Footprints - Praia do Castelejo, Vila do Bispo, Algarve

domingo, 3 de julho de 2016

FOTOS MINHAS



photo: rogério barroso. Foto nº 2319 - Artesanato.

Afinal, com os alemães...

Para quem já se antevê na final com os alemães, recomendo especial marcação àquele ameaçador número 10, Schäuble, aspirante a bola de ouro. Dizia-se de Eusébio que era o abono de família dos jogadores encarnados. Este Schäuble exorbita: é, ele mesmo, o tesoureiro da liga europeia. Despertou cedo para a modalidade, na ala direita, desde os juvenis da CDU à queda do Muro de Berlim. E subiu às costas de Khol, famoso capitão da equipa germânica a quem eles devem a reunificação.
O tiro de um adepto adversário, durante um desafio eleitoral, em 1990, lesionou gravemente o ponta de lança alemão. Joga agora em cadeira de rodas, mas remata velhaco com a língua. Pior é quando aponta o dedo à falta do vizinho (a dívida), para exorcizar a sua. E fez bem em responder-lhe Santos Silva, o nosso delegado, nas vésperas do Conselho Europeu de terça-feira, o encontro que decide em Bruxelas se levamos ou não cartão amarelo pelo fora de jogo no défice.

sábado, 2 de julho de 2016

FOTOS MINHAS


photo: rogério barroso. Foto nº 2318 - Estação de Metro das Olaias.

¡Libertad para Julian Assange!

Se acaban de cumplir cuatro años desde que, el 19 de junio de 2012, el ciberactivista australiano Julian Assange, paladín de la lucha por una información libre, se viera obligado a refugiarse, en Londres, en las oficinas de la Embajada de Ecuador. Este pequeño país latinoamericano tuvo el coraje de brindarle asilo diplomático cuando el fundador de WikiLeaks se hallaba perseguido y acosado por el Gobierno de Estados Unidos y de varios de sus aliados (el Reino Unido, Suecia). La Justicia sueca exige que Assange acuda a Estocolmo a presentar directamente su testimonio sobre las acusaciones de agresión sexual hechas por dos mujeres a las que él habría mentido sobre el uso de un preservativo.
Julian Assange rechaza estas acusaciones y sostiene que las relaciones con estas dos demandantes fueron consentidas, y afirma ser víctima de un complot organizado por Washington. El fundador de WikiLeaks se niega a ir a Suecia, a menos que la Justicia de ese país le garantice que no será extraditado a Estados Unidos, donde podría ser detenido, conducido ante un tribunal y, quizás, según sus abogados, condenado a pena de muerte por “delito de espionaje”.
En varias ocasiones, Assange también ha propuesto responder por videoconferencia a las preguntas de los encargados suecos de la investigación. Pero éstos han rechazado esa posibilidad, argumentando que él huyó de Suecia aunque sabía que había una investigación abierta contra él. El Tribunal Supremo sueco rechazó de nuevo, el 11 de mayo de 2015, su demanda de que fuera anulada la orden de detención que pesaba sobre él.
En realidad, el único crimen de Julian Assange es haber fundado WikiLeaks. En todas partes ha habido acalorados debates sobre si WikiLeaks hizo prosperar o no la causa de la libertad de prensa, si resulta bueno o malo para la democracia, si se debe o no censurar esta plataforma. Lo que es seguro es que el papel de WikiLeaks en la difusión de medio millón de informes secretos relativos a los abusos cometidos por militares en Afganistán y en Irak, y de unos 250.000 comunicados enviados por las Embajadas de Estados Unidos al Departamento de Estado, constituye “un hito en la historia del periodismo” que ha marcado un antes y un después. WikiLeaks fue creada en 2006 por un grupo de internautas anónimos, con Julian Assange como portavoz, y asumió la misión de recibir y hacer públicas filtraciones de información (leaks) garantizando la protección de las fuentes (1).
Recordemos las tres razones que, según Julian Assange, motivaron su creación. “La primera, la muerte a escala mundial de la sociedad civil. Rápidos flujos financieros por transferencias electrónicas de fondos que se mueven más rápido que la sanción política o moral, destrozando la sociedad civil a lo ancho del mundo. […] En este sentido, la sociedad civil está muerta, ya no existe, y hay una amplia clase de gente que lo sabe y está aprovechando que saben que está muerta para acumular riqueza y poder. La segunda […] es que hay un enorme y creciente Estado de seguridad oculto que se está extendiendo por el mundo, principalmente basado en Estados Unidos […] La tercera es que los medios de comunicación internacionales son un desastre, […] el entorno de los medios internacionales es tan malo y tan distorsionador que nos iría mejor si no hubiera ningún medio, ninguno”.

