Footprints - Praia do Castelejo, Vila do Bispo, Algarve
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quinta-feira, 4 de abril de 2019

“Muchos de los Hermanos Musulmanes presos, a causa de la presión que sufren, son expuestos a ideas extremistas”

Tras el golpe de Estado de Al-Sisi en 2013, los Hermanos Musulmanes sufrieron una brutal represión primero con la masacre de Raba Adaweya, y luego en las cárceles egipcias donde numerosos miembros de la Hermandad terminaron. Según el investigador Abderrahman Ayyash, muchos de estos presos se estarían radicalizando.
Ya han pasado 5 años del golpe de estado que en 2013 sacó a los Hermanos Musulmanes del poder en Egipto y devolvió la corona a los militares. Un régimen que nacía entre los charcos de sangre de la masacre de Raba Adaweya, donde entre 600 y mil personas murieron por la acción represiva del desalojo de la acampada islamista contra el golpe.

quarta-feira, 26 de setembro de 2018

El mundo paranoico de Abdel Fatah al-Sisi

“Sólo porque seas paranoico no significa que no vayan tras de ti”. Cincuenta y siete años después de que Joseph Heller escribiera su clásico antibelicista Trampa 22, este podría ser el lema del hombre que dirige Egipto.
La paranoia se ha convertido en algo más que un estado de ánimo para el oficial que una vez se arrastró ante sus superiores y que ahora ostenta el poder de la vida y la muerte sobre todos. Se ha convertido en la forma en la que Abdel Fatah al-Sisi gobierna.
La Trampa 22 de Sisi funciona de modo parecido a este: “Tengo que arrestar cada vez a más personas a mi alrededor porque si no, uno de ellos irá a por mí. Después de todo, yo hice lo mismo con mi presidente”.

quarta-feira, 21 de fevereiro de 2018

¿Tiempo de reactivación popular?

En el juego que envuelve a un Estado entre la “fuerza y el consenso”, Egipto va hacia un recreo electoral donde se prevé el triunfo del actual presidente Abdel Fatah al-Sisi, quien el viernes 20 de enero inscribió su candidatura de manera oficial. Con ello, pretenderá legitimarse ante la población que gobierna y el resto de países soberanos.
Serán elecciones de carácter general para elegir al titular del ejecutivo y se tienen previstas para los días 26, 27 y 28 de marzo de 2018 y, en caso de haberla, una segunda vuelta el 24, el 25 y el 26 de abril si es necesario un tercer día. Una vez efectuada la votación, la Autoridad Nacional Electoral dará a conocer los resultados el 1 de mayo.
Egipto llega a estos comicios bajo la sombra de un autoritarismo regenerado: más violento, más sangriento y más limitante, donde ha sido capaza de frenar cualquier oposición al régimen militar. La oposición organizada está prácticamente menguada. Los miembros de los Hermanos Musulmanes, organización que este año cumple 90 años de existencia, han sido los primeros en ser víctimas de este acoso gubernamental hechos prisionero u obligados a salir del país. Cabe recordar que el presidente llegó a serlo sólo mediante un Golpe de Estado en 2013 contra el primer presidente elegido mediante la vía electoral, tras las revueltas populares de 2011, Mohammed Mursi. A pesar de esto y su amplia base social, están catalogados como una “organización terrorista”, fueron sometidos a la ilegalidad –nuevamente- y la dureza va en incremento.

sábado, 23 de setembro de 2017

Los muchachos de la Primavera Árabe en Egipto encarcelados y sometidos a tortura

Yassin Mohamed cumplirá 23 años en unos días, pero va a tener que pasar su cumpleaños en el mismo lugar de Egipto en el que lleva confinado los últimos siete años de su vida: la cárcel.
Si hubieran visto a Yassin como yo le he visto, probablemente no adivinarían que ha estado encarcelado, que ha sido golpeado, torturado y sometido a electroshock. Desde los casi cinco años que viví en El Cairo –tanto antes como después del golpe militar de 2013-, los recuerdos que tengo de él giran alrededor de los cafés cutres y baratos del centro de la ciudad: sillas desvencijadas, camareros antediluvianos con zapatillas manchadas, flácidas mangueras de pipas de agua arrastrándose alrededor de las mesas como cobras achacosas… Allí se reunían, una noche cualquiera, los verdaderos veteranos de la revolución para fumar y hablar, junto a artistas de grafitis, aspirantes a actores, músicos, estudiantes de clase media procedentes de los suburbios y unos cuantos desaliñados informadores de la policía gordos como morsas.

