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quarta-feira, 27 de junho de 2018

La izquierda europea gira a la derecha en políticas migratorias

Los votantes europeos se oponen cada vez más a la inmigración y no confían en que la izquierda le ponga límites. En lugar de desarrollar una política progresista, algunos partidos socialdemócratas europeos han optado por asumir políticas migratorias restrictivas. Pese a ello, la socialdemocracia todavía puede desarrollar una estrategia racional en torno a la inmigración sin traicionar sus valores.
La izquierda tradicional europea enfrenta una amenaza de extinción. En menos de dos años, los partidos socialdemócratas del continente sufrieron derrotas históricas en Francia, Países Bajos, Alemania e Italia. En un continente donde la competencia entre partidos de centroderecha y centroizquierda era lo habitual, el colapso de la izquierda puede traer profundas consecuencias que exceden los intereses particulares de los partidos.

sexta-feira, 4 de agosto de 2017

La extrema derecha en Occidente y la cuestión de los refugiados

La victoria de la candidatura de Donald Trump a la presidencia de EEUU y su retórica política populista han reanimado en gran medida las aspiraciones de los partidos políticos de derecha en Europa. Estos partidos se han dado cuenta ahora de la posibilidad de obtener el apoyo del público, y por lo tanto votos, simplemente mediante una oratoria sensacional y divisiva. Como señala el investigador Azmi Bishara [1], a pesar de la disparidad en el discurso entre la derecha populista y la extrema derecha, ambos grupos comparten el mismo discurso dogmático, que va dirigido a explotar las sensibilidades comunitarias al abordar los asuntos públicos y echar la culpa a los inmigrantes y refugiados de las altas tasas de desempleo y delincuencia. Esto es lo que hace que a menudo se llame a los partidos de extrema derecha “partidos antiinmigración”, dada su hostilidad hacia los extranjeros y la diversidad y su oposición implacable a que puedan integrarse en la Unión Europea.

sábado, 22 de julho de 2017

Miles de personas migrantes explotadas por empresarios sin escrúpulos


El drama de miles de personas migrantes que trabajan en condiciones de semiesclavitud en las plantaciones de la península italiana va paulatinamente despertando preocupación en varios ámbitos de la vida nacional. La aprobación de una ley que castiga con fuerza la explotación laboral demuestra que sí es posible hacer algo para acabar con esta ignominia.

Largas y extenuantes jornadas de trabajo, salarios indignos, falta absoluta de las normas mínimas de seguridad e higiene, hacinamiento en las barracas donde viven, condiciones de precarización laboral absoluta, son solamente algunas de las graves violaciones que sufren los obreros agrícolas, en su mayoría migrantes, en las plantaciones italianas y de otros países de Europa.

Son miles de seres humanos explotados bajo el sistema de caporalato[1], cuyo sufrimiento enriquece tanto al capataz (caporale) que contrata la mano de obra, como el empresario agrícola que se desinterese de las condiciones laborales de estas personas.

Las zonas más afectadas son las regiones del sur de Italia, aunque el fenómeno ya se ha extendido prácticamente a todo el país. Son plantaciones de cítricos, tomates, manzanas, sandías, uva, hortalizas, pero también hay una fuerte presencia en el sector pecuario.

La mano de obra migrante empleada en las plantaciones proviene principalmente del Este Europeo (Rumania y Bulgaria), África del Norte (Marruecos y Túnez) y de Asia (Punjab/India). En menor cantidad de África Central (Senegal y Camerún).

segunda-feira, 6 de março de 2017

Una humillación racista y sexista atmosférica

Tras la muerte de Adama Traoré el pasado mes de julio durante un “control de identidad” de los gendarmes, la violencia, los insultos racistas y la violación de Théo el 2 de febrero por parte de cuatro policías han vuelto ha suscitar la cólera de los barrios populares en general y en particular de sus habitantes surgidos de la inmigración. Cuando todavía estábamos impactados por la emoción y la cólera, los senadores y diputados adoptaban definitivamente el proyecto de ley que suaviza las reglas de legítima defensa de los policía.

La última ley del mandato de cinco años de Hollande autoriza a los policías a disparar después de dos avisos en cinco situaciones que se enumeran en el texto de la ley. El texto prevé además que se dupliquen las penas por el delito de “desacato a un agente” con lo que la pena posible pasa a un año de cárcel y 15.000 euros de multa. La nueva ley instaura también el anonimato de los policías en los procedimientos judiciales, una práctica que hasta ahora estaba reservada únicamente a los investigadores de casos de terrorismo.

quinta-feira, 2 de março de 2017

La Europa fragmentada

Anoten bien: Europa podría evitar muchas de las muertes en el mar Mediterráneo o en la ruta terrestre que siguen los refugiados.
Cómo: Activando el derecho a solicitar asilo en las embajadas y consulados europeos situados en los países de origen o de tránsito de las personas que migran. Es decir, abriendo rutas legales de entrada a Europa.
Muchas de las personas que llegan a nuestro continente desde Oriente Próximo pagan hasta 5.000 euros a las mafias para cruzar un mar y seis fronteras. Es decir, tienen dinero suficiente para comprar un billete de avión que les trasladaría a cualquier país europeo sin necesidad de poner en peligro su vida.

