Os animais não estão loucos na selva, tornam-se doidos num circo. Na selva, a vida de um animal não é desvirtuada, ela torna-se pervertida num jardim zoológico. Nenhum animal se suicida; somente o homem se pode suicidar.
OSHO
O Livro da Cura
Footprints - Praia do Castelejo, Vila do Bispo, Algarve
domingo, 3 de abril de 2016
sábado, 2 de abril de 2016
Quién controla el mundo: las 10 empresas que participan en más de 40.000
En 2011, S. Vitali, J.B. Glattfelder, and S. Battiston, publicaron
un artículo de gran importancia, no sólo muy citado, sino muy leído: The network of global corporate control (PLOS ONE, 26 de octubre de 2011) donde expusieron los resultados de una investigación gigantesca, realizada en la Escuela Politécnica de Zúrich, sobre la relación entre los propietarios de las mayores empresas del mundo.
Esta investigación examina las relaciones de propiedad existentes entre las 43.060 mayores empresas multinacionales
del mundo, con datos procedentes de la base de datos Orbis en 2007.
Esas relaciones se analizan como cadenas de participaciones en el
capital de una empresa en otra. Los autores encuentran 1.006.987 cadenas
de relaciones de propiedad entre 600.508 nodos, actores económicos que
incluyen a las más de 40.000 multinacionales y a otros agentes no
incluidos en esta lista inicial de empresas.
Los resultados del análisis de esta red son muy interesantes: 737 accionistas, el 0,123% del total, controlan el 80% del valor de las más de 43.000 compañías multinacionales.
Y, además, 146 de estos accionistas, el 0,024%, controlan el 40% del
valor total de estas empresas. Es decir, existe una alta concentración
del control. Y, lo que es quizás todavía más importante, esos
accionistas están extremadamente conectados entre ellos. En el artículo
se expone además la lista de los 50 mayores accionistas que se
encontraron con los datos que, no olvidemos, son de 2007.
Con una metodología diferente y con datos de 2012, procedentes de la
base de datos OSIRIS, la Dra. Reyes Herrero, de la Universidad
Complutense de Madrid, estudiando las redes formadas por los accionistas comunes entre las 150 mayores empresas
del mundo, encontró unos resultados muy semejantes. Los accionistas más
importantes en este estudio coinciden casi totalmente con los de
Vitali, Glattfederer y Batiston. Incluimos aquí la lista de los 10
inversores más importantes, con el número de empresas participadas por
cada uno de ellos, que constituye una manera de ver directa e intuitiva
de la importancia de los mayores inversores.
La nueva derecha en Brasil
La hegemonía en las calles brasileñas pertenece hoy a la derecha, por
primera vez en 50 años. Poco antes del golpe de Estado de marzo de 1964,
la derecha protagonizaba grandes manifestaciones contra el presidente
progresista João Goulart, como la Marcha de la Familia con Dios por la
Libertad en São Paulo, que congregó a cerca de 300 mil personas (http://goo.gl/J3wE1).
Bajo
la dictadura la izquierda ganó las calles. A contrapelo, impuso modos
de protesta, símbolos y discursos que sentaron su hegemonía hasta el 20
de junio de 2013. Ese día comenzó la llamada Revuelta de los Coxinhas (término peyorativo para referirse a varones blancos de clase media alta, engreídos, pitucos en lenguaje rioplatense).
Lo
que sucedió aquella noche en las principales ciudades del país aún no
ha sido dilucidado, pero lo cierto es que aprovechando manifestaciones
masivas del Movimento Passe Livre (MPL) contra el aumento de las tarifas
del transporte urbano, decenas de miles de coxinhas con la
bandera de Brasil y los colores verdeamarelo desembarcaron en las
marchas, agredieron y expulsaron a quienes portaban símbolos de
izquierda y tomaron el control de las manifestaciones.
No es la
simple reproducción de la vieja derecha católica y militarista que apoyó
el golpe de 1964. Es una nueva derecha: sin partido, de clase media
alta (con ingresos de más de cinco salarios mínimos), apoyada por
empresarios industriales mientras el agrobusiness está en el
gobierno; que acepta el aborto, el matrimonio igualitario, la
despenalización de la mariguana y la gratuidad de los servicios públicos
(http://goo.gl/AMSH3n). Pero se opone a las cuotas para estudiantes negros en las universidades y cree que Bolsa Familia la perjudica.