quarta-feira, 1 de março de 2017

Anhelando la libertad


 Ciudadanos egipcios intentan escapar de los gases lacrimógenos lanzados por la policía en una calle cercana a la protesta que se llevaba a cabo en Rabaa al-Adawiya, El Cairo, 14 agosto 2013 (AFP) 

Diaa Ahmed, de 33 años, lleva preso más de 1.200 días en una de las cárceles egipcias. Se enfrenta a una posible sentencia de muerte, y todo ello, según relata, por estar en el lugar equivocado en el momento equivocado.
Su calvario comenzó cuando le arrestaron el 14 de agosto de 2013 cerca de la plaza de Rabaa al-Adawiya, donde cientos de manifestantes murieron asesinados cuando las fuerzas de seguridad se dedicaron a masacrar a quienes apoyaban al depuesto presidente Mohamed Morsi.
“He perdido la esperanza. Me siento atrapado en un agujero negro, mi vida se ha detenido y no sé cómo voy a salir de aquí”, decía Ahmed desde la prisión.
Middle East Eye entrevistó a Ahmed y a otros dos presos a través de sus familias, que les visitan una vez a la semana.
Aquel día, más de mil manifestantes murieron mientras las fuerzas de seguridad despejaban la plaza de Rabaa de los opositores que apoyaban al depuesto presidente Mohamed Morsi, el primer presidente civil electo de Egipto, que era un destacado miembro de la Hermandad Musulmana.
El baño de sangre que se produjo esa jornada se describió como la “ peor matanza de manifestantes de la historia moderna en un único día”. Cientos de manifestantes fueron detenidos y otros transeúntes inocentes que pasaban por allí fueron también arrestados durante la represión; desde entonces siguen encerrados en la cárcel.
Ahmed y nueve detenidos más hacen hincapié en que no “tienen relación alguna” con Morsi ni con la Hermandad Musulmana.
“No soy en absoluto islámico, incluso rechazo a la Hermandad”, dijo Ahmed.
Ahmed, que solía promocionar libros y escribir reseñas bibliográficas antes de su arresto, dijo que ese día había estado visitando una agencia de viajes de la zona preparando un documento para empezar una nueva vida en Australia.

segunda-feira, 18 de abril de 2016

“La juventud de la revolución sigue aquí. Estamos padeciendo un fascismo y una dictadura sin precedentes”