terça-feira, 31 de janeiro de 2017

Patrullando con impunidad por la Europa del Este

Los cazadores de inmigrantes ansiosos de publicidad son un síntoma de problemas más graves en la Europa del Este.
El guardia fronterizo, que estaba fuera de servicio, era delgado y parecía cansado y visiblemente nervioso. Describió su día, casi cada día, en la frontera búlgara con Turquía de la forma siguiente:
“Turnos de doce horas, constantemente en movimiento. Si tienes que patrullar, puedes tener que cubrir 15, 20 kilómetros.”
“‘Ellos’ van cambiando de ruta continuamente. Les atrapamos y nos paramos; se mueven y nos movemos. Es el juego del ratón y el gato.”
‘Ellos’ son los emigrantes de Oriente Medio, Asia y África que se deslizan a diario a través de la frontera desde Turquía a Bulgaria y Grecia camino de Europa Occidental, un flujo que alcanzó su pico máximo en el verano de 2015, aunque prosigue actualmente, pulsando una vena de profunda intolerancia por todo el continente.
En Bulgaria, al igual que en Hungría, han aparecido grupos de vigilantes que publican fotos en Facebook de hombres tatuados en camiseta o uniforme militar vagando por los bosques fronterizos. En algunas ocasiones van armados.

terça-feira, 1 de novembro de 2016

Calais: ¿El fin de la jungla?

Sin duda la entintada moral del presidente francés Flanby Hollande, lucirá estos días más brillante que nunca, tras el cierre exitoso de la llaga purulenta que a la egregia Francia la había brotado en las proximidades de la ciudad de Calais.
A los largo de la semana pasada se llevó a cabo el desalojo de la Jungla, capcioso nombre que se conoció el campamento levantado por miles de refugiados que llegaron hasta allí con el fin de cruzar de alguna manera el Canal de la Mancha para instalarse en el Reino Unido, a final de cuentas antigua metrópolis de los miles de hombres y mujeres, que han debido abandonar sus países al ritmo de la violencia desatada a raíz de la políticas “democratizadoras” llevadas a cabo por los Estados Unidos, y sus socios menores como Francia y el antiguo Kingdom.
Mission accomplie”, dicen que dijo la prefecto de Calais, Fabienne Buccio, cuándo este último miércoles daba por terminado el desalojo de los cerca de 7 mil refugiados que hace más de dos años, había levantado el campo de refugiados llamado “la Jungla”, que dadas las precarias condiciones de salubridad se ha convertido en la más populosa bidonville de Europa.
En “La Jungla”, donde llegaron a vivir hasta diez mil personas. De lonas, chapas y carpas pasaron a conformarse pequeños ranchos, que llegaron a tener hasta dos plantas. Cada comunidad fue afianzándose en algún sector del campo, lo que le dio un sentido de comunidad. “Esto hubiera podido ser un barrio, la gente ya había instalado sus comercios y tenía una vida de comunidad. Si el gobierno hubiera querido se habrían podido instalar redes de alcantarillado y dejado que la gente construyera casas de verdad”, dijo horas después de iniciado el desalojo Francois Guennoc, de la ONG Albergue de Los Migrantes, que coordinaban los trabajos de voluntarios, para colaborar con los refugiados.
Panaderías, unos setenta restaurantes de comida autóctona de muchos de los países que aportan refugiados, peluquerías, almacenes, cinco mezquitas y dos iglesias ortodoxas, una biblioteca para niños y una escuela multicultural, que daba clases de francés e inglés, a más de cien alumnos, e incluso un estudio jurídico, llegaron a funcionar en La Jungla. Abogados y voluntarios recogían las continuas denuncias de sus habitantes sobre abusos policiales.
La Mission accomplie, también se ocupó del “accidental” incendio que terminó por destruir los despojos de muchas de las precarias viviendas.
Los incendios, según las autoridades, se produjeron a raíz de una antigua tradición afgana, que manda quemar las casas que se abandonan, con menos vuelo antropológico, se menciona la presencia de encapuchados con uniformes negros, que durante la noche del martes comenzaron los incendios, que obligaron a los habitantes de La Jungla a una carrera desesperada no solo por salvar sus vidas, y sus pocas pertenencias sino por despertar a quienes dormían, ignorantes de lo que sucedía, sacar las garrafas de gas antes que estallaran. En la mañana del miércoles, más de mil efectivos policiales antimotines, rodeaban el campamento mientras que decenas de incendios se seguían produciendo. Los incendiados fueron la gran excusa para terminar de convencer a los más renuentes a abandonar la “ciudadela”.
Los habitantes de la Jungla, fueron derivados a los 450 albergues abiertos por el gobierno francés en diferentes puntos del país, conocidos como centros de acogida y orientación (CAO).
Al tiempo unas mil personas que todavía no han sido censadas por las autoridades para trasladarlas a los albergues y se mantienen en las proximidades.

