Ninguém compreendia o perfume da escura magnólia do teu ventre.
Federico García Lorca
Footprints - Praia do Castelejo, Vila do Bispo, Algarve
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segunda-feira, 16 de julho de 2018
domingo, 5 de outubro de 2014
Un poema de Lorca en una caja fuerte
- La noticia dio la vuelta al mundo. Poco antes de fallecer, el crítico de arte, Juan Ramírez de Lucas(Albacete, 1917-Madrid 2010), legó a su familia para que lo publicase la documentación que acreditaba su relación con Federico García Lorca y que incluía una carta, un poema inédito y un manuscrito en el que vertió su drama personal: los avatares de un joven enamorado de un escritor en la cima del éxito. Cualquier novedad relacionada con la vida y obra del poeta granadino salta todas las alarmas del público y de los estudiosos de su obra pero la crisis editorial, la indecisión política y la división de una familia que no sabe qué hacer con esa herencia relentizaron que esos documentos se hicieran públicos. La carta que escribió Lorca desde la Huerta de San Vicente y el poema inédito dedicado a “Juanito” o “el rubio de Albacete” se guardan a buen recaudo en una caja fuerte. Han transcurrido cuatro años de la muerte del destinatario de la misiva, en la que el poeta le pedía que fuera fuerte y tratara de convencer a sus padres para que respetaran sus ideas, pero pocas cosas se han movido desde entonces.
segunda-feira, 5 de novembro de 2012
A casada infiel
Eu que a levei ao rio,
pensando que era donzela,
porém tinha marido.
Foi na noite de Santiago
e quase por compromisso.
Apagaram-se os lampiões
e acenderam-se os grilos.
Nas últimas esquinas
toquei seus peitos dormidos,
e se abriram prontamente
como ramos de jacintos.
A goma de sua anágua
soava em meu ouvido
como uma peça de seda
rasgada por dez punhais.
Sem luz de prata em suas copas
as árvores estão crescidas,
e um horizonte de cães
ladra mui longe do rio.
Passadas as sarçamoras,
os juncos e os espinhos,
debaixo de seus cabelos
fiz uma cova sobre o limo.
Eu tirei a gravata.
Ela tirou o vestido.
Eu, o cinturão com revólver.
Ela, seus quatro corpetes.
Nem nardos nem caracóis
têm uma cútis tão fina,
nem os cristais com lua
reluzem com esse brilho.
Suas coxas me escapavam
como peixes surpreendidos,
a metade cheias de lume,
a metade cheias de frio.
Aquela noite corri
o melhor dos caminhos,
montado em potra de nácar
sem bridas e sem estribos.
Não quero dizer, por homem,
as coisas que ela me disse.
A luz do entendimento
me faz ser mui comedido.
Suja de beijos e areia,
eu a levei do rio.
Com o ar se batiam
as espadas dos lírios.
Portei-me como quem sou.
Como um cigano legítimo.
Dei-lhe um estojo de costura,
grande, de liso palhiço,
e não quis enamorar-me
porque tendo marido
me disse que era donzela
quando a levava ao rio.
pensando que era donzela,
porém tinha marido.
Foi na noite de Santiago
e quase por compromisso.
Apagaram-se os lampiões
e acenderam-se os grilos.
Nas últimas esquinas
toquei seus peitos dormidos,
e se abriram prontamente
como ramos de jacintos.
A goma de sua anágua
soava em meu ouvido
como uma peça de seda
rasgada por dez punhais.
Sem luz de prata em suas copas
as árvores estão crescidas,
e um horizonte de cães
ladra mui longe do rio.
Passadas as sarçamoras,
os juncos e os espinhos,
debaixo de seus cabelos
fiz uma cova sobre o limo.
Eu tirei a gravata.
Ela tirou o vestido.
Eu, o cinturão com revólver.
Ela, seus quatro corpetes.
Nem nardos nem caracóis
têm uma cútis tão fina,
nem os cristais com lua
reluzem com esse brilho.
Suas coxas me escapavam
como peixes surpreendidos,
a metade cheias de lume,
a metade cheias de frio.
Aquela noite corri
o melhor dos caminhos,
montado em potra de nácar
sem bridas e sem estribos.
Não quero dizer, por homem,
as coisas que ela me disse.
A luz do entendimento
me faz ser mui comedido.
Suja de beijos e areia,
eu a levei do rio.
Com o ar se batiam
as espadas dos lírios.
Portei-me como quem sou.
Como um cigano legítimo.
Dei-lhe um estojo de costura,
grande, de liso palhiço,
e não quis enamorar-me
porque tendo marido
me disse que era donzela
quando a levava ao rio.
