Footprints - Praia do Castelejo, Vila do Bispo, Algarve
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quarta-feira, 18 de setembro de 2019

Yemen, más tormentas en el Golfo Pérsico

La resistencia yemení dirigida por el frente Ansarolá o Hutíes, como también se los conoce, sigue con su demoledora ofensiva contra Arabia Saudita, que no encuentra la manera de apagar la hoguera que encendió en marzo de 2015, y ahora amenaza con consumir a la familia real, como el fuego que consume dos de sus más importantes yacimientos.
El día sábado se conoció que una escuadrilla de diez drones yemeníes en el marco de la operación “Equilibrio Disuasorio II” atacó las instalaciones de la petrolera Saudí Aramco en Abqaiq, a 450 unos kilómetros de la capital saudita, la mayor planta de procesamiento de petróleo del mundo, y al complejo de Khurais en la provincia oriental de al-Sharqiya, a unos 160 kilómetros de Riad, la capital del reino, que tiene reservas estimadas de más de 20.000 millones de barriles de petróleo. Con estos ataques la resistencia yemení le propicia el golpe más demoledor desde el inicio de la guerra. Un alto mando yemení, el general Yahya Saree, advirtió a Riad de más y mayores operaciones punitivas.

quarta-feira, 3 de abril de 2019

Yemen, atroz balance de una guerra sin fin

El pueblo yemení entra en el quinto año de una guerra civil internacionalizada, ¿qué ha cambiado en los últimos cuatro años?
Para comprender lo que ocurre en Yemen, hay que comenzar con algunas cifras: más de 60.000 personas han muerto en acciones ligadas directamente a la guerra en todo el país, la mayor parte de ellas por ataques aéreos de la coalición dirigida por Arabia Saudita. Muchos miles más han muerto de enfermedades ligadas a la malnutrición; de ellas más de 85.000 niños y niñas de menos de cinco años. Más de 20 millones de yemeníes están en situación de inseguridad alimentaria, eufemismo utilizado para designar el estado de hambre crónica, y 15 millones de ellas están al borde de morir de hambre. En 2017, se registraron más de un millón de casos de cólera, contra solo 380.000 casos en 2018. Millones de personas no tienen ningún ingreso económico, miles están en el exilio en la región.

segunda-feira, 7 de janeiro de 2019

Yemen, el lugar donde nadie escucha tus gritos

Ahora sabemos qué es lo que se necesita para cambiar, por poco tiempo, el guion sobre Arabia Saudí. Hay que asesinar a un periodista en una embajada por orden del príncipe heredero, desmembrar su cuerpo con un serrucho para huesos y después disolver los restos sacrificados en una cuba de ácido. Aunque no a cualquier periodista. Los saudíes han matado y encarcelado a muchos periodistas antes. Pero Jamal Khashoggi era un periodista que trabajaba para el Washington Post, un periódico que es propiedad del hombre más rico del mundo. Por lo general, los saudíes se limitan a comprar a sus críticos. Sin embargo, en esta ocasión se han encontrado con que Jeff Bezos es un hombre demasiado rico para poder comprarle.

quinta-feira, 29 de novembro de 2018

La guerra en Yemen no es una guerra, es una masacre

Los números son alucinantes: desde el inicio del conflicto en Yemen, se estima que 85.000 niños menores de cinco años han muerto de hambre y enfermedades extremas, según el último análisis de Save the Children, la organización internacional de salud y derechos humanos. Si bien los niños son los más afectados por el conflicto, 14 millones de personas corren riesgo de sufrir hambruna, según datos compilados por las Naciones Unidas.

terça-feira, 2 de outubro de 2018

El representante del Gobierno “legítimo” de Yemen se reúne con el Mosad y los “moderados” en Nueva York

El pasado martes en Nueva York tuvo lugar una conferencia titulada Unidos contra un Irán nuclear en la que participaron el ministro de asuntos exteriores saudí, Adel al Yubairi, el embajador de Emiratos en Washington, Yusuf al Atiba, el embajador de Bahréin en Washington, Abdalá ben Ráshid, el ministro de exteriores del Gobierno de Abderrabbo Mansur Hadi (el presidente yemení con mandato concluido), Jáled al Yamani, el ministro de exteriores estadounidense, Mike Pompeo, el consejero de seguridad nacional estadounidense, John Bolton, el director del Mosad israelí, Yoshe Kahin, al mismo tiempo que otros actores conocidos por su postura de derechas como el francés Henry-Levy, que apoyó la intervención de Francia y los países occidentales en Libia y otros países de la región.