sábado, 8 de outubro de 2016

El control de la movilidad humana en la Europa prefascista

El referéndum celebrado el pasado 2 de octubre en Hungría, sobre si el país debía aceptar o no las cuotas de refugiados acordadas por el Consejo de la Unión Europea, contó finalmente con una participación menor de la esperada, un 43,4 % del cuerpo electoral. Apenas un 40% del electorado emitió un voto válido, a pesar de la campaña institucional xenófoba de los últimos meses, por lo que no se superaba el 50% requerido para que la consulta fuera legalmente válida. Eso sí, la inmensa mayoría de quienes votaron lo hicieron a favor del rechazo a la acogida de refugiados, más o menos el equivalente a la suma de quienes votaron por Fidesz y Jobbik en las últimas elecciones. Si en cierto modo puede considerarse un fracaso político del promotor de la consulta, el primer ministro Viktor Orbán, se trataría en todo caso de un fracaso relativo.
La campaña ha servido para que el partido de Orbán, el conservador Fidesz (miembro del Partido Popular Europeo), se asegure un apoyo elevado en las encuestas, a distancia de su competidor directo el ultraderechista Jobbik. Y lo ha hecho además con un discurso abiertamente xenófobo (refugiados, fuera) y anti-UE (o Bruselas o Budapest). Además, sería un error interpretar la abstención de manera unívoca. Entre los abstencionistas hay personas que rechazan la inmigración pero que también se oponen a Orbán por diversos motivos. Y lo cierto es que son minoría quienes en Hungría se movilizan activamente en favor de los refugiados y de una política migratoria más respetuosa con los derechos humanos.
Este contratiempo no va a echar atrás los hechos consumados del gobierno húngaro: vallas de alambradas en las fronteras con los países vecinos, a las que se añade ahora una zona tampón de ocho kilómetros donde la policía puede detener inmigrantes (a menudo con la colaboración de patrullas de militantes ultraderechistas) y realizar “devoluciones en caliente”, criminalización de la inmigración irregular, etc.
Así pues, el alivio que han expresado algunos representantes de la Unión Europea es seguramente prematuro. E hipócrita. Porque ninguno de ellos, al igual que ningún gobierno europeo, cuestiona la premisa de fondo: “ningún otro problema global es más urgente que la migración actual de millones de personas”, en palabras del presidente del Consejo Europeo Donald Tusk. La migración como problema y como amenaza para Europa. Éste es el consenso de mínimos, un año después de que la larga marcha por los Balcanes pusiera en evidencia las carencias de la gobernanza migratoria europea y de que se abriera, por un lapso de tiempo muy breve, una ventana de oportunidad para cambiar de política.

quarta-feira, 24 de agosto de 2016

3.156 migrantes han muerto en la travesía del Mediterráneo durante 2016

La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) ha contabilizado 3.156 migrantes muertos en el mar Mediterráneo entre enero y el 18 de agosto de 2016, cifra que supone 800 fallecidos más que en mismo periodo del año anterior (2.333 muertes). La mayor parte de los emigrantes que han logrado llegar a Europa tras la travesía por el Mediterráneo, añade la entidad solidaria, han recalado en Grecia e Italia.
Entre los últimos casos registrados, destacan los tres cadáveres arrastrados por el mar hasta Sabratha, en las costas de Libia. Los guardacostas de este país también informaron de que el cuerpo de una mujer fue encontrado a la deriva en la playa de Az-Zawiyah. La directora del proyecto Migrantes Desaparecidos de la OIM, Julia Black, ha calificado de “alarmante” la frecuencia con que el mar arrastra a emigrantes y refugiados muertos hasta el litoral libio. Así, entre enero y el 18 de agosto de 2016 se han encontrado 333 cuerpos sin vida en las costas del país norteafricano. Sin embargo, “son pocos los cadáveres que el mar arrastra hasta las playas, por lo que no figuran en las noticias”, ha explicado Julia Black. La estadística de fallecidos engorda y “hay un indicador de que más personas de las que tenemos conocimiento podrían estar muriendo en el Mediterráneo”. Algunos escapan a la tragedia, como los 730 migrantes rescatados en el Canal de Sicilia entre el 10 y el 17 de agosto.
Según el cómputo de la OIM, la mayoría de quienes en 2016 han perdido la vida durante la travesía marítima -2.721 personas-, perecieron en la llamada ruta del Mediterráneo Central con destino a Italia. Otros 383 emigrantes murieron en la ruta del este hacia Grecia y Chipre, mientras que 52 personas fallecieron intentando entrar a Europa por el Mediterráneo occidental y las rutas africanas del oeste, rumbo a España.
Pero otros sobreviven a la zozobra. La Organización Internacional para las Migraciones informa de que unos 266.026 migrantes y refugiados han conseguido entrar en Europa por el mar Mediterráneo durante 2016 (entre el mes de enero y el 18 de agosto). La mayoría -162.015 personas de nacionalidad siria, afgana e iraquí- han accedido a territorio griego, y en menor número -101.507 personas de Eritrea, Nigeria, Somalia y Sudán- lograron arribar a Italia. La OIM agrega que hasta el pasado 30 de junio llegaron a las costas españolas 2.476 emigrantes. Según la estadística, la cifra global de desembarcados en el viejo continente ha disminuido respecto a los ocho primeros meses de 2015, periodo en el que llegaron 354.618 personas (la mayoría desplazándose de Turquía a Grecia).

segunda-feira, 6 de junho de 2016

La guerra de Europa contra los refugiados está repitiendo los errores de la guerra contra las drogas

La “guerra de la UE contra el tráfico de personas”, que David Cameron intensificó la pasada semana, parece seguir el modelo de la fracasada “guerra contra las drogas”; un nuevo informe de la Cámara de los Lores muestra que está ocasionando ya los mismos resultados desastrosos.