sexta-feira, 26 de outubro de 2012
ÀS cinco da tarde
Às cinco horas da tarde |
Federico García Lorca
|
A CAPTURA E A MORTE Tradução: Oscar Mendes
Às cinco horas da tarde.Eram cinco da tarde em ponto.Um menino trouxe o lençol brancoàs cinco horas da tarde.Um cesto de cal já prevenidaàs cinco horas da tarde.O mais era morte e apenas morteàs cinco horas da tarde.O vento arrebatou os algodõesàs cinco horas da tarde.E o óxido semeou cristal e níquelàs cinco horas da tarde.Já pelejam a pomba e o leopardoàs cinco horas da tarde.E uma coxa por um chifre destruídaàs cinco horas da tarde.Os sons já começaram do bordãoàs cinco horas da tarde.As campanas de arsênico e a fumaçaàs cinco horas da tarde.Pelas esquinas grupos de silêncioàs cinco horas da tarde.E o touro todo coração ao altoàs cinco horas da tarde.Quando o suor de neve foi chegandoàs cinco horas da tarde,quando de iodo se cobriu a praçaàs cinco horas da tarde,a morte botou ovos na feridaàs cinco horas da tarde.Às cinco horas da tarde.Às cinco em ponto da tarde.Um ataúde com rodas é a camaàs cinco horas da tarde.Ossos e flautas soam-lhe ao ouvidoàs cinco horas da tarde.Por sua frente o touro já mugiaàs cinco horas da tarde.O quarto se irisava de agoniaàs cinco horas da tarde.A gangrena de longe já se acercaàs cinco horas da tarde.Trompa de lis pelas virilhas verdesàs cinco horas da tarde.As feridas queimavam como sóisàs cinco horas da tarde,e as pessoas quebravam as janelasàs cinco horas da tarde.Ai que terríveis cinco horas da tarde!Eram as cinco em todos os relógios!Eram cinco horas da tarde em sombra!LA COGIDA Y LA MUERTE
A las cinco de la tarde.
Eran las cinco en punto de la tarde.
Un niño trajo la blanca sábanaa las cinco de la tarde.Una espuerta de cal ya prevenidaa las cinco de la tarde.Lo demás era muerte y sólo muertea las cinco de la tarde.El viento se llevó los algodonesa las cinco de la tarde.Y el óxido sembró cristal y níquela las cinco de la tarde.Ya luchan la paloma y el leopardoa las cinco de la tarde.Y un muslo con un asta desoladaa las cinco de la tarde.Comenzaron los sones del bordóna las cinco de la tarde.Las campanas de arsénico y el humoa las cinco de la tarde.En las esquinas grupos de silencioa las cinco de la tarde.¡Y el toro, solo corazón arriba!a las cinco de la tarde.Cuando el sudor de nieve fue llegandoa las cinco de la tarde,cuando la plaza se cubrió de yodoa las cinco de la tarde,la muerte puso huevos en la heridaa las cinco de la tarde.
A las cinco de la tarde.
A las cinco en punto de la tarde.Un ataúd con ruedas es la camaa las cinco de la tarde.Huesos y flautas suenan en su oídoa las cinco de la tarde.El toro ya mugía por su frentea las cinco de la tarde.El cuarto se irisaba de agoníaa las cinco de la tarde.A lo lejos ya viene la gangrenaa las cinco de la tarde.Trompa de lirio por las verdes inglesa las cinco de la tarde.Las heridas quemaban como solesa las cinco de la tarde,y el gentío rompía las ventanasa las cinco de la tarde.A las cinco de la tarde.
¡Ay qué terribles cinco de la tarde!
¡Eran las cinco en todos los relojes!
¡Eran las cinco en sombra de la tarde!
quinta-feira, 25 de outubro de 2012
LLUVIA
La lluvia tiene un vago secreto de ternura,
algo de soñolencia resignada y amable,
una música humilde se despierta con ella
que hace vibrar el alma dormida del paisaje.
Es un besar azul que recibe la Tierra,
el mito primitivo que vuelve a realizarse.
El contacto ya frío de cielo y tierra viejos
con una mansedumbre de atardecer constante.
Es la aurora del fruto. La que nos trae las flores
y nos unge de espíritu santo de los mares.
La que derrama vida sobre las sementeras
y en el alma tristeza de lo que no se sabe.
La nostalgia terrible de una vida perdida,
el fatal sentimiento de haber nacido tarde,
o la ilusión inquieta de un mañana imposible
con la inquietud cercana del color de la carne.
El amor se despierta en el gris de su ritmo,
nuestro cielo interior tiene un triunfo de sangre,
pero nuestro optimismo se convierte en tristeza
al contemplar las gotas muertas en los cristales.
Y son las gotas: ojos de infinito que miran
al infinito blanco que les sirvió de madre.
Cada gota de lluvia tiembla en el cristal turbio
y le dejan divinas heridas de diamante.
Son poetas del agua que han visto y que meditan
lo que la muchedumbre de los ríos no sabe.
¡Oh lluvia silenciosa, sin tormentas ni vientos,
lluvia mansa y serena de esquila y luz suave,
lluvia buena y pacifica que eres la verdadera,
la que llorosa y triste sobre las cosas caes!
¡Oh lluvia franciscana que llevas a tus gotas
almas de fuentes claras y humildes manantiales!
Cuando sobre los campos desciendes lentamente
las rosas de mi pecho con tus sonidos abres.
El canto primitivo que dices al silencio
y la historia sonora que cuentas al ramaje
los comenta llorando mi corazón desierto
en un negro y profundo pentagrama sin clave.
Mi alma tiene tristeza de la lluvia serena,
tristeza resignada de cosa irrealizable,
tengo en el horizonte un lucero encendido
y el corazón me impide que corra a contemplarte.
¡Oh lluvia silenciosa que los árboles aman
y eres sobre el piano dulzura emocionante;
das al alma las mismas nieblas y resonancias
que pones en el alma dormida del paisaje!
sexta-feira, 17 de agosto de 2012
Granada rinde homenaje a Federico García Lorca
El municipio de Alfacar (Granada) acoge este viernes el acto de homenaje a Federico García Lorca con motivo del aniversario de su fusilamiento en la madrugada del 17 de agosto de 1936, hace ahora 76 años. La programación de este año se centrará en la faceta musical del poeta e incluirá la interpretación por la Orquesta Filarmónica Provincial de Granada de canciones populares armonizadas por él, como 'El café de Chinitas' o 'Los cuatro muleros'.
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