Miles de manifestantes salieron a las calles de El Cairo el viernes 15 de abril para protestar por la decisión del gobierno de ceder dos islas del Mar Rojo a Arabia Saudí. Las fuerzas de seguridad se afanaron en dispersar a la multitud y en disparar gases lacrimógenos y disparos de advertencia. Por su parte, el presidente Abdel Fatah al Sisi se refirió al asunto en el curso de la presentación de un proyecto de vivienda y turismo, afirmando que temía que “Egipto pueda romperse”.
“No me preocupa el exterior; lo que me inquieta es lo que están planificando las fuerzas del mal dentro [del país]. Las fuerzas del mal no quieren que los egipcios vean lo que estamos logrando porque quieren destruir todos los componentes del Estado”.
Los manifestantes corearon idénticas consignas a las del levantamiento de la primavera árabe de 2011: “La gente quiere que caiga el régimen”. También gritaron: “Sisi, Mubarak, no os queremos, marchaos”, según informa Bilal Darder, colaborador de MEE, e n alusión a Hosni Mubarak, el hombre fuerte de Egipto derrocado durante la revolución de 2011 y al actual presidente Sisi que dirigió un golpe militar contra el sucesor de Mubarak, Muhamad Morsi, de la Hermandad Musulmana.
Aunque las autoridades han acusado a la Hermandad de organizar las protestas en violación de la estricta ley de protesta egipcia, son varias las organizaciones convocantes de las manifestaciones, entre las que se encuentran el ilegalizado Movimiento 6 de Abril, algunos partidos políticos y el ex candidato presidencial Hamdin Sabahi. La unidad de estos grupos ha sido poco frecuente en los últimos años.
“Había muchos islamistas entre los manifestantes pero sus lemas no mencionaron el nombre de Morsi ni reivindicaron que se restaure su legitimidad presidencial”, aclaró Darder. “Se limitaron a participar entre la multitud. Era como en los viejos tiempos de la revolución, islamistas, liberales, viejos y jóvenes, hombres y mujeres, todos juntos tomando las calles”.
La policía estuvo en estado de máxima alerta durante la noche previa ante las previsibles protestas pero no impidió que la gente se concentrase en la icónica plaza cairota de Tahrir donde se inició la revolución de 2011. Más tarde los manifestantes fueron expulsados por la fuerza y la policía cerró la plaza aunque muchos grupos de manifestantes se dirigieron a congregarse en las escaleras del Sindicato de Periodistas [véase vídeo]. La policía intentó bloquear el acceso pero miles de personas consiguieron concentrarse allí durante varias horas.

segunda-feira, 14 de março de 2016

Egipto Exhausto

Un régimen autoritario puede ser impopular y abyecto pero al menos tiene reglas. Aunque las reglas no se ajusten a Derecho las relaciones entre el Estado y la sociedad pueden predecirse. La gente sabe cuales son las líneas rojas y puede decidir traspasarlas o no. Egipto no sigue este patrón bajo el mando de Abd al Fatah al Sisi, el mariscal de campo convertido en presidente.
Casi tres años después del golpe militar que llevó al poder a Sisi no sólo se han difuminado las líneas rojas sino que el propio régimen, aún por consolidarse, se ha definido tan vagamente que los egipcios ponen en cuestión que sea una entidad coherente. Las fuerzas de seguridad parecen haber soltado amarras del poder ejecutivo. Como me dijo un periodista en El Cairo, “uno ya no sabe cuántos cuerpos de seguridad hay. Lo único que claro es que Sisi no los controla. Todo es impredecible e inestable y por eso todo es peligroso”.
El período transcurrido desde el golpe de Estado de julio de 2013 ha sido el más represivo de la historia moderna de Egipto. Tanto en términos de activistas encarcelados, torturados, y asesinados, como de violaciones contra la libertad de cátedra, el impacto es desolador. En 2015, el Centro al Nadim para la Rehabilitación de las Víctimas de la Violencia documentó 464 casos de desaparición forzada a manos del Estado. Casi 500 personas murieron bajo custodia y otras 676 fueron torturadas. [1] 2016 está siendo demoledor: en febrero, según informa el Centro Al-Nadim, otros ocho egipcios murieron bajo detención y al menos otros 80 fueron torturados.
El levantamiento de 2011 que acabó derrocando al presidente Hosni Mubarak estimuló el activismo político de muchísimos egipcios y egipcias. Hoy en día centenares de personas que ya eran activistas antes del levantamiento languidecen en las cárceles. Otras querrían abandonar el país. A muchas se les prohibe salir al extranjero siquiera para estancias breves. La arbitrariedad de la prohibición ha hecho circular un chiste que afirma que hay que estar en el control de pasaportes del aeropuerto de El Cairo para saber si puedes viajar o no. Muchos han abandonado la actividad política por otros menesteres. Hay miedo y resulta muy doloroso presenciar lo que ha sucedido. Activistas que se aíslan a causa de la depresión y otros tan profundamente frustrados por lo que ha ocurrido que ya no se movilizan. Como señalaba uno de ellos, “la próxima vez nos pillará sin estar preparados. Todo el mundo está paralizado”.

sexta-feira, 4 de março de 2016

¿Quién te crees que eres, Sisi?

