Solidaridad con el Pueblo Saharaui (PVSPS). El grupo de activistas surgió en 2009 para romper el bloqueo informativo que impone Marruecos. “Filmamos manifestaciones y difundimos información en árabe, inglés, francés y castellano para que el mundo sepa qué está ocurriendo; hemos ido aprendiendo sobre el terreno, por necesidad”, explica el redactor y fotógrafo.

sábado, 26 de dezembro de 2015

La lucha armada o la perpetua agonía

Al cumplirse el 40 aniversario de la invasión marroquí del Sahara occidental nos encontramos ante una situación muy parecida a la del conflicto entre Israel y Palestina. Aquí se repite la misma historia: muros, campos de minas, alambre de púas, cárceles, represión, éxodo, deportaciones, desaparecidos, refugiados.

Pero primero es imprescindible analizar con detenimiento los antecedentes históricos que han desencadenado esta dramática situación.

La pérdida de las últimas colonias en Cuba, Puerto Rico y Filipinas -mejor conocida como “el desastre del 98”- marca el ocaso del imperio español. España debe consolarse con mantener sus colonias africanas de Guinea Ecuatorial y Sahara Occidental y el protectorado del norte de Marruecos.

El imperio español desde el siglo XV siempre ambicionó apoderarse de Marruecos por su posición geográfica privilegiada con respecto al estrecho de Gibraltar y las islas Canarias. La toma de Ceuta y Melilla es un claro desafío al enemigo musulmán. Más allá de las columnas de Hércules, España y Portugal pugnaban por abrir nuevas rutas de navegación que a la postre las convertirían en la vanguardia de los grandes descubrimientos geográficos. Pero de repente surge el imperio inglés como un poderosísimo rival que va a disputarles el dominio en los mares. Un hecho que queda patente con la pérdida de Gibraltar y la derrota de la escuadra franco-española en la batalla de Trafalgar. De ahí el desesperado intento del imperio español por recuperar posiciones al otro lado del estrecho. La victoria en la batalla de Tetuán (en la denominada guerra de África en 1860) le abre la puerta a sus anhelos expansionistas.

Desde las islas Canarias se organizan expediciones de reconocimiento comandadas por militares y miembros de la sociedad geográfica española dispuestas a reafirmar la soberanía sobre el litoral saharaui (banco de pesca). La exploración del Sahara embarca a España en una nueva aventura colonial en busca de riquezas naturales y una ruta comercial que les permitiera conectarse con Tombuctú (Mali). Ese es el centro neurálgico de un importante mercado de productos provenientes del África Negra monopolizado por el imperio francés.