Donald Trump ha lanzado esta semana aranceles por valor de 200.000
millones de dólares contra productos chinos que se suman a anteriores
medidas. No tiene que ver con aluminio, ni coches, ni acero, como ocurre
con Europa, sino que hay que leerlo como una exigencia de que China
renuncie a su ascenso al estatus de gran potencia. Y esa exigencia está
respaldada militarmente. Es decir, la guerra comercial que Washington ha
declarado tiene grandes posibilidades de ser un prolegómeno de una
guerra propiamente dicha, una guerra militar. Veamos por qué.
Footprints - Praia do Castelejo, Vila do Bispo, Algarve
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sábado, 22 de setembro de 2018
quinta-feira, 12 de julho de 2018
No estamos lejos de los funerales de la OTAN
Las relaciones de servidumbre se complican cuando los siervos las
cuestionan, pero la crisis es letal cuando es el Señor el que las
revienta. Recuerden aquel Pacto de Varsovia al que se le fundieron los
plomos cuando su amo moscovita renegó del mantenimiento de su zona en
Europa del Este mientras tejía un acuerdo de paz y distensión tras otro
con su enemigo. Allí se acabó todo. Algo parecido ocurre ahora con la
OTAN.
sábado, 9 de junho de 2018
Se cierra el círculo alrededor de Julian Assange
A principios de abril, Joseph Di Salvo, subcomandante del mando sur (Southcom)
del ejército de Estados Unidos, visitó Quito. El asunto de su visita
era la negociación para la reapertura de una base militar americana en
Ecuador. El anterior presidente, Rafael Correa, la cerró y su sucesor,
Lenin Moreno, quería restablecer el tradicional vasallaje a Washington:
“estrechar las relaciones de seguridad entre ambos países”.
En 2012
el gobierno de Correa fue muy valiente al brindar asilo político a
Julian Assange en su embajada en Londres. El fundador de Wikileaks
cometió el delito de documentar algunos de los crímenes de guerra
de Estados Unidos en Afganistán e Irak. Más tarde reveló los pucherazos
del Comité Nacional del Partido Demócrata de Estados Unidos para
reventar la campaña de Bernie Sanders en las primarias de las
presidenciales de 2016.
terça-feira, 9 de maio de 2017
“Lo que más me preocupa en Francia es la radicalización de los poderosos”
Historiador, demógrafo, autor de algunos libros bastante sólidos en relaciones internacionales y de algunas obras mayores como Le Destin des immigrés. Assimilation et ségrégation dans les démocraties occidentales, Emmanuel Todd, 1951, es un pensador a veces desconcertante pero siempre original.
Muy
polémico en Francia e indiferente a las críticas que suscita en el gran
rebaño intelectual, Todd es un sólido estudioso de la antropología
histórica del mapa francés y de los sistemas familiares. Nieto del
filósofo Paul Nizan y pariente de Claude Lévi-Strauss, Todd considera
que el euro es un desastre para Francia, que su país ya no cuenta para
nada y que, tras la elección de Emmanuel Macron, se entrará en un
escenario de turbulencias.
A pocos días de su jubilación se declara
algo apartado de sus ocupaciones intelectuales habituales y con ganas de
meterse en temas tan alejados de ellos como por ejemplo la arquitectura
del Imperio Romano.
terça-feira, 2 de maio de 2017
El voto a Macron divide al trabajo
En seis días la presidencial. Entre la
ultraderechista y el neoliberal, ¿cual es el mal menor? Los medios de
comunicación, el grueso de la clase política y la mayoría de los
franceses - en una relación de 60% contra 40% según sondeos- responden
señalando al joven ex ministro de economía Emmanuel Macron como el mal
menor.
Esa es la gran fuerza de Macron: apelar a lo que
queda del desvitaminado "frente republicano". Pero el candidato no
parece entenderlo. El martes cometió un nuevo error al pedir por
televisión que no se vote por él para evitar la victoria de Marine Le
Pen, sino con un "voto de adhesión". Es una temeridad, porque el domingo
pasado, en la primera vuelta que lo clasificó como primer finalista,
más de la mitad del voto para Macrón, el 54%, fue un voto "táctico", y
no una opción basada en el entusiasmo hacia su programa.