El 19 de abril de 2015, el naufragio de un único barco de refugiados frente a la costa de Lampedusa hizo que murieran ahogadas más de 700 personas. A finales de mes, alrededor de 1.300 habían seguido el mismo destino, convirtiendo ese abril en el mes más mortífero registrado en la crisis mediterránea de refugiados. La tragedia fue el resultado directo de la campaña orquestada por los británicos con el objetivo de poner fin a la operación italiana de búsqueda y rescate Mare Nostrum, que había impedido que se produjeran esos ahogamientos masivos antes de que decidieran liquidarla en octubre de 2014. Esos sucesos produjeron una protesta pública y una serie de presiones para volver a poner en marcha las operaciones de búsqueda y rescate; no obstante, el Consejo Europeo se resistió a esas presiones y, a cambio, el 23 de abril de 2015 adoptó una resolución redactada por Gran Bretaña que prometía “emprender esfuerzos sistemáticos para identificar, capturar y destruir las embarcaciones [de refugiados]”. La U.E. estaba avisando de que su respuesta ante la crisis de refugiados no iba a basarse ya en compromisos humanitarios sino en la fuerza militar. No por mera coincidencia había sido una propuesta originalmente hecha cinco años antes por el fascista británico Nick Griffin.

En aquel momento escribí que ese tipo de política encarnaba todos los defectos económicos básicos de las tres décadas de desastrosa “guerra contra las drogas”, y que iba a producir los mismos resultados devastadores. Concentrarse en bombardear la oferta sin abordar la demanda, como cualquier estudiante de economía podría contarles, haría subir los precios mientras concentraba el comercio en manos de los proveedores más despiadados y militarizados. Como consecuencia, el comercio iba a ser más letal y más rentable pero no iba a reducirse, mientras que la demanda quedaría inalterada. Este ha sido precisamente el resultado de la guerra contra las drogas, como demuestra sombríamente el número de asesinatos en la provincia mexicana de Jalisco: 100.000 en ocho años. Y como demuestra un informe anterior de la Cámara de los Lores, los mismos resultados están empezando a aparecer como resultado de la guerra de la U.E. contra la migración.

terça-feira, 3 de maio de 2016

Sombrías perspectivas para los sirios devueltos a Turquía

Los críticos pertenecientes a los grupos de derechos humanos temen que los refugiados devueltos a Turquía, en función del acuerdo con la U.E., tengan que incorporarse a los cientos de miles que están teniendo ya que hacer frente a la pobreza, el resentimiento y la violencia.


En la frontera siria, Jaled lleva una camisa inmaculada de cuadros rojos y azules, con el cuello perfectamente planchado mientras permanece bien erguido junto a su familia.
“La vida en el campo de refugiados es más fácil, mejor y más segura que si nos quedamos en la ciudad”, decía el antiguo obrero de la construcción de la provincia de Idlib refiriéndose a la cercana Kilis, que ha sido objeto recientemente de los ataques con cohetes del Daesh desde el territorio que controla unos pocos kilómetros más allá.
Desde la casa de Jaled en el campo de refugiados de Oncupinar, puede oírse el estruendo de las bombas y el repiqueteo de las ráfagas de disparos que llegan desde el otro lado del cruce de fronteras de Bab al-Salama.
Por el horizonte puede verse el humo que los habitantes de Kilis dicen que procede de los ataques de represalia turcos sobre los lanzacohetes del Daesh en Siria.
En los ataques han muerto al menos 18 personas, entre ellos cuatro niños, lo que también ha servido para avivar el resentimiento de la población local hacia los refugiados sirios que ya les superan en número.
“Solía trabajar unos cuantos días a la semana, pero eso se acabó. La situación en general es buena para nosotros, pero Kilis no es un lugar seguro”, decía Jaled.
Jaled espera la presencia de nuevos vecinos en las próximas semanas: los sirios devueltos por Europa en función del controvertido acuerdo de la Unión Europea con Ankara.
Cerca de Oncupinar se ha levantado ya un nuevo campo en preparación de las inminentes llegadas. Pero los omnipresentes recordatorios de la violencia de la que han huido los sirios son una de las razones por las que los grupos de los derechos humanos y los sirios han criticado ese acuerdo.
El Frontex, la agencia de vigilancia de fronteras de la U.E., confirmó la primera deportación importante de sirios de Grecia a Turquía, doce personas, desde la isla griega de Lesbos.
La mayor parte de las 390 personas devueltas anteriormente a Turquía desde Grecia una vez iniciadas las deportaciones el 4 de abril, procedían de Pakistán o Afganistán.

