Algumas sondagens dão ‘empate técnico’, misteriosa frase, entre o PS e a Coligação. Não é de espantar, tendo em conta uma espécie de astenia criativa de António Costa e a presença constante em tudo o que é ‘evento’ de Passos, Portas e os seus. Além disso, o secretário-geral socialista tem de enfrentar a dissidência larvar no seu partido. Passados os primeiros momentos de euforia, a água deixou de fazer círculos, e as posições aclararam-se mais, embora sejam, ainda, um pouco difusas. E avantaja-se o facto de ser somente António Costa o orador de todas as circunstâncias, numa demonstração de isolamento que lhe é necessariamente prejudicial. As sondagens valem o que valem, dizem os incautos. E o exemplo do Reino Unido é apresentado como prova. Mas as sondagens sempre valem alguma coisa. Por outro lado, a voz e o gesto de Passos Coelho modificaram-se, tornando- se amenos, enquanto Portas é um sorriso encantador, e um pouco mais tolo. Que salvação ou indulgência pode haver para esta gente que, em nome de uma ideologia malsã, coloca um povo na miséria e arrasta-o para um infortúnio s em nome? Nem levemente me atrevo admitir a vitória da Direita, que não passa de pião das nicas de uma estratégia mais vasta e mais imunda, como se tem visto na questão grega. E que pensar da besuntice presunçosa do governo português, ante o que toda a gente já percebeu ser uma política de vexame a um povo decente e digno, com uma longa história de resistência e de combate? Que pensar?
Footprints - Praia do Castelejo, Vila do Bispo, Algarve
sexta-feira, 3 de julho de 2015
Grecia, el voto (Sí) del miedo
La ratificación por parte del primer ministro de Grecia, Alexis Tsipras, de mantener para el domingo la convocatoria del referéndum sobre la propuesta de los acreedores ha redoblado los esfuerzos de los dirigentes europeos y los grandes medios de comunicación en favor del «sí» y en presentar una eventual victoria del Gobierno como la mejor opción hacia el caos.
Las fuerzas proausteridad no han dudado en promover una campaña del miedo, con el propósito de influenciar el voto en la consulta del domingo. Tras la decisión política del Banco Central Europeo (BCE) de cerrar la posibilidad de aportar más liquidez a los bancos griegos, forzando con ello al control de capitales y el cierre de las entidades financieras, han llegado los mensajes amenazantes o catastrofistas desde las instituciones europeas y desde algunos gobiernos, con el fin de alimentar el miedo entre los ciudadanos griegos. El referéndum ha sido calificado como «ilegal», «golpe de Estado» o como en el caso de la ministra española de Agricultura, Isabel García, alertando de que «las urnas son peligrosas». Vamos, que las carga el diablo.
En la misma onda se encuentran los canales privados de televisión en Grecia, donde el discurso monolítico en favor del «sí» no solo va ligado al falaz discurso de que esta es la única opción de permanencia en Europa y señalando el voto negativo como la salida de facto del euro y las instituciones europeas, sino que además han lanzado el mensaje de que el Gobierno griego ya habría aceptado de forma íntegra la propuesta de la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la convocatoria sería solo una mascarada de cara a los ciudadanos griegos.
Por tener una idea de lo que estamos hablando, basta saber el tiempo destinado en los informativos de las televisiones griegas a las manifestaciones que de uno y otro signo se han celebrado esta semana en Atenas. Mientras que a la protesta por el «no» se destinaron de media 8 minutos y 33 segundos, a la realizada en apoyo del «sí» se emplearon 47 minutos y 23 segundos. Más escandaloso es el resultado si atendemos a los dos canales con mayor audiencia en el país, Skaï y Mega, donde la suma arroja un balance de 40 segundos frente a 15 minutos y 25 segundos. De sobra está decir que la beneficiada fue la protesta en favor del acuerdo con los acreedores.
¿Qué queremos nosotros los griegos, los parias de Europa…?
Tengo la impresión de estar escribiendo bajo la espada de Damocles. Cada uno de los pensamientos que expreso, el más mínimo deseo o esperanza puede que mañana haya sido refutado, negado, superado. Se acerca el 30 de junio. Creo que la confusión supera al pánico. ¿Qué queremos? ¿Quiénes somos? Nosotros, los griegos. Los parias de Europa, los perezosos e irresponsables que atormentamos desde hace meses al Eurogrupo, que monopolizamos todas las cumbres de la UE, mientras que hay otros temas cruciales que discutir, Ucrania o los productos transgénicos, por ejemplo.
