Las autoridades chinas han dado una nueva vuelta de tuerca y han reforzado la vigilancia y la presencia policial en las áreas tibetanas después de que en los últimos días se hayan inmolado a lo bonzo seis tibetanos para protestar contra lo que consideran la represión de su lengua y su cultura por parte del Gobierno chino. Agentes de policía y vehículos paramilitares han reforzado las patrullas en Tongren, una población con fuerte presencia de esta minoría étnica en la provincia noroccidental de Qinghai, donde el jueves “miles de manifestantes” salieron a la calle a protestar, según ha informado la organización Free Tíbet, con sede en Londres.

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