quarta-feira, 27 de abril de 2016

Internacionalismo y crisis de los refugiados

En Europa, estamos enfrentando una de las mayores crisis de refugiados de nuestra historia: en 2.015, según los datos de Eustat, más de un millón de personas pidieron asilo a Europa, la mayoría de ellas provenientes de Siria, Afganistán e Iraq y, según datos de Oxfam, casi 10.000 personas murieron tratando de cruzar el Mediterráneo. Ante la magnitud de esta tragedia humana, muchos ciudadanos y ciudadanas de Euskal Herria están mostrando un alto interés en involucrase solidariamente para proporcionar ayuda a las personas afectadas. Si por un lado nos enorgullece pertenecer a un pueblo que mantiene viva la llama de la solidaridad internacional en su cultura política, creemos, sin embargo, que las iniciativas que se están impulsando para encauzar esta bienvenida y bienintencionada solidaridad (recogida y envío de ropa, material, comida, etc.) dejan de lado elementos de fondo, es decir, consideraciones fundamentales a tomar en cuenta a la hora de dar una respuesta contundente a esta intolerable situación.
En efecto, creemos que, para evitar caer en un asistencialismo paternalista poco eficaz o directamente contraproducente, tenemos que ir a la raíz del problema y poner sobre la mesa las responsabilidades políticas de las instituciones y Estados europeos tanto en el origen del problema como en la nefasta gestión de las consecuencias de esta crisis de refugiad@s.
En este sentido, por un lado, queremos subrayar que las personas refugiadas huyen principalmente de países en los que las potencias europeas intervinieron y siguen interviniendo militarmente, creando caos, muerte y destrucción. A estas alturas, sobra decir que estas injerencias que socavan la soberanía de los pueblos afectados distan mucho de ser impulsadas por consideraciones humanitarias sino que buscan, ante todo, la materialización de los espurios intereses tanto económicos como geopolíticos de las potencias europeas. Por si fuera poco, la UE y los Estados miembros siguen manteniendo relaciones políticas y económicas de preferencia con Estados como el turco y el saudí cuyo papel desestabilizador en la región (mediante bombardeos indiscriminados y connivencia con el Daesh) ha sido ya públicamente reconocido.

quinta-feira, 4 de fevereiro de 2016

Las políticas antirrefugiados invaden Europa

Pintar las puertas de sus casas de rojo, obligarlos a llevar pulseras rojas si quieren recibir tres raciones de comida al día, requisarles dinero y joyas, confinarlos en campos, apartarlos con vallas y alambradas, expulsarlos, deportarlos, dejarlos morir por miles en su periplo desesperado… ¿Alemania, años 30 y 40? No. Europa, 2016. No hay día que pase sin que una nueva medida, ley o política en materia de refugiados se apruebe en algún país de la Unión Europea, pero pocas de ellas están destinadas a mejorar la acogida, aplicar la legislación internacional o evitar las muertes en el mar, que en los primeros 31 días del año se elevan ya a 309 personas –cerca de 4.000 en 2015–, según datos oficiales.
Si el escándalo levantado en Reino Unido a finales de enero ha obligado a las dos contratas que se encargaban del alojamiento y alimentación de los refugiados en las ciudades de Middlesbrough y Cardiff a anunciar que dejarán de “marcar” a estas personas con puertas rojas en sus viviendas y con pulseras rojas, respectivamente, otros países se apresuran a aplicar medidas que siguen levantando inevitables comparaciones con el pasado. El 26 de enero, el Parla­mento de Dinamarca aprobaba, con los votos de los liberales en el Go­bierno, los socialdemócratas de la oposición y dos pequeños partidos de extrema derecha, la ley que le permitirá despojar a los refugiados de todo su dinero y “joyas sin valor sentimental” que superen unos iniciales 1.340 euros. Antes de Dinamarca, ya hacía algo parecido Suiza, que se limita al efectivo. Y los länder ale­ma­nes de Baviera y Baden-Wür­ttem­berg: el primero, gobernado por los social-cristianos; el segundo, por socialdemócratas y verdes, pueden quedarse con el dinero y bienes de los refugiados que superen los 750 o los 350 euros, respectivamente.

sexta-feira, 18 de dezembro de 2015

La solución danesa: confiscar joyas a los refugiados sirios

La medida contempla el robo de todo tipo de objetos de valor excepto los anillos de boda, los teléfonos móviles y los ordenadores portátiles.

