Con el anuncio de un alto el fuego negociado por Egipto el domingo por la noche, los analistas israelíes se han apresurado a considerar como un éxito la “armoniosa” campaña del primer ministro interino Yair Lapid y del ministro de Defensa Benny Gantz. Después de arrestar violentamente a Bassam al-Saadi, un alto líder de la rama del movimiento de la Yihad Islámica en la Cisjordania ocupada, el ejército israelí encerró a las comunidades fronterizas alrededor de Gaza durante casi media semana en previsión de un presunto ataque de represalia. Finalmente comenzó a lanzar ataques aéreos en la Franja de Gaza, a los que militantes palestinos respondieron con andanadas de cohetes. Las escaladas han terminado con 44 personas palestinas muertas, incluidos 15 niños y niñas, y más de 350 heridas.
Footprints - Praia do Castelejo, Vila do Bispo, Algarve
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segunda-feira, 15 de agosto de 2022
quarta-feira, 11 de julho de 2018
La demolición de Khan al-Ahmar es más que un simple crimen de guerra
Los residentes de Khan al-Ahmar han pasado las últimas semanas
esperando que las excavadoras israelíes lleguen para demoler toda su
aldea y desplazar por la fuerza a las 170 personas que viven allí, un
movimiento que las organizaciones de derechos humanos y algunos
gobiernos europeos dicen que constituiría un crimen de guerra.
Pero aunque la situación humanitaria y la legalidad de la demolición y
el desplazamiento son motivo de gran preocupación, gran parte de la
cobertura de los medios y el activismo en Khan al-Ahmar han pasado por
alto la importancia estratégica de esta pequeña aldea.
sexta-feira, 26 de janeiro de 2018
¿Es el mundo académico el último bastión del pensamiento progresista en Israel?
No es ningún secreto que la ofensiva del Gobierno israelí contra la
libertad de expresión en los últimos años se ha extendido a la
Universidad. A través de grupos de estudiantes de extrema derecha, como Im Tirzu, propusieron códigos éticos que prohibirían que los profesores expresen opiniones políticas en clase,
así como intentos de cerrar departamentos universitarios enteros que se
consideran demasiado izquierdistas. En gran medida el Gobierno ha
calificado la idea misma de libertad académica de subversiva.
Sin embargo la Universidad israelí todavía se mantiene como un baluarte
progresista e independiente frente al pensamiento extremista y
reaccionario, un argumento a menudo desplegado para argumentar en contra
de los boicots académicos liderados por los palestinos. Pero, por
debajo de la retórica, la verdad es que las universidades de Israel
colaboran estrechamente con diversos organismos estatales, desde las
industrias militares y armamentistas hasta las redes y programas
anti-BDS.
Preocupado por la restricción, así como por la
represión de los profesores y estudiantes palestinos en los territorios
ocupados, un nuevo grupo de académicos israelíes denominado “Universidad
para la igualdad” está trabajando para exponer esos vínculos y mantener
la idea de que la Universidad sigue siendo uno de los últimos bastiones
del pensamiento progresista.
segunda-feira, 4 de janeiro de 2016
El Gobierno de Israel vota a favor de apoyar el proyecto de ley que toma como blanco a las ONG de izquierda
El Gobierno israelí –al que países y activistas europeos
describieron como un Gobierno que parece menos que democrático- votó el
domingo apoyar una ley que tiene como blanco a las organizaciones de
derechos humanos y de izquierda.
El proyecto de ley, en caso de
que se convierta en ley, determinará que las ONG que reciben el 50 % o
más de sus fondos de gobiernos extranjeros detallen esas fuentes de
financiación en los informes o documentos públicos, en sus reuniones con
los funcionarios del Estado, y la obligación de portar etiquetas
especiales al asistir a las sesiones legislativas en el Parlamento
israelí, la Knesset. El proyecto de ley está diseñado para
identificar a las organizaciones civiles y sociales de derechos humanos,
por la democracia y las de izquierda.
Instituir tarjetas de
identificación obligatorias con las fuentes de financiación proyectaría
un mensaje de que el trabajo por los derechos humanos es foráneo –como
si fuera algo ajeno a la sociedad israelí– y fuera de su interés o
agenda.
El parlamentario Ayman Odeh, el líder del partido de la tercera fuerza más grande de Israel en la Knesset,
describió la ley como otro esfuerzo por parte del Gobierno de Netanyahu
para "[llevar] a la izquierda fuera del espacio democrático en Israel".
La "Ley de Transparencia", la última operación patrocinada por
la ministra de Justicia y miembro del partido HaBait aieudí -la casa
judía (N.de T.)-, la parlamentaria Ayelet Shaked, no es la primera de su
tipo. El Gobierno de Netanyahu estuvo tratando de pasar, desde 2011,
varias versiones de una legislación similar con el fin de tomar medidas
enérgicas contra las ONG de izquierda. Netanyahu finalmente y por
varias razones dio por fracasados los intentos anteriores, aunque a mano para sacarlos en cualquier momento.
A pesar del hecho de que Netanyahu ha bloqueado en el pasado las
versiones anteriores de esta ley, sin embargo una fuente anónima en el
Gobierno israelí dijo recientemente a Haaretz que el primer ministro no se interpondría en el camino en esta oportunidad. La versión actual es más diluida que los intentos anteriores que tienen como blanco a las ONG de izquierda.