GO BRITAIN GO!


by Josetxo Ezcurra

Brexit: un halo de esperanza

El referéndum sobre la salida del Reino Unido de la Unión Europea fue todo un acto de democracia, plena y por derecho. Lo que ocurre es que estamos tan poco acostumbrados a ella, que nos parece algo ridículo, estrambótico o peligroso. Al igual que en la campaña por el referéndum griego (cuyo resultado fue traicionado enseguida por Alexis Tsipras, hoy día uno de los mejores vasallos de los burócratas europeos), la campaña por el referéndum del brexit estuvo llena de juego sucio, de apelaciones al miedo y de amagos de chantaje. A la mañana siguiente, y a la vista del resultado, desde todas las instancias institucionales europeas y medios de comunicación de los establishment europeos, se proclamaba el cataclismo británico, el desprecio a la democracia y al conjunto de la ciudadanía, incluso la posibilidad de dictar ciertas normas de regulación futura de los referéndums, que establecieran mínimos de porcentaje de participación, así como mínimos de diferencial de voto afirmativo y negativo. En los corrillos europeos se argumentaba que "esas decisiones tan importantes no pueden dejarse a la elección ciudadana", porque claro, "el pueblo se puede equivocar". Los programas informativos cargaban contra las nefastas consecuencias que tendría el brexit, aumentando la crispación e histeria popular alrededor del tema.
Enseguida se habló de la brecha generacional (los jóvenes votaban permanecer, los mayores abandonar) y de la brecha territorial (Gales, Irlanda y Escocia votaban permanecer, Inglaterra abandonar), intentando explicar los diversos factores que podrían haber concurrido en el inesperado resultado. Algunos británicos comenzaron a declarar abiertamente que se arrepentían de su votación, se abrió una petición popular para repetir el referéndum y la Primera Ministra de Escocia salía anunciando que su país se sentía defraudado por los resultados y que exigía la celebración de un nuevo referéndum de independencia, habida cuenta de que uno de los argumentos principales de los que votaron permanecer en el Reino Unido era precisamente continuar perteneciendo a la Unión Europea. Pero lo cierto es que sobre todo ese ruido el pueblo había dicho brexit. Las bolsas comenzaron a caer, ante la incertidumbre de los mercados, la libra y el euro a depreciarse y los gibraltareños (muy británicos, ellos) a preocuparse sobre su futuro. Es una crisis en toda regla en esta desalmada Unión Europea que contempla con estupor cómo uno de sus buques insignia abandona el club y teme el efecto contagio sobre otros países, con la consiguiente pérdida de poder del chiringuito que controla las decisiones europeas. Justo por todo ello el brexit representa un halo de esperanza.

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photo: rogério barroso. Foto nº 2317 - Olaias.

¿Giro a la derecha en una Europa en crisis?