Pocos dirigentes árabes querrían hoy que les compararan con el coronel Muamar Gadafi, el dictador libio que tuvo tan espantoso final. Menos aún aspirarían a tal comparación citando las palabras pronunciadas por Gadafi desde las ruinas de un edificio destruido por ataques aéreos estadounidenses en 1986.
Gadafi utilizó ese escenario para atacar a la revolución libia un mes después de que se iniciara: “¿Quién os creéis que sois?”, gritó.
Sus palabras han pasado a la historia. Expresan la rabia e incomprensión de un dictador que ve desaparecer su poder. ¿Qué fue lo que sintió el presidente de Egipto Abdel Fatah al-Sisi para echar mano de ellas en un discurso pronunciado la pasada semana?
“¿Quién os creéis que sois? Nadie puede acercarse a Egipto… Juro en nombre de Dios Todopoderoso que haré desaparecer de la faz de la tierra a quien se acerque a Egipto.”
Sisi añadió bastantes cosas más a esas palabras: que sólo él sabía lo que estaba haciendo, que cada egipcio que se despierte cada día debería donar una libra egipcia al gobierno; que si él, Sisi, pudiera ponerse en venta, se vendería a sí mismo por el bien de Egipto; que era demasiado pronto para la democracia; y que los egipcios no deberían escuchar a nadie más que a él.
Sisi gritó: “¡Por favor, no hagáis caso de nadie más que de mí! ¡Estoy hablando muy en serio! ¡No escuchéis a nadie más que a mí!”
Instantes de risa histérica, diatribas contra su propio gobierno y lágrimas de aflicción interrumpieron su discurso. Es difícil imaginar que un presidente egipcio monte ese espectáculo en el momento de lanzar un proyecto titulado “La estrategia de Egipto para un desarrollo sostenido… Visión de Egipto en 2030”. Las redes sociales hicieron mofa de él de inmediato.
El discurso no fue el primero en crear dudas en sus partidarios acerca de su capacidad de discernimiento. En videoconferencia, Sisi exigió a los egipcios que se apretaran el cinturón cuando inauguraba una serie de proyectos de desarrollo en varios gobernorados. Y manifestó que los subsidios al agua cuestan 40 millones de libras egipcias al día, una carga que el Estado no puede seguir soportando ya.

quinta-feira, 28 de janeiro de 2016

Lettere dal carcere en el año V de la Revolución Egipcia

En 1926, con 35 años de edad, Antonio Gramsci fue encarcelado en la prisión de San Vittore, Milán. Su encarcelamiento tenía un objetivo claro: silenciar un cerebro revolucionario. Nada menos conseguido. Durante más de 20 años Gramsci, desde la cárcel, continuó con su actividad política y escribió además de los Cuadernos, fundamental obra teórica para entender sus postulados sobre el marxismo cultural, más de 500 cartas a allegados y familiares, cargadas de un profundo afecto y comprensión por la condición humana. En ellas se cuestionaba la necesidad del afecto en el carácter revolucionario: “Pero cuántas veces me he preguntado si era posible ligarse a una masa cuando nunca se había querido a nadie, ni siquiera a la familia, si era posible amar a una colectividad cuando no se había amado profundamente a criaturas humanas individuales”.
Noventa años después, la Revolución egipcia también se escribe desde la cárcel. Día tras día nos llegan los testimonios de los más de 41.000 prisioneros políticos que Egipto tiene entre rejas. El pasado mes de diciembre, el fotógrafo Shawkan, bajo arresto desde agosto de 2013 por fotografiar la masacre de la plaza cairota de Rabaa al-Adawiyya, nos relataba que aún sigue vivo porque sabe que no está sólo, que nosotros, los que le escuchamos, le damos vida. Ahmed Said, encarcelado desde noviembre por participar en una manifestación conmemorativa de 2011, ha decidido reconocer su conexión con la Revolución, aunque eso le lleve a continuar su encarcelamiento: “Hice lo que hice para sentirme libre y para poder reclamar mi libertad antes de que se convirtiera en una simple memoria”.