El sangriento petróleo lo explica todo
En la modalidad en auge de guerras por delegación en Oriente Medio,
la de Yemen, que ya ha cumplido un año, resulta especialmente sucia. Es
la guerra sobre la que a todo el mundo le conviene callar. El número de
muertos, heridos y desplazados no alcanza cifras tan escandalosas como
las de Siria o Irak para que se hagan eco los grandes medios de
comunicación globales, y a remolque actúen los organismos
internacionales. Los recursos energéticos o geoestratégicos de Yemen
tampoco despiertan codicias tan abiertas como las norteamericanas o las
rusas en Afganistán, o las de todos en Libia. Y su emplazamiento condena
al país a ser el patio trasero del amigo saudí, para alivio de una
Europa incapaz de gestionar las múltiples crisis que se le agolpan.
Yemen, la Arabia felix latina, es hoy uno de los lugares más
lúgubres del planeta, cuatro años después de que un consenso sin
precedentes de grupos políticos y sociedad civil forzara a Ali Abdalá
Saleh, el dictador más longevo del mundo árabe tras Gaddafi, a abandonar
el poder.
Pero Saleh se marchó delegando poderes en Abd Rabbuh
Mansur Hadi, su vicepresidente, un militar sureño hábil en interpretar
el aire de los tiempos. El traspaso fue negociado con el Consejo de
Cooperación del Golfo (CCG), en un calculado intento de sus vecinos de
poner coto a una revolución que podía “infiltrarse” por sus fronteras.
Que ello implicara azuzar los enfrentamientos tribales, regionales y
sectarios que históricamente han asolado el país y que la revolución
yemení había conseguido aparcar, poco importaba. Más bien al contrario:
la sectarización es el arma más efectiva que, de momento, han encontrado
los Estados del Golfo en su particular batalla por el control de
Oriente Medio y contra Irán.
sexta-feira, 1 de abril de 2016
“Los gobiernos de la nueva izquierda que den la espalda a la deuda acabarán aplicando recortes”
Éric Toussaint es portavoz de la red internacional del Comité para la
Anulación de la Deuda del Tercer Mundo (CADTM), que contribuyó a
fundar. De formación historiador, es doctor en Ciencias Políticas por la
Universidad de Lieja (ULg) y la Universidad París VIII. También es
miembro del Consejo Científico de ATTAC Francia y participó en la
fundación del Consejo Internacional del Foro Social Mundial en 2001. Ha
asesorado a numerosos gobiernos en materia de deuda y participado en la
Comisión de Auditoría Integral de la deuda de Ecuador (CAIC) y
coordinado la Comisión de la Verdad de la Deuda Pública griega.
Si
no me equivoco naciste en Namur, pero creciste en Retinne cerca de
Lieja (Bélgica), un pueblo minero con trabajadores de muchas
nacionalidades. ¿Fue en ese entorno donde se despertó tu espíritu
revolucionario? ¿Hubo algún hecho particular que te llevara por este
camino?
Para mí el tema principal en ese sentido fue la vida
de los mineros. Todo mi entorno, amigos, vecinos, ritmo de la vida
giraba en torno al funcionamiento de la mina de carbón. Hizo que para mí
la riqueza de compartir entre culturas diferentes, en todos los
aspectos, se convirtiera en un elemento vital. Ahora no puedo concebir
una vida con gente de una misma nacionalidad, o que hablan solo un
idioma, y que buscan reafirmarse a través de su identidad nacional. Para
mí son fundamentales las diferentes identidades. Construir un mundo en
que todos podemos caber. Obviamente me refiero a culturas, no a
distintas clases sociales. La diferencia de clases y la existencia de
clases poderosas niegan esa posibilidad de convivir en paz.
El
momento particular en el que se activó de forma clara mi vida política
fue cuando dejé a mis padres y el pueblo con 16 años, para ir a estudiar
secundaria. Antes de irme compartí cosas con gente de mi pueblo y
cuando en 1970 decidí adherirme a un partido político fue porque esa
organización (IV internacional) intervino muy bien en la huelga de
mineros, para generar solidaridad entre trabajadores de varias minas del
país. Su capacidad de organización política y de definir maneras de
tratar de extender la lucha, me parecieron un elemento para justificar
mi adhesión, como instrumento para victoria.
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