sexta-feira, 16 de março de 2018

La campaña de 1.500 millones de dólares para encubrir el genocidio en Yemen

“La situación en Yemen hoy, ahora mismo, parece el apocalipsis para la población de este país”, declaró a Al Jazeera el mes pasado el jefe humanitario de la ONU Mark Lowcock.
Se cree que el año pasado murieron de hambre 150.000 personas en Yemen. Cada diez minutos murió un niño de hambre o de enfermedades evitables y cada dos minutos otro niño cayó en la desnutrición extrema. El país padece la mayor epidemia de cólera desde que existen registros, más de un millón de personas han contraído la enfermedad y ahora una epidemia de difteria “se va a propagar como el fuego”, según Lowcock. “A menos que cambie la situación vamos a tener el peor desastre humanitario del mundo en 50 años”, concluyó.
La causa es bien conocida: los bombardeos y el bloqueo del país por parte de la coalición liderada por Arabia Saudí, con pleno apoyo de Estados Unidos y Reino Unido, han destruido más del 50 % de la infraestructura sanitaria del país, han atacado plantas de desalinización, diezmado las rutas de transporte e interrumpido las importaciones esenciales, mientras que el gobierno que se supone va a a reconstruir todo esto ha bloqueado los salarios de los trabajadores del sector público en la mayoría del país, lo que hace que no se recojan las basuras, se desmoronen las instalaciones de alcantarillado y se provoque una crisis de salud pública. Otros ocho millones de personas se quedaron sin agua potable cuando la coalición liderada por Arabia Saudí bloqueó todas las importaciones de carburante en noviembre, lo que obligó a cerrar las estaciones de bombeo. El director de Oxfam en Yemen, Shane Stevenson, comentó entonces que “el pueblo de Yemen ya está siendo sometido a la hambruna para que se rinda; a menos que se levante el bloqueo también se le quitará el agua potable. Quitar el agua potable a millones de personas en un país que sufre el mayor brote de cólera del mundo y que está al borde de la hambruna sería un acto extremadamente bárbaro”.

terça-feira, 6 de fevereiro de 2018

Cómo los hutis se convirtieron en “chiíes”

El 4 de diciembre de 2017 los rebeldes hutis de Yemen mataron a Ali Abdallah Saleh, su antiguo aliado y expresidente del país. Fue un revés espectacular: parte del ejército nacional leal a Saleh había luchado durante casi tres años junto con los hutis en la actual guerra civil de Yemen. Pero poco antes de su muerte Saleh se había vuelto contra los hutis al haber iniciado un acercamiento a sus oponentes, el gobierno yemení en el exilio encabezado por el presidente Abd Rabbu Mansour Hadi y sus aliados de las ricas monarquías del Golfo Arábigo, sobre todo Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos. En unas declaraciones emitidas el 3 de diciembre por el canal satélite financiado por los saudíes Saleh acusó a los hutis de “imprudencia” intolerable. Si los saudíes y emiratíes levantaran el bloqueo a Yemen, añadió, entonces “pasaremos página”. Al día siguiente Saleh fue asesinado.
La relación de Saleh con los hutis es mucho más compleja de lo que podría sugerir este último episodio. Hasta que Saleh fue destituido a finales de 2011 fue su régimen el que se enfrentó a los hutis en seis rondas de combate que empezaron en 2004. Pero otro legado de las guerras de la década de 2000 es particularmente importante debido a la influencia que tiene a la hora de entender globalmente el actual y catastrófico conflicto de Yemen: la invención por parte del régimen de Saleh de la afirmación de que los hutis son “chiíes apoyados por Irán”.