La votación del domingo se produce una semana después de que el grupo profascista Im Tirzu lanzó una campaña de odio dirigida contra los activistas israelíes por los derechos humanos
y sus respectivas organizaciones sugiriendo que porque reciben
financiación extranjera "plantan" agentes foráneos que trabajan para
avanzar en agendas extranjeras en detrimento de la seguridad israelí.
sexta-feira, 27 de novembro de 2015
La sombría historia detrás de las exportaciones militares de Israel
Los mayores paladines de Israel se enorgullecen de apoyar a un país
floreciente basado en el supuesto ingenuo de que respeta la democracia y
los derechos humanos. Pero, ¿saben los que llaman a Israel la "la
nación del milagro económico" y la "única democracia de Oriente Medio"
cuán enredado está el Estado judío en la venta de armas a los violadores
en serie de los derechos humanos?
La sombría relación de
Israel con regímenes tiránicos de la que el mundo se enteró el domingo
por la mañana cuando el ministerio de Relaciones Exteriores anunció la
objeción a una nueva enmienda a una ley que restringiría las ventas de armas israelíes a los países involucrados en violaciones de los derechos humanos.
La ley de la supervisión de las exportaciones del ministerio de
Defensa, aprobada en 2007, obliga al ministerio a consultar al
ministerio de Relaciones Exteriores antes de vender armas a un país
extranjero. De acuerdo con la enmienda -patrocinada por las diputadas de
Meretz, Zehava Galon y Tamar Zandberg- el ministerio de Relaciones
Exteriores tendría un poder casi total de veto sobre la venta de armas,
siendo el gabinete de seguridad la única autoridad para anular la
objeción del ministerio.
Según la autoridad legal del
ministerio, el monitoreo de las violaciones de los derechos humanos
perpetradas por las fuerzas de seguridad extranjeras son "importantes y
merecen una atención continua del ministerio de Asuntos Exteriores y de
todos los organismos que participan en la supervisión", pero no es lo
bastante importante para legislar esta ley.
¿Entonces por qué
la oposición del ministerio de Relaciones Exteriores? El objetivo de la
ley original era permitir que el ministerio actúe como freno para los
traficantes de armas que probablemente prefieren hacer la vista gorda a
las implicaciones de los acuerdos que hacen. En momentos en que el
nombre de Israel no es exactamente sinónimo de los grandes defensores de
los derechos humanos, uno esperaría que su Gobierno haga mínimamente
eso -aunque sea por el bien de la apariencia exterior– es decir, hacer
un esfuerzo concienzudo de garantizar que las armas israelíes no
terminen en las manos equivocadas.
No es solamente a la
posición actual de Israel en el mundo a la que debería afectar esa
decisión. El Estado suministró -y sigue haciéndolo- armas a algunos de
los peores violadores de los derechos humanos imaginables. En una
reciente entrevista de Ayelett Shani del periódico Haaretz, Liliy Traubman, de origen chileno, describió sus esfuerzos
para exigir la divulgación de las relaciones de los organismos de
seguridad de Israel y su cancillería con el brutal régimen de Augusto
Pinochet, responsable del secuestro, el asesinato y la tortura de
decenas de miles de ciudadanos, incluyendo la de su padre.
quarta-feira, 25 de novembro de 2015
En la democracia de Israel la disidencia ha estado siempre fuera del alcance de los ciudadanos árabes
Los ciudadanos palestinos de Israel nunca han tenido una vida fácil
para organizarse políticamente. La decisión del Gobierno de prohibir la rama norte del Movimiento Islámico
es sólo el último -y tal vez más importante- ejemplo de los obstáculos
que los ciudadanos árabes deben afrontar en su lucha por la igualdad.
El Estado ha presionado por la prohibición durante años, acusando a la
organización de mantener vínculos con grupos como Hamás y la Hermandad
Musulmana. La reciente violencia alrededor de Al-Aqsa,
sin embargo, dio al Gobierno de Israel la luz verde que necesitaba,
dando a entender después que el movimiento citado jugó un papel al
incitar a los palestinos en la actual ronda de violencia.
En
vista de ello, la decisión de prohibir la rama norte del Movimiento
Islámico, así como otras 17 organizaciones benéficas sin fines de lucro
afiliadas en ciudades como Nazaret y Jaffa, parece una caída sin
precedentes en las relaciones entre el Estado y sus ciudadanos árabes.
Pero una mirada más cercana revela que el Estado está en guerra con las
organizaciones políticas árabes mucho antes de la introducción de la llamada "legislación antidemocrática", incluso antes de que millones de palestinos en Cisjordania y en la Franja de Gaza fueran colocados bajo el dominio militar en 1967.
A raíz de la guerra de 1948 decenas de miles de ciudadanos árabes del naciente Estado judío fueron colocados bajo el régimen de un gobierno militar.
Hasta 1966, cuando el Gobierno finalmente levantó el régimen militar
(sólo nueve meses antes del comienzo de la ocupación), la Galilea, el
Neguev y el Triángulo estaban sujetos a un régimen estricto de permisos,
de toques de queda rigurosos y coaccionados para colaborar con el Shin
Bet. Con la población árabe bajo la bota de los gobernadores militares y
los servicios de seguridad del Estado, el Gobierno pudo expropiar
velozmente tierras de propiedad árabe, un proceso que continuó incluso
después del fin del régimen militar.
El nombre del juego era
control: el establecimiento de Israel considera a los árabes que
permanecieron en el Estado -los que no huyeron ni fueron expulsados
durante la guerra- una "quinta columna" que en cualquier momento
podría rebelarse contra sus nuevos amos. Por lo tanto las restricciones a
la vida de los palestinos dentro de Israel afectaron no sólo la
libertad de circulación y al comercio, sino también la libertad de
organización política y del pensamiento.
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