El gobierno del conservador Lars Løkke Rasmussen del partido Venstre (Partido Liberal Danés) tiene un sentido de la justicia democrática en el capitalismo muy particular: la propiedad privada solo ha de protegerse si uno tiene mucho. A quien tenga poco hay que exprimirle hasta la última gota. Y así el pasado domingo el parlamento danés debatió su propuesta una nueva ley según la cual se requisarían todos los objetos de valor de los refugiados que lleguen al país y que tengan un valor de más 300 euros. Informa The Daily Beast.

sexta-feira, 4 de dezembro de 2015

Los nuevos desaparecidos

“Son como nosotros en la época de la dictadura. Sus hijos y maridos han salido de casa y nunca han vuelto. Son los nuevos desaparecidos”. Dora Salas, secuestrada en 1977 durante el régimen militar en Argentina, quien se salvó de milagro y hoy es una de los líderes de Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas, casi no puede contener las lágrimas delante de una pareja de tunecinos que buscan a su hijo desaparecido en Italia. Son Samir y Maharsiya Raoaufi, de 58 y 55 años, quienes afirman desconocer el paradero de su hijo Mohammed desde 2011, cuando este, tras cruzar el mar Mediterráneo, llegó a Italia, y luego desapareció sin dejar rastro.
Los tres, junto a un centenar de otras personas, se encuentran en Torre Argentina, plaza de la capital italiana, donde todos los jueves, desde hace ya un mes, representantes de más de 30 asociaciones humanitarias -entre ellos, la ONG Familiares- y parientes de migrantes desaparecidos se manifiestan para sensibilizar sobre el fenómeno. Otras marchas se hacen en Turín, Milán y en las ciudades sicilianas de Palermo y Messina. “Como Familiares, es la primera vez que apoyamos una iniciativa que no está directamente relacionada con nosotros. Y es porque ellos son como nosotros, repito. En muchos casos, no tienen ni un cuerpo para llorar, ni un cadáver para besar por última vez”, explica Salas, cuya organización representa justamente a los otros parientes de las víctimas de la dictadura argentina, no a las madres o abuelas, como las más conocidas Madres y Abuelas de Plaza de Mayo.
No hay estudios definitivos sobre el número de migrantes y refugiados que, en los últimos años, han desaparecido ya llegados a Europa o en su viaje hacia el Viejo Continente. Algo que se debe a que las circunstancias de las desapariciones son muy difíciles de reconstruir. En algún caso, no se ha encontrado el cadáver, en otros, el cuerpo todavía no ha podido ser identificado. En otros, los familiares aseguran que la persona llegó sana y salva a Italia, pero desde entonces nunca más ha dado señales de vida. Y, por supuesto, muy recurrentes son los casos de aquellos no identificados que fallecen ahogados en el Mediterráneo y cuyos restos son víctimas de grandes depredadores marítimos.

quarta-feira, 11 de novembro de 2015

Alemania endurece la política sobre refugiados

El 15 de octubre el Parlamento federal alemán adoptó la nueva ley sobre asilo (Asylbewerberleistungsgesetz) con una nueva denominación (Asylverfahrensbeschleunigungsgesetz), que en realidad significa que la gente refugiada que no obtenga el estatus que le otorgue el derecho a permanecer en territorio alemán, puede ser repatriada rápidamente. Y si se oponen a la repatriación, perderán el derecho a determinados subsidios: conservan el derecho a ser alojados, a la calefacción, a una alimentación básica y a la higiene corporal y asistencia médica, pero pierden el derecho a los subsidios para la ropa y otras necesidades cotidianas. Tendrán mucho menos dinero y, a cambio, se les otorgan bonos intercambiables por víveres [medida criticada por las ONG que consideran que recorta derechos fundamentales]. Tampoco tendrán derecho al mínimo vital, fijado por ley en Alemania, ni a los subsidios que les garantizan el acceso a la formación para sus hijos e hijas.
De hecho, estas medidas están en contradicción con los derechos humanos garantizados por la constitución alemana, el Grundgesetz. Pero el 16 de octubre el Bundesrat (cámara en la que están representados los Land del Estado federal alemán) adoptó esta nueva ley por una amplia mayoría, con la respetable excepción del Land de Turingia gobernado por Die Linke en coalición con el partido socialdemócrata (SPD).
Esta decisión está en contradicción flagrante con la decisión del Tribunal Constitucional alemán del 18 de julio de 2012 que, formalmente, prohíbe situar a la gente refugiada por debajo del mínimo vital. Pero la presión de la agitación y de las movilizaciones xenófobas sobre la política oficial da resultados que, poco a poco, conducen al gobierno federal liderado por la canciller Angel Merkel a destruir lo que queda del derecho de asilo y de las promesas de "bienvenida".
La idea de "zonas de tránsito" que impidan a la gente refugiada poner los pies sobre territorio alemán y permitan discriminarlos rápidamente para poder repatriar a quienes no tengan muchas oportunidades de adquirir un estatus que les permita permanecer en Alemania por un determinado tiempo, fue lanzada por Horst Seehofer (presidente del CSU, partido hermano del CDU en Baviera). Esta idea suscitó numerosas protestas, pero la canciller Angel Merkel, bajo la presión de muchos dirigentes cristiano-demócratas, terminó más o menos por aceptarla. Ahora bien, el SPD [socio de la coalición gubernamental] se oponía a la misma y el compromiso alcanzado considera a los centros de acogida como territorio alemán, si bien cumplen más o menos, los mismos criterios que las "zonas de tránsito" exigidas por Seehofer.

segunda-feira, 2 de novembro de 2015

¿A quién beneficia la "crisis de la emigración"?