quinta-feira, 7 de dezembro de 2017

Ali Abdullah Saleh, exdictador de Yemen, asesinado en Sana’a

Las personas residentes en la asediada capital yemení, Sana’a, se prepararon para una intensificación de los ataques aéreos tras el asesinato el pasado lunes [4 de diciembre de 2017] del exdictador del país Ali Abdullah Saleh y el descubrimiento de un complot saudí para derrocar el régimen encabezado por el movimiento huti Ansarullah.
Saleh, de 75 años, había gobernado Yemen de forma dictatorial durante 30 años respaldado por Estados Unidos hasta que un levantamiento popular en 2011-2012 le obligó a dimitir. Fue asesinado de un tiro por un miliciano huti cuando huía de un fuerte combate en la capital entre los hutis y sus propios seguidores.
Ambos bandos habían mantenido una endeble alianza desde 2014, cuando el movimiento rebelde huti (cuyas raíces están en la rama zaidi del islam chií al que pertenece el propio Saleh) se impuso desde el norte y se hizo con el control de Sana’a. Esta alianza, que se encontraba ya muy deteriorada, se rompió definitivamente la semana pasada con unos enfrentamientos armados entre hutis y partidarios de Saleh que dejaron más de 125 personas muertas.

quinta-feira, 4 de maio de 2017

Cólera en Yemen: Combatiendo una enfermedad mortal en medio de la guerra y el asedio

Abdul Salam, un profesor de lengua árabe de mediana edad que vive en la remota aldea tribal de al-Mansuri, en la provincia de Bayda, sufrió de repente graves diarreas y vómitos a finales del pasado año. Sus familiares sospecharon que era víctima del brote de cólera que había matado ya a cuatro aldeanos pocos días antes, pero en la zona no había instalaciones sanitarias ni doctores que pudieran atender los síntomas.
El país, asolado por la guerra, lleva luchando contra un grave brote de cólera desde mediados de 2016. El número de muertos por esta enfermedad es de 11, de 180 casos confirmados, aunque parece que los casos sospechosos rondaban, el 11 de enero, la cifra de 15.658, según un informe conjunto realizado por un grupo de trabajo del ministerio de sanidad y varias agencias de la ONU.
La provincia de Bayda está en gran parte controlada por los rebeldes chiíes hutíes y sus aliados, que combaten al gobierno internacionalmente reconocido de Abd Rabbuh Mansur Hadi, quien, desde marzo de 2015, cuenta con el apoyo de la coalición que lidera Arabia Saudí.
Para poder llegar a la clínica pública más cercana en la ciudad de Mukaeras, la familia de Abdul Salam tuvo que cruzar los territorios bajo control de los hutíes, donde la milicia impone el toque de queda nocturno para frenar los ataques de al-Qaida. Anteriormente cuna de esta organización, el grupo militante hutí controla ahora las zonas periféricas y remotas de la provincia.
Para que pudiera aguantar el largo trayecto, los parientes de Abdul Salam le prepararon un remedio tradicional a base de hierbas y yogurt que no le ayudó a mejorar; a la mañana siguiente, Abdul Salam parecía estar casi moribundo.

quarta-feira, 12 de abril de 2017

Después de tres años de guerra en Yemen, el Pentágono da pasos para intensificar la masacre

El Pentágono ha solicitado formalmente a la Casa Blanca de Trump que levante las restricciones impuestas por el gobierno Obama a la ayuda militar estadounidense a la guerra casi genocida de la monarquía de Arabia Saudí contra el empobrecido pueblo de Yemen.
El lunes [27 de marzo de 2017] el Washington Post informaba de que a principios de este mes el recientemente retirado general de la Marina de Estados Unidos y secretario de Defensa James Mattis, “Mad Dog” [Perro Loco], había presentado un memorando al asesor de seguridad nacional de Trump, el teniente general del ejército de Estados Unidos HR McMaster, para que se aprobara reforzar el apoyo a las operaciones militares que llevan a cabo en Yemen tanto el régimen saudí como su principal aliado árabe, los Emiratos Árabes Unidos. Según el Washington Post, el memorando insistía en que esta ayuda militar estadounidense ayudaría a luchar contra “una amenaza común”.