Las recientes elecciones españolas y el referéndum del Reino Unido donde triunfó el brexit comparten algo: fueron votaciones capitalizadas principalmente por expresiones conservadoras, aún cuando también llegaran a dañar a otros liderazgos de ese mismo espacio político (Cameron y Rivera, respectivamente). ¿Qué elementos nos pueden ayudar a comprender mejor ambas elecciones? ¿Hay un nuevo “giro a la derecha” en una UE donde no proliferan los gobiernos progresistas?
El exalcalde de Londres Boris Johnson y el presidente en funciones Mariano Rajoy son los inequívocos ganadores de ambas contiendas. El primero, desde una extravagancia cercana a la del pirotécnico Donald Trump, encabezó la campaña por abandonar la UE aún cuando todas las encuestas hablaban de otras tendencias. Se la jugó frente a una decisión que parecía lejana. Fue audaz. Y ahora, tras conocerse que Cameron se va de Downing Street en octubre próximo, es uno de los firmes candidatos a sucederlo. Rajoy, por su parte, esperó luego de la debacle del pasado 20 de diciembre, donde ya comenzaban a pedir su cabeza en el propio PP. Su sello fue la cautela, la parsimonia: dejar correr el tiempo. Los dos, con tácticas diferentes, triunfaron en una Europa donde los grandes medios debaten la migración y al terrorismo como temas análogos, construyendo -adrede- una verdadera "campaña del miedo".
El meteórico ascenso que Podemos y diversas fuerzas de la izquierda española habían logrado en diciembre pasado, cuando conquistaron seis millones de votos, tuvo un freno considerable (¿o retroceso?) en las urnas. Los morados -y su confluencia con IU- perdieron uno de cada cinco electores: un millón cien mil españoles que no concurrieron a las urnas. La derecha retuvo el voto duro y le arrebató a su expresión light (Rivera, de Ciudadanos) una parte considerable de sufragios (unos 400.000 votos). Así, el PP se aprovechó del abstencionismo ajeno, aumentó su hándicap e incluso triunfó en lugares como Valencia, donde hay decenas de juicios abiertos contra exdirigentes de la formación azul. “Nueva ley de la física: A más corrupción en Valencia más votos para el Partido Popular” titulaba jocosamente -y también con cierto asombro- el diario progresista Público al conocerse los resultados valencianos.
La trampa de Podemos fue hacer caso a unas encuestas que fallaron con contundencia, una vez más: todos los boca de urna conocidos, incluso publicados por la propia TVE, hablaban del sorpasso, poniendo al PSOE en tercer lugar. Por eso el búnker del Teatro Goya -donde esperaban Iglesias, Errejón y Garzón- pasó del éxtasis a la resignación en apenas horas. A medida que se comenzaban a cargar los resultados, Podemos pedía “prudencia” ante los medios de comunicación allí presentes. Luego reconocían, en la voz del propio Pablo Iglesias, que no estaban satisfechos con las cifras. "Los resultados no nos sorprendieron sólo a nosotros, sino a todo el mundo" dijo el Secretario General sobre la medianoche. Ese es un dato concreto, irrefutable: el mismo Rajoy pareció asombrado durante su alocución en la sede central del PP, en la calle Génova de Madrid, en un discurso plagado de trastabilleos y autorreferencias en torno a su partido.

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photo: rogério barroso. Foto nº 2316 - Artesanato.

La masacre de Orlando y la política exterior de EE.UU.

El 12 de junio de 2016 Omar Mateen disparó y mató a 49 personas en un club nocturno en Orlando, Florida, antes de que lo matase la policía. Esos son los simples hechos del caso. La prensa, predeciblemente, sobrecargó las secuelas aunque nada que lleve a su esclarecimiento. El torrente de información hace que sea difícil separar los hechos de la ficción o analizar los acontecimientos de una manera significativa. Los aspectos más importantes de Mateen se han oscurecido porque la verdad es inconveniente para el Gobierno y sus aliados en los medios de comunicación corporativos.
Mateen fue motivado por la ira por el imperialismo de Estados Unidos y probablemente lo canalizó por el odio a la clientela LGBTQ del club. Él también estaba entre la población de personas dementes que encontraron un momento y un lugar para actuar y llevar a cabo sus obsesiones. Mateen era el hijo nacido en Estados Unidos de inmigrantes procedentes de Afganistán. Tenía una historia personal problemática, incluidos de violencia doméstica y una multitud de amenazas contra otras personas. Esas amenazas fueron frecuentes e inquietantes, lo suficiente como para hacer que el FBI lo interrogase dos veces en los últimos años.
Mateen hizo varias llamadas al 911 durante el ataque y afirmó que actuaba en nombre del islam. La redacción del FBI oscurece algo de lo que dijo, pero invocó la resistencia islámica a los Estados Unidos y exigió que cese el bombardeo de Irak y Siria.
Su padre, Seddique Mateen, tenía sus propios delirios de grandeza, entre otras cosas dijo que quería ser el presidente de Afganistán en el exilio. Los medios informaron de que el anciano Mateen expresó su apoyo a los talibanes sin mencionar que una vez el Gobierno de Estados Unidos apoyó a los talibanes con armas y dinero.
La mezcolanza de narrativas es confusa, pero un aspecto de la historia es digno de más atención y es una acusación a la guerra de Estados Unidos contra el terrorismo. En 2013 Mateen amenazó a un oficial de la corte con una demanda sobre algo de Al Qaeda que él conocía. De acuerdo con la policía local el FBI de entonces intentó atraer a Mateen para un plan terrorista falso, pero él "no mordió".