Emmanuel Macron, de 39 años de edad, fue el
arquitecto de la política económica de François Hollande. Suyas son las
dos grandes leyes económicas de este quinquenio: el Pacto de
Responsabilidad y el Crédito de Impuesto por la Competitividad y el
Empleo (CICE). Juntas suponen créditos y rebajas fiscales a las empresas
por valor de 100.000 millones, sin condiciones más allá del compromiso
patronal de crear un millón de puestos de trabajo. No funcionó: el paro
aumentó un 30% (800.000 parados más) y no hubo efectos en inversión, ni
en exportación, ni en I+D.
Este cruel balance tiene dos interpretaciones. Los
sindicatos dicen que no vale la pena ayudar a las empresas porque de
todas formas no contratan. La patronal dice que lo que pasa es que no se
ha hecho lo suficiente, en lugar de 40.000 millones anuales en créditos
y exenciones, deberían ser 116.000 millones. Además, habría que
profundizar la reforma laboral impuesta por decreto, contra la que los
sindicatos protestaron en primavera. Macron apoya esta tesis y quiere
mantener el espíritu de sus leyes y profundizar, por decreto, la reforma
laboral.
Así es como llegamos a la jornada de hoy, primero de
mayo, con dos cortejos sindicales divididos en sus respectivas
procesiones callejeras. Divididos por la consigna de voto. Por el nombre
de Macron.
segunda-feira, 1 de maio de 2017
Le Pen se abre a la derecha con un torpedo en forma de alianza
En una jugada de gran calado que pilló
desprevenido a casi todo el mundo, la candidata ultraderechista a la
presidencia de Francia, Marine Le Pen, anunció ayer que pondrá a un
gaullista soberanista y social, el abogado de 56 años Nicolas
Dupont-Aignan, como primer ministro, si el domingo que viene gana las
elecciones.
A veinte puntos de distancia
del joven exministro Emmanuel Macron (su rival liberal-europeísta), Le
Pen lanza diariamente, una tras otra, peligrosas cargas de profundidad
destinadas a reducir esa ventaja.
El
jueves fue a ponerse la medallita social-obrerista con una visita a una
empresa en crisis de Amiens, cuyos obreros recibieron más tarde a Macron
con abucheos. Le salió muy bien. El viernes fue un vídeo dirigido a la
izquierda que intentaba explotar la calculada ambigüedad de su líder,
Jean-Luc Mélenchon, que da por bueno todo excepto votar a Le Pen.
La
de ayer fue más allá, porque atacó allí donde puede pescar más votos:
la derecha enfadada que considera que le han robado estas elecciones
porque si no hubiera sido por el escándalo del Penelopegate, su
eliminado candidato, François Fillon, sería el finalista más claro. Un
verdadero torpedo para tentar hacia su campo a todo ese descontento.
“Los
votantes del señor Fillon en la primera vuelta se nos sumarán”, dijo Le
Pen, al anunciar su alianza con Dupont-Aignan, sexto clasificado en la
primera vuelta al recibir 1,7 millones de votos (4,7%). Sentado a su
lado, el nuevo aliado de Le Pen evocó una “urgencia nacional”: “No vamos
a permitir por cobardía dejar que elijan a Macron, que continuará
multiplicada por diez la catastrófica política de Hollande”, dijo.
“Franceses, despertad, ¿creéis que como gaullista tomaría la decisión de
esta alianza si la situación del país no fuera gravísima?”. El anuncio
se hizo en el Ayuntamiento de Yerres, localidad al sur de París de la
que Dupont-Aignan es popular alcalde desde hace 22 años. A espaldas de
ambos no había bandera europea, solamente la tricolor.
quinta-feira, 16 de março de 2017
WikiLeaks y el milagro del periodismo
Hay cosas que serían imposibles sin el inestimable trabajo del
periodismo objetivo. Una de ellas es la actual conversión de cualquier
mala noticia para el establishment occidental en un elemento de
la desempolvada hostilidad hacia el enemigo ruso de la guerra fría. Y
eso, cuando ya compartimos con ese enemigo sistema socioeconómico
(capitalista) y tipo (oligárquico) de régimen político, tiene su mérito.