sexta-feira, 31 de março de 2017

Muerte en Al Ghayil

El 29 de enero, Sinan al-Ameri, de cinco años, dormía con su madre, su tía y otros doce niños en la habitación de una cabaña de piedra, una construcción típica de las aldeas rurales pobres de las tierras altas del Yemen. Poco después de la una de la madrugada, las mujeres y los niños se despertaron ante el sonido de un tiroteo que había estallado a una distancia de unos cientos de metros. Alrededor de 30 miembros del Equipo nº 6 de las fuerzas de operaciones especiales de la Marina estadounidense estaban asaltando la ladera oriental del remoto asentamiento.
Según los vecinos de la aldea de al Ghayil, en la provincia de al Bayda, Yemen, el primero en morir en el ataque fue Naser al Dhahab, de 13 años. La casa de su tío, el jeque Abdulrauf al Dhahab, y la edificación que se encontraba detrás de ella, el hogar de Abdallah al Amiri, de 65 años, y su hijo Mohammed al Amiri, de 38, parecían ser los objetivos de las fuerzas estadounidenses, que solicitaron apoyo aéreo al verse acorralados en un tiroteo de casi una hora de duración.

quinta-feira, 23 de março de 2017

De la guerra al hambre

La de Yemen es una guerra en gran medida olvidada pero que existe desde hace varios años. Por la fuerza de las cosas, los movimientos humanitarios piensan en ella…
Así, en ese país de alrededor de 26 millones de habitantes, a finales de enero dos millones dependían de una ayuda alimentaria de urgencia. A finales de febrero, Naciones Unidas llegó a plantear la cifra de 7,3 millones, cifrando la ayuda necesaria y urgente en 1 700 millones de dólares. El 26 de enero, el dirigente de las operaciones humanitarias de la ONU, Stephen O´Brien, evocaba “la mayor urgencia para la seguridad alimentaria en el mundo”: 14 millones de yemeníes tienen necesidad de un apoyo alimentario proveniente del exterior. Las reservas de grano del país están agotándose y 2,2 millones de niños y niñas sufren de malnutrición, es decir, un aumento del 53 % respecto a la situación de 2015.

sexta-feira, 10 de fevereiro de 2017

Una noche de terror

Sin electricidad ni cobertura telefónica, muchos aldeanos se van pronto a la cama en Yakla, despertándose para la plegaria del alba antes de empezar a trabajar en sus granjas.
En las primeras horas del domingo 29 de enero, esa rutina quedó alterada. Aviones teledirigidos (drones) y helicópteros se abalanzaron sobre el remoto asentamiento, lanzando primero misiles y a continuación comandos estadounidenses, en la primera acción militar ordenada por el presidente de EEUU Donald Trump.
Al parecer, las fuerzas de EEUU no alcanzaron su objetivo: el dirigente de al-Qaida en la Península Arábiga, Qasim al-Rimi, escondido en lo que decían era una conocida fortaleza de al-Qaida.
Sin embargo, después de la operación, que algunos oficiales estadounidenses admiten que fue desastrosamente equivocada, muchas otras personas yacían asesinadas: hasta 25 civiles, incluida una niña de ocho años que se cree era ciudadana de EEUU, y un comando de ese país.
Rimi dijo después que en el ataque habían muerto 14 miembros de su grupo, confirmando al parecer el vínculo de la aldea con AQPA (siglas de al-Qaida en la Península Arábiga), pero los aldeanos niegan cualquier asociación con ellos y dicen que lo sucedido el domingo fue simplemente una masacre.
Cualesquiera que sean los hechos, el relato del ataque conseguido por Middle East Eye presenta una noche de terror y confusión en una guerra ya enturbiada por líneas del frente, lealtades y objetivos cambiantes.