quinta-feira, 22 de outubro de 2015

La farsa de las elecciones egipcias



Las elecciones parlamentarias en curso en Egipto –una farsa en todos los sentidos, con una participación hasta ahora de sólo el 2% del electorado- son una prueba más de que Egipto está siendo testigo de la solidificación de un sistema de gobierno quasi autoritario, no de un resurgimiento democrático.
La mayor parte de los nuevos parlamentarios de Egipto forman parte de las elites pudientes que empatizan con el actual presidente militar de la nación y se oponían vehementemente a los Hermanos Musulmanes que gobernaron Egipto durante una breve transición democrática a lo largo de 2012 y 2013. En resumen, será un parlamento de mero trámite que se prestará a servir de instrumento –en lugar de ser un órgano de control- del actual presidente egipcio, Abdel Fatah Al-Sisi.
Al-Sisi aprobó recientemente una nueva ley electoral que anula eficazmente la influencia de los partidos políticos en Egipto. Según dicha ley, casi el 80% de los escaños parlamentarios irán a parar a individuos. Este sistema individual, que ayudó al exdictador egipcio Hosni Mubarak a consolidar su poder en las décadas de 1980 y 1990, privilegia a las élites enriquecidas que tienen vínculos con el establishment egipcio del que forma parte Al-Sisi.
Los politólogos y activistas políticos egipcios son conscientes desde hace mucho tiempo de que el sistema de individualidades es una amenaza para las perspectivas democráticas de Egipto. Después de que el levantamiento de 2011 derrocara a Mubarak, se aprobó velozmente una nueva legislación que favorecía a los partidos políticos en vez de a los individuos poderosos. Cuando se eligió el primer parlamento posterior a Mubarak a finales de 2011, casi el 70% de los escaños recayó en candidatos que integraban las listas electorales con representantes de los partidos políticos egipcios.
Es poco probable que Al-Sisi se apoye exclusivamente en la nueva ley electoral para asegurarse un parlamento obediente. Preocupado por cómo las posibles fracturas en el establishment podrían afectar a su gobierno, Al-Sisi ha indicado ya que quiere enmendar la constitución para reducir el poder del parlamento. Como informaba Mada Masr el mes pasado, Al-Sisi advirtió a los egipcios contra los poderes del parlamento. Dijo: “La constitución dio al parlamento amplios poderes, con buenas intenciones… Pero el país no puede gobernarse a base de buenas intenciones”.

domingo, 25 de janeiro de 2015

La máscara dorada de Tutankamón, restaurada con 'superglue'


La preciada máscara de oro de Tutankamón, una obra maestra hallada por Howard Carter en la excavación de su tumba en el Valle de los Reyes, es el último objeto dañado por la negligencia de las autoridades egipcias. Conservadores del Museo de Antigüedades egipcias de El Cairo han denunciado que una reciente restauración "amateur" empleó vulgar pegamento para unir la barba al rostro causando un severo daño a la figura.
Empleados del museo, un caótico almacén con polvorientas vitrinas atestadas de objetos, han denunciado al periódico panárabe Al Arabi al Jadid que la figura -uno de los cientos de piezas que componen el tesoro del "faraón niño" (1550 y 1295 a. C.)- fue dañada accidentalmente el pasado año durante los trabajos de limpieza y renovación parcial del complejo, ubicado a unos metros de la céntrica plaza Tahrir de El Cairo. La barba trenzada, de oro y color azul, se separó del resto de la efigie con tocado real del monarca.
Ante el desaguisado, el equipo a cargo de la renovación del museo evitó informar al ministerio de Antigüedades y entregar la figura a un equipo de restauradores siguiendo los procedimientos habituales. En su lugar, según el rotativo, la responsable del remozado del museo llamó a su esposo -empleado también en el museo-, quien decidió resolver la rotura uniendo las piezas con resina epoxi -un vulgar 'superglue'- muy resistente pero inapropiado para conservar una pieza con más de tres milenios de antigüedad.