La crisis de los últimos años ha planteado un problema de identidad. Un país pequeño, con una larga historia. Un pasado glorioso lejano que a menudo se convierte en una carga y provoca hasta vergüenza, especialmente cuando, a los ojos de los extranjeros, somos desde hace décadas el país de las vacaciones, la mousaká y la retsina. Resulta que nosotros, que fuimos los viejos amigos del pensamiento, seguimos en suspenso, paralizados, y ni conseguimos poder pensar lo que nos sucede.
Ante el Parlamento, en Atenas, los enfrentamientos son cada vez más violentos. En ese lugar, donde hace tres años se manifestaban los “indignados” se alzan hoy las banderolas de los proeuropeos. El conflicto exacerbado por la desesperación y la incertidumbre conduce a la polarización. En sigilo, la sombra de la discordia nacional planea de nuevo, sesenta y cinco años después de una sangrienta guerra civil.
En un primer momento, la victoria electoral de Syriza creó una sensación de euforia, incluso entre algunos de los que no habían votado por ellos. Por primera vez, la clase política griega, asociada a las desgracias de los últimos años, no participaba en el gobierno. A ese soplo de esperanza de los primeros meses, cuando las negociaciones parecían acercarse a un punto de convergencia, sucedió un ambiente tóxico que ha socavado cualquier intento de diálogo.
La principal tarea que se había asignado Syriza era tratar de frenar la crisis humanitaria del país, que en los últimos años ha adquirido proporciones catastróficas. Pero es el único gobierno europeo que se opone a la austeridad, y, para más inri, es un gobierno de izquierdas con una visión política opuesta a la que defienden las elites económicas y políticas. Sus posiciones molestan a los acreedores y, poco a poco, se hace evidente que éstos quieren reducir Syriza a la nada.
quarta-feira, 1 de julho de 2015
“El establishment ha pedido la cabeza de Tsipras como mensaje de disciplina”
En las negociaciones entre el gobierno heleno y el Eurogrupo, Tsipras aceptó finalmente un acuerdo que ponía el énfasis en las medidas de austeridad, pero con algún margen para poder presentarse ante la población griega. “Un mal acuerdo, pero que también rechazó el FMI dos días después”, afirma Sergi Cutillas, integrante del Comité de la Verdad de la Deuda Griega y miembro de la Plataforma Auditoría Ciudadana de la Deuda (PACD). En el fondo, “han pedido la cabeza de Tsipras como mensaje de disciplina, para evitar que cunda el ejemplo de que se le puede doblar el brazo a la Troika”. ¿Qué han supuesto los dos “rescates” (en los años 2010 y 2012) para Grecia? La deuda pública pasó del 130% del PIB en 2010 a cerca de un 180% en la actualidad. Además, “han destruido el país y lo han llevado a una situación de crisis humanitaria”, concluye el economista. El 5 de julio los ciudadanos griegos decidirán en referéndum si aceptan la extensión del programa de rescate (15.000 millones de euros) y las medidas de austeridad y recorte que implica.
-Los medios de comunicación propagan la idea de que el pueblo griego disfruta de buenas prejubilaciones, pensiones privilegiadas y paga escasos impuestos por la negligencia de la Administración Pública. ¿Es esto real o se trata de una manera de justificar la austeridad y los recortes?
Es verdad que el estado griego es en buena medida corrupto, y tiene dificultades para funcionar democráticamente. Hay además problemas recaudatorios, pero esto no es culpa del pueblo griego. Hemos de tener en cuenta que la transición de la dictadura a la democracia en Grecia fue tutelada por Estados Unidos y las clases capitalistas occidentales, al igual que en España. En Grecia hay actualmente una tasa de paro del 27% y una caída del PIB desde que empezó la crisis de aproximadamente el 25% (equivalente a la experimentada durante la segunda guerra mundial). Los economistas medianamente serios coinciden en que las medidas impuestas por la Troika han terminado con la economía griega. Ayer lo decía por ejemplo Krugman. Cuando comenzó la crisis en 2007, la deuda pública griega era algo superior al 100% del PIB. No era un problema irresoluble, pues se situaba en términos parecidos a los de España o Italia en la actualidad. La deuda pública en Grecia representa hoy el 180% del PIB, es decir, son las medidas de austeridad la que se han cargado la demanda (en muchos casos los salarios han caído a la mitad y las pensiones en un 40%), a lo que se añade el cierre de miles de empresas. A ello hay que añadir que las clases privilegiadas, por ejemplo la iglesia ortodoxa, no pagan impuestos, y las grandes empresas practican mecanismos de elusión fiscal.