Para un cierto número de campañas electorales o políticas en Europa, la máxima podría ser: "la inmigración y la agitación de los miedos alrededor de ese tema es algo que logra votos"... Así, algunas victorias electorales recientes están muy ligadas a la instrumentalización de este tema en el sentido de una propaganda que suscita la angustia.
Esto acaba de verificarse en Polonia, donde el partido de la derecha nacional-conservadora y soberanista PIS (que significa "Derecho y Justicia") acaba de triunfar en las elecciones legislativas del domingo 25 de octubre. Con alrededor del 38 % de los votos, el partido gobernará con la futura Primera Ministra Beate Szydlo.

Delirio odioso
Además de ciertas aprensiones hacia "Europa", PIS ha apostado sobre todo con el tema del miedo a los emigrantes durante la última campaña electoral. Su jefe, Jaroslaw Kaczynski, no ha dudado en presentar a los y las emigrantes y refugiados -de los que la Comisión Europea intenta que Polonia acepte un número limitado en el marco del "reparto" contemplado de 160 000 refugiados y refugiadas en los 28 países de la Unión -como portadores de enfermedades, un "riesgo sanitario".
Acusando al gobierno saliente, apoyado por el partido liberal Plataforma Cívica (PO), de haber prometido, en secreto, en Bruselas acoger a "100 000 musulmanes" - pura y simple mentira-, hacía predicciones sobre "la destrucción de las iglesias, la introducción de la charia, la obligación de adoptar el islam y el terrorismo" (sic). En el filo entre la agitación política y un delirio odioso irracional, ya ampliamente superado, añadía, a propósito de las pretendidas amenazas para el buen pueblo rubio: "El cólera se extiende ya por las islas griegas" y "la disentería está presente en Viena"... Por ahora falta la mención a la peste en el repertorio de este jefe del partido ya que va (de nuevo) a dirigir Polonia.
Otro decorado, otra situación económica, pero mismos elementos de discurso: el Partido del Pueblo Suizo (SVP, en suiza alemana) -mal nombrado Unión Democrática del Centro (UDC) por los francófonos- ha sido el principal vencedor de las legislativas helvéticas del domingo 18 de octubre. En el plano federal, con ya el 29,5 % de los votos, este partido, situado a los dos lados de la frontera entre derecha y extrema derecha, supera su mejor resultado, el obtenido en 2007 con un 28,9 %. "Desgraciadamente el tema predominante en la campaña ha sido que la gente estaba guiada por el miedo", ha comentado la candidata socialista Rebecca Ruiz, haciendo alusión al debate sobre los refugiados y las refugiadas.

sexta-feira, 9 de outubro de 2015

La salvaje jungla de Calais

A pesar que se lo conoce como la New Jungle” de Calais, es el hogar de cerca de 9 mil refugiados de Siria, Sudán, Eritrea y Etiopia, y de otras muchas naciones en conflicto. La Jungle es la última estación de los migrantes en el continente europeo que alejándose de sus países intentan ingresar al Reino Unido. La Guardia Fronteriza del Reino Unido junto a las francesas evitaron que más de 39.000 personas intentaran cruzar el Canal de manera ilegal entre 2014/15, más del doble del año anterior, mientras que la empresa operadora de Eurotunnel dice haber impedido el paso de otros 37.000 intentos desde enero.
A pesar de estar a tan solo cinco minutos del centro de la ciudad portuaria francesa, Calais, la situación de sus habitantes es la más denigrante que se pueda imaginar en un país central de la Unión Europea. Solo aspiran a cruzar el Eurotúnel que conecta la ciudad francesa de Calais con la británica Folkestone, más allá de que el Primer Ministro británico David Cameron siga ignorándolos y definiéndolos como “swarm of people”.
Se acaba de conocer un estudio que cataloga al campo de refugiados como “diabólico”, por las condiciones de vida extremas que deben sobrellevar sus habitantes. Su infraestructura, poco más que inexistente, genera focos de alta peligrosidad para la salud de quienes permanecer allí.
Refugiados de África, Medio Oriente y Asía, se agolpan desde hace ya demasiado tiempo en las proximidades del Eurotunel, por donde pretender de alguna manera llegar a territorio británico.
En estos últimos meses ya son 13 los refugiados muertos en el intento, electrocutados, arrollados por vehículos, al caer del tren o ahogados al intentar atravesar los 33 km. del Canal de la Mancha a nado; se estima que unos cien por día logran la hazaña del cruce ilegal, a pesar de que Paris ha extremado la rigurosidad de su vigilancia.
Para evitar que los refugiados intenten llegar a algún puerto británico como polizones, el puerto de Calais ha sido prácticamente sellado con vallas de 5 metros de alto y 25 kilómetros de extensión, cubiertas de alambre de púas y un sofisticado circuito cerrado de televisión. Las puertas y portones al exterior esta custodiados por la policía antidisturbios. En la zona de Calais, solo en los primeros 6 meses del año, fueron detenidos más de 18.000 refugiados que de alguna manera estaban intentando filtrarse en la zona prohibida.
La gran mayoría de los desplazados que han elegido las Islas Británicas como destino final es porque tienen familia, amigos, contactos como para empezar una nueva vida lejos de la violencia y del hambre.

