¡Ha
sido épico! ¡Un elenco de miles! (¿Cientos? ¿Decenas?) Una producción
espectacular que, cinco semanas después de haber aparecido en todas las
pantallas –de todos los tipos conocidos– de Estados Unidos (y
posiblemente del mundo), no muestra señales de parar alguna vez. ¡Qué
éxito ha sido! Ha hecho que la gente vuelva a los periódicos (en la web,
si no en papel) y asegurado que nuestros acompañantes de cada día –los
shows de noticias en la televisión por cable con cobertura las 24 horas
del día durante los siete días de la semana– no les falten la “noticia
de último momento” ni las audiencias. Es un impacto en todo el sentido
de la palabra, tanto en el de éxito total hollywoodense como en el de
accidente de tránsito, un fenómeno de un tipo que nunca habíamos vivido.
Imagine el lector a Nerón tonteando mientras arde Roma y las
cámaras filmándolo todo. De cualquier modo, se ha comprobado que se
trata de una gigantesca filtración. Un grifo abierto, una espita
abierta. Un enorme flujo de noticias que no lo son, de la cuarta parte
de una noticia, de la mitad de una noticia, de noticias enloquecidas, de
noticias engañosas y de noticias reales que han sido exageradas.
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