sábado, 2 de abril de 2016

El sangriento petróleo lo explica todo

En la modalidad en auge de guerras por delegación en Oriente Medio, la de Yemen, que ya ha cumplido un año, resulta especialmente sucia. Es la guerra sobre la que a todo el mundo le conviene callar. El número de muertos, heridos y desplazados no alcanza cifras tan escandalosas como las de Siria o Irak para que se hagan eco los grandes medios de comunicación globales, y a remolque actúen los organismos internacionales. Los recursos energéticos o geoestratégicos de Yemen tampoco despiertan codicias tan abiertas como las norteamericanas o las rusas en Afganistán, o las de todos en Libia. Y su emplazamiento condena al país a ser el patio trasero del amigo saudí, para alivio de una Europa incapaz de gestionar las múltiples crisis que se le agolpan. Yemen, la Arabia felix latina, es hoy uno de los lugares más lúgubres del planeta, cuatro años después de que un consenso sin precedentes de grupos políticos y sociedad civil forzara a Ali Abdalá Saleh, el dictador más longevo del mundo árabe tras Gaddafi, a abandonar el poder.
Pero Saleh se marchó delegando poderes en Abd Rabbuh Mansur Hadi, su vicepresidente, un militar sureño hábil en interpretar el aire de los tiempos. El traspaso fue negociado con el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), en un calculado intento de sus vecinos de poner coto a una revolución que podía “infiltrarse” por sus fronteras. Que ello implicara azuzar los enfrentamientos tribales, regionales y sectarios que históricamente han asolado el país y que la revolución yemení había conseguido aparcar, poco importaba. Más bien al contrario: la sectarización es el arma más efectiva que, de momento, han encontrado los Estados del Golfo en su particular batalla por el control de Oriente Medio y contra Irán.

quinta-feira, 18 de fevereiro de 2016

El sistema sanitario se derrumba y las enfermedades matan cada vez a más yemeníes

En el Hospital Universitario de Al-Gumhuri, en Sanaa, el guardia de seguridad que hay en el vestíbulo lleva la boca y nariz cubiertas con una mascarilla y elude estrechar la mano de los familiares que le piden permiso para visitar a los pacientes del hospital. El guardia explica a uno de los visitantes: “Lo siento, estamos adoptando precauciones a causa del virus”.
Se refería al virus de la gripe porcina (H1N1), que está infectando a los habitantes de uno de los países más pobres de Oriente Medio en mitad de una guerra civil devastadora que dura ya más de veinte meses, agravada por la intervención regional. Este nuevo asesino apareció en escena a mediados de enero y a principios de febrero había matado a 20 personas e infectado a otras 26, según declaraciones del Ministerio de Sanidad yemení a Al-Monitor.
Tamim al-Shami, portavoz del Ministerio de Sanidad dijo a Al-Monitor: “En la capital, Sanaa, 16 personas han sucumbido al virus”. En 2009 fue cuando se informó, en EEUU y en México, de los primeros casos de seres humanos infectados con el H1N1. En aquel tiempo, la Organización Mundial de la Salud declaró el estado de emergencia al temerse una pandemia global. Los pacientes suelen presentar fiebre muy alta y neumonía.
A principios de febrero, las autoridades locales de la provincia de Hadramut, rica en petróleo y situada junto al Mar Arábigo, a casi 800 kilómetros de Sanaa, habían registrado 30 casos de H1N1, cuatro de ellos mortales. Según las autoridades sanitarias, el Hospital General Seiyun había tratado 15 casos. La ciudad de Seiyun se extiende por un valle desértico a unos 360 kilómetros de la capital de la provincia de Hadramut. Se pidió a las autoridades que proporcionaran tratamiento, ropas de protección y dinero para el equipo médico.
El año pasado, Médicos Sin Fronteras (MSF) declaró que quince millones de personas necesitaban asistencia médica vital en el Yemen. Los servicios sanitarios del país habían ido deteriorándose incluso antes de que estallara el actual conflicto. La guerra civil y el bloqueo provocado por la intervención de la coalición árabe liderada por Arabia Saudí han exacerbado en gran medida el sufrimiento del pueblo yemení.