-Los medios de comunicación propagan la idea de que el pueblo griego disfruta de buenas prejubilaciones, pensiones privilegiadas y paga escasos impuestos por la negligencia de la Administración Pública. ¿Es esto real o se trata de una manera de justificar la austeridad y los recortes?
Es verdad que el estado griego es en buena medida corrupto, y tiene dificultades para funcionar democráticamente. Hay además problemas recaudatorios, pero esto no es culpa del pueblo griego. Hemos de tener en cuenta que la transición de la dictadura a la democracia en Grecia fue tutelada por Estados Unidos y las clases capitalistas occidentales, al igual que en España. En Grecia hay actualmente una tasa de paro del 27% y una caída del PIB desde que empezó la crisis de aproximadamente el 25% (equivalente a la experimentada durante la segunda guerra mundial). Los economistas medianamente serios coinciden en que las medidas impuestas por la Troika han terminado con la economía griega. Ayer lo decía por ejemplo Krugman. Cuando comenzó la crisis en 2007, la deuda pública griega era algo superior al 100% del PIB. No era un problema irresoluble, pues se situaba en términos parecidos a los de España o Italia en la actualidad. La deuda pública en Grecia representa hoy el 180% del PIB, es decir, son las medidas de austeridad la que se han cargado la demanda (en muchos casos los salarios han caído a la mitad y las pensiones en un 40%), a lo que se añade el cierre de miles de empresas. A ello hay que añadir que las clases privilegiadas, por ejemplo la iglesia ortodoxa, no pagan impuestos, y las grandes empresas practican mecanismos de elusión fiscal.
El referéndum griego, la vuelta de la democracia en Europa
Un fantasma recorre Europa
En un gesto de se puede calificar de «gaullista» [propio del general De Gaulle], Alexis Tsipras ha decidido convocar un referéndum el próximo 5 de julio para pedir al pueblo soberano que resuelva la discrepancia que le opone a los acreedores de Grecia. Tomó esta decisión ante lo que debemos denominar las amenazas, las presiones y los ultimátums a los que se ha tenido que enfrentar en los últimos días de negociación con la «Troika», es decir, el Banco Central Europeo (BCE), la Comisión Europea (CE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Al convocar el referéndum ha devuelto deliberadamente al dominio político una negociación que los integrantes de la «Troika» querían mantener en el dominio técnico y contable. Este gesto ha provocado un reacción extremadamente grave por parte del Eurogrupo que se mide en el comunicado publicado el sábado [27 de junio] el cual confirma en una nota a pie de página la expulsión de hecho de Grecia fuera del Eurogrupo. Nos encontramos ante un verdadero abuso de poder cometido la tarde de este 27 de junio. Lo que está en juego a partir de ahora ya no es solo la cuestión del devenir económico de Grecia. Lo que se plantea abiertamente es la cuestión de la Unión Europea y de la tiranía de la Comisión y del Consejo [Europeos].
La declaración de Alexis Tsipras
El texto de la declaración hecha por Alexis Tsipras la noche del 26 al 27 de junio en la televisión estatal griega es un ejemplo de probidad democrática. Ante el comportamiento de sus interlocutores y en particular lo que él considera un ultimátum, el primer ministro griego apela a la soberanía del pueblo. Desde ese punto de vista el texto es extremadamente claro:
«Tras cinco meses de negociación nuestros socios nos han planteado un ultimátum, lo que contraviene los principios de la UE y mina la reactivación de la sociedad y de la economía griegas. Estas propuestas violan absolutamente los logros europeos. Su objetivo es humillar a todo un pueblo y manifiestan ante todo la obsesión del FMI por un apolítica de austeridad extrema. […] En estos momentos tenemos una responsabilidad histórica de afirmar la democracia y la soberanía nacional, y esta responsabilidad nos obliga a responder al ultimátum basándonos en la voluntad del pueblo griego. He propuesto al consejo de ministros la organización de un referéndum y esta propuesta se ha aceptado por unanimidad».*
Es probable que este breve texto henchido de gravedad y determinación entre en la Historia como una de las declaraciones que hacen honor a la democracia. Este texto también refleja la cólera fría y determinada que invade a su autor. Y quizá resida ahí el fracaso principal del Eurogrupo y de las instituciones europeas, el haber transformado a un partidario de Europa en un resuelto adversario de las instituciones europeas.
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