quarta-feira, 30 de setembro de 2015

La crisis mundial de refugiados y la crisis de la Unión Europea

Nunca, desde la Segunda Guerra Mundial, los desplazamientos forzados de población habían conocido tal amplitud y habían sido tan mortíferos ni tan aleatorios y peligrosos, imponiendo a tantos niños y niñas, mujeres y hombres condiciones de existencia tan inhumanas, sufrimientos tan intolerables. Una verdadera tragedia que pone al desnudo la realidad del nuevo orden internacional establecido por la mundialización capitalista, como muestran la multiplicidad y la universalidad creciente de los flujos migratorios.
Actualmente la atención se dirige hacia los refugiados de guerra provenientes de Medio Oriente; pero hay muchos otros conflictos militares, en particular en África, con sus cortejos de poblaciones desplazadas. Hace poco, la prensa hablaba de las víctimas climáticas, golpeadas por millones en Asia. En cuanto a las llamadas “migraciones económicas” contemporáneas, son también “forzadas” (por tanto, políticas) por el desgarramiento del tejido social bajo los golpes del neoliberalismo y la violencia de los regímenes apoyados por las potencias occidentales.
Las migraciones tienen una historia. En el período precedente, vivíamos ya una migración sin esperanza, encarnada por la institutriz filipina convertida en empleada de hogar en Italia, clandestina. Hoy vivimos la hora de las migraciones de supervivencia. La población europea no está todavía en esa situación pero, signo de los tiempos, en países como España o Grecia están de nuevo en marcha verdaderos movimientos migratorios debido a la falta de porvenir para la juventud. No se había visto algo así desde hace decenios.
Se construyen centenares, miles, de kilómetros de muros fronterizos y no solo en Europa. En Israel despreciando los derechos de los palestinos a sus tierras. En los Estados Unidos, frente a México -el mismo México en el que la descomposición del Estado, convertido en narco-Estado, y el aumento inaudito de la violencia, que llega hasta el feminicidio, contribuye a la huida de las poblaciones.
La explosión de las migraciones tiene por tanto múltiples causas: las guerras sin fin, la crisis climática, el desgarro del tejido social, la descomposición de los Estados, el desencadenamiento de violencias sin límites; y, también, la destrucción de los suelos, el hundimiento de las poblaciones que viven de la pesca, el acaparamiento de las tierras campesinas, la marginación de los pobres urbanos, la desposesión de los pueblos en beneficio de las transnacionales…

sábado, 12 de setembro de 2015

Crisis migratoria: brazos abiertos para dar la bienvenida, armas para matar

La avalancha de personas que huyen de la guerra y la miseria aumenta diariamente y alcanza las orillas y fronteras de Europa en un intento desesperado por verse a salvo. La mayoría viene de Siria, donde una guerra civil descarnada ha provocado la muerte a más de 200.000 personas en los últimos cinco años y el desplazamiento dentro y fuera de las fronteras de ese país de doce millones de personas, la mitad de la población siria.
Otros emigrantes vienen de África subsahariana. Huyen de la pobreza y los conflictos armados en sus países. Al igual que muchos sirios, estas personas logran llegar a Libia, país que actualmente se encuentra en un virtual estado de anarquía, y se arriesgan a cruzar el Mediterráneo en embarcaciones tan peligrosas como sobrecargadas de pasajeros. Miles se han ahogado. Paradójicamente, muchos de esos migrantes se dirigen hacia los mismos países que vendieron las armas que se utilizan en las guerras de las que huyen.
Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, se refirió a la crisis migratoria en su discurso sobre el estado de la Unión Europea, pronunciado esta semana en Estrasburgo, Francia: “No hablo de 40.000 ni de 120.000. Hablo de 160.000. Esa es la cifra de refugiados de la que los europeos debemos hacernos cargo y a los que debemos acoger con los brazos abiertos”. Junker utilizó en su discurso la expresión en inglés “take in arms”, refiriéndose obviamente a la idea de dar un abrazo protector, pero la palabra “arms”, paradójicamente, significa también “armas”. Otra europea, que ha visto de cerca el sufrimiento de los refugiados, toma la voz inglesa en ese otro sentido.
“Son nuestras armas las que destruyen esos países y diezman a sus poblaciones”, sostuvo Annette Groth en el noticiero “Democracy Now!”. Groth integra el Parlamento Alemán y es la portavoz de derechos humanos del partido alemán La Izquierda. Retornó recientemente de un viaje a Hungría, donde fue testigo de los miles de inmigrantes que se encuentran varados en la estación de trenes de Budapest: “Alemania es el tercer mayor exportador de armas, y tenemos muy buenas relaciones, hasta la exageración, con países como Arabia Saudita y Qatar, a pesar de que existe una gran oposición a esto, y mi partido siempre se opone, al igual que el verdadero movimiento pacifista. Nuestro gobierno aún está entregando armas a Arabia Saudita, que a su vez apoya al ISIS , a los yihadistas. ¿De qué estamos hablando?”.