quinta-feira, 10 de dezembro de 2015

Esperanzas de paz pero miedo ante una guerra inacabable

De camino al aeropuerto de Sanaa, al abandonar Yemen en septiembre después de un viaje de trabajo, observé desde la ventanilla de mi coche cómo sobre el desolado paisaje que me rodeaba impactaba un proyectil tras otro. Mirando hacia atrás, mi corazón sufría por la familia que se quedaba allí, por los niños muertos de hambre que había encontrado en las calles de Sanaa, por Jadiya Al-Bayna, en Hajjah, que había perdido a sus hijos adolescentes que eran el sostén de la familia cuando un proyectil impactó sobre la planta embotelladora de agua donde trabajaban, por Farid Shawky, que suplicaba: “No me enterréis, no me enterréis” cuando le trataban las heridas recibidas tras los bombardeos hutíes…
En estos momentos, cuando el final del año se acerca de forma veloz, seguimos esperando ansiosamente que empiecen las conversaciones de Ginebra. Hasta ahora, han muerto 5.604 yemeníes, de ellos 2.577 civiles. Alrededor del 60% de los civiles de los primeros siete meses de combates murieron como resultado de la campaña de ataques aéreos emprendida por la coalición liderada por los saudíes, según informe conjunto de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU y la ONG Action on Armed Violence, con sede en el Reino Unido, que se publicó en octubre.
Tras nueve meses de guerra, los yemeníes mantienen la esperanza en que las conversaciones de Ginebra puedan conducir a una solución. Sin embargo, ¿es esto posible? Hace ya semanas que en Taiz se desataron los combates, y la ONU ha acusado a los combatientes hutíes y a sus aliados de bloquear los suministros humanitarios desesperadamente necesitados en una ciudad de 200.000 habitantes que lleva semanas bajo “virtual asedio”. Mientras tanto, la anarquía continúa dominando Aden, la única zona que las fuerzas de la coalición han conseguido hasta ahora “liberar” (en julio de este año). Pueden verse ya combatientes de al-Qaida en la Península Arábiga (AQPA) en diversas partes de la ciudad. El 6 de octubre, varios atentados suicidas reivindicados por el Estado Islámico sacudieron, matando a quince personas, una base militar de la coalición así como un hotel donde se albergaban funcionarios del gobierno yemení.

quarta-feira, 21 de outubro de 2015

¿Una ocasión desperdiciada para acabar con el conflicto del Yemen?

El 7 de octubre se informó que los rebeldes hutíes del Yemen y su aliado, el expresidente Ali Abdullah Saleh, habían aceptado un plan de paz auspiciado por la ONU en Omán, así como la resolución nº 2216 del Consejo de Seguridad de abril de este año. Saleh reiteró su aceptación en una entrevista por televisión cinco días después, añadiendo que estaba dispuesto a renunciar a su liderazgo en el partido más grande del Yemen, el Congreso General del Pueblo, para facilitar el fin del conflicto.
Stephane Dujarric, portavoz del Secretario General de la ONU Ban Ki-moon, estuvo acertado al tildar esa actitud de “paso importante”, y el gobierno del Yemen reconocido internacionalmente y sus aliados deberían haberlo admitido en ese sentido. Todo el tiempo habían venido insistiendo en que el fin del conflicto debería basarse en la aceptación previa de la resolución 2216.
La resolución reafirmaba la “legitimidad” del presidente Abd Rabbuh Mansur Hadi, manifestaba su alarma por la “escalada militar” de los hutíes y condenaba “en los términos más enérgicos” sus “acciones unilaterales en curso”.
También exigía que los hutíes “pusieran fin incondicionalmente y de inmediato… al uso de la violencia; retiraran sus fuerzas de todas las zonas que hubieran tomado, incluida la capital Sanaa; renunciaran a todas las armas incautadas en instituciones militares y de seguridad” y “se abstuvieran de cualquier provocación o amenazas a los países vecinos”.

quinta-feira, 15 de outubro de 2015

¿Por qué Occidente guarda mutismo sobre la guerra de Yemen?

¿Qué está pasando en Yemen y por qué las violaciones sistemáticas de las convenciones de Ginebra, violaciones mucho más numerosas allí que en cualquiera de las últimas guerras que los poderes occidentales han desatado –contra Irak, Siria, Libia y Gaza–, prosiguen rodeadas del más profundo silencio?
De acuerdo con el sitio web Voltairenet, desde hace 6 meses se impuso a ese país un bloqueo que afecta los alimentos, el combustible y la distribución de ayuda humanitaria –incluyendo la ayuda proveniente de la ONU– en el marco de una estrategia de guerra. También se perpetran allí bombardeos, con armas prohibidas, contra la población civil, contra lugares históricos, escuelas, lugares de culto e instalaciones vinculadas al sector de la salud, así como la destrucción de la infraestructura, lo cual va desde las carreteras hasta las centrales eléctricas, pasando por las instalaciones que garantizaban el tratamiento y distribución del agua.
Todo eso se comete contra un país de más de 20 millones de habitantes, carente de una verdadera defensa antiaérea y tan vulnerable como Gaza a los bombardeos aéreos. Sin embargo, como ha subrayado un funcionario del ministerio de Relaciones Exteriores de Israel, los principios del derecho internacional humanitario sistemáticamente violados por la agresión contra Yemen son exactamente los mismos que invocan los órganos de la ONU, los gobiernos, los medios de prensa occidentales y las organizaciones no gubernamentales cuando denuncian los crímenes de guerra que Israel comete en Gaza.
En otras palabras, a través de su silencio y de su respaldo a la coalición que está bombardeando Yemen, la comunidad internacional avala la desaparición de todo marco legal en materia de guerra. Un precio muy alto a pagar por la victoria en un conflicto aparentemente tan secundario que no dispone de prácticamente ninguna cobertura mediática.
¿Cómo nos explican este conflicto? Los voceros de los gobiernos occidentales afirman que una milicia (Ansar Allah) ha tomado el control de la capital, obligando el gobierno a exilarse. Así que, como defensores de la «legitimidad», los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU –con excepción de Rusia– han creído vital la rehabilitación del gobierno anterior, a pesar de que la mayor parte de los miembros del ejército nacional de Yemen se han unido a Ansar Allah, que por demás goza de un importante respaldo popular tanto en Sanaa como en el norte de Yemen. Eso está claro.

quarta-feira, 30 de setembro de 2015

¿Por qué Occidente calla ante esta guerra salvaje?

¿Qué es lo que está en juego en Yemen, donde más que en ninguna otra de todas las guerras recientes (Irak, Siria, Libia y Gaza) que han apoyado las potencias occidentales, y en las cuales se han violado sistemáticamente los Convenios de Ginebra, se ha topado con el silencio rotundo?
Durante seis meses se ha producido un bloqueo de alimentos y combustible, de la gestión de la ayuda (incluso la llegada a través de la ONU), como parte de la estrategia de la guerra, el bombardeo de objetivos civiles, históricos, educativos, religiosos y médicos, la destrucción de la infraestructura de las carreteras, la electricidad y el agua, y el uso de armas prohibidas.
Todo esto ocurre en un país de más de veinte millones de personas, que no tiene un sistema de defensa aérea eficaz, un país tan abierto a los bombardeos aéreos como Gaza. Más aún, como ha señalado un funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel, se han violado sistemáticamente los mismos principios del derecho internacional humanitario en Yemen que los organismos de las Naciones Unidas, los gobiernos, los medios de comunicación occidentales y las organizaciones civiles cargan contra Israel como crímenes de guerra en Gaza.
En otras palabras, con su silencio y apoyo a los bombardeos de la Coalición en el Yemen, la comunidad internacional completa la eliminación de las normas de referencia legales para la guerra.
Ese es un precio muy alto a pagar por el éxito en un conflicto aparentemente tan insignificante y que prácticamente no recibe ninguna cobertura de prensa.
¿Qué explicación se ofreció del conflicto? Los portavoces de los gobiernos occidentales afirman que el movimiento de milicias (Ansarallah) se hizo cargo de la capital y expulsó al gobierno legítimo. A raíz de esto y como defensor de la "legitimidad", el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (menos Rusia) juzgó vital restablecer el gobierno anterior, aún cuando el grueso del ejército nacional yemení se acercó a Ansarallah, portador en sí mismo de una base popular sustancial en Sanaa y el norte. Esto es evidente. Pero rara vez se nos recuerda que hace un año, en virtud de los auspicios de la ONU, se hizo un acuerdo político (Paz y Participación Nacional) que se firmó conjuntamente con Ansarallah y otros partidos yemeníes, el representante ante las Naciones Unidas próximo al despido y otros, finalizados los debates políticos con el movimiento Ansarallah, y una coalición militar creada para devolver la "legitimidad" en Yemen.