El
mensaje de que la victoria del energúmeno Trump en Estados Unidos fue,
en gran medida, resultado de la “injerencias” de Rusia en sus
elecciones, ha calado hondo. Por si accidentes parecidos se repitieran
en Europa, ya se lanzan advertencias sobre el intervencionismo de la
ciberpotencia rusa en las elecciones alemanas o francesas. Y lo mismo
ocurre con las sensacionales revelaciones de WikiLeaks o del heroico
Edward Snowden.
“Con Julian Assange WikiLeaks se ha convertido en
una máquina de propaganda que con gran fervor y en los momentos más
interesantes publica filtraciones útiles a Donald Trump y Vladimir
Putin”, explica el semanario alemán Der Spiegel, histórico luchador de la guerra fría (cold warrior)
desde su misma fundación en 1947. “Piratas rusos proveen de contenido a
la plataforma de Assange para desestabilizar Estados Unidos”, informaba
hace unos días nuestro diario, que, siguiendo la estela de los grandes
medios de Estados Unidos, considera “probado por 17 agencias de
inteligencia estadounidenses” que, “Rusia ha sido la gran provedora de
contenido a WikiLeaks”. La red de Assange, “forma parte de una campaña
que manipula las redes sociales para diseminar falsedades y noticias
favorables a Trump”. El milagro se ha realizado: los criminales no son
los responsables de las enormidades documentadas, sino sus denunciantes.
quinta-feira, 2 de fevereiro de 2017
Adiós, Unión Europea
El mundo se encuentra en
una fase de cambio y gran desorden. El modelo del capitalismo neoliberal
y la receta del hegemonismo en relaciones internacionales no funcionan
desde hace tiempo, pero su inercia sigue siendo fuerte y nos lleva
contra las rocas.
Este año hemos tenido tres cambios principales que marcarán tendencia;
1-La
derrota occidental en Siria (que refleja las tensiones del paso del
desorden hegemónico monopolar a las del mundo multipolar).2-El cambio de
orientación en Estados Unidos, con la sugerencia de cambiar el “América
World” por el “América First” de Trump, lo que abre la puerta a peleas
internas en la primera potencia mundial y a toda una serie de otros
“first´s” en el mundo; “China first”, “EU first”, etc.y 3-La
desaparición de todo proyecto común en Europa, fracaso que induce a
buscar enemigos (Rusia) y a incrementar la militarización de la “Europa
de la defensa”. (1)
Todo esto es mucho para un solo año y explica con creces el vértigo que hay en el ambiente.
SIN PRECEDENTES E IRRESOLUBLE
La
crisis de la Unión Europea está inserta en ese desorden más general y
ha derivado en lo que da la impresión que es un dilema irresoluble:
“Si
la UE quiere atajar lo que la destruye (es decir los referéndums
crispados y el progreso de la extrema derecha antiliberal), debería
negarse a sí misma. Si por el contrario prefiere no hacer nada y
quedarse como está, entonces parece condenada a continuar alimentando lo
que la destruye”. La cita es de Fréderic Lordon, el autor que mejor ha retratado la situación en el debate francés. (2)
terça-feira, 17 de janeiro de 2017
La pelea de Washington
¿Cómo descifrar la pelea interna del establishment Americano?
El escenario de un desorden interno en Estados Unidos, de la primera
potencia convertida en un factor mayor de incertidumbre en el mundo, es
verdaderamente sorprendente. ¿Hasta qué nivel de desorden y
confrontación interna en el país se llegará? ¿Cómo se proyectará todo
eso en el mundo?
El inquietante Señor Trump, cuyo sesgo populista-ultraderechista en el
orden interno es bien claro y amenazante, quiere cambiar aspectos
fundamentales en el partido de la guerra, la política exterior de
Estados Unidos. Trump ha dicho que los desastres de Yugoslavia, Irak y
Libia fueron aventuras criminales.
Cambio de prioridades
Enfrentándose
a Rusia en Occidente y a China en Oriente, Estados Unidos ha suscitado
en los últimos años el acercamiento entre esos dos países. “No hay nada
más peligroso para Estados Unidos que una alianza firme de esas dos
potencias”, dice el conocido estratega del partido de la guerra
Zbigniew Brzezinski. Trump quiere invertir la jugada de Kissinger de los
años setenta: en lugar de una alianza de Estados Unidos con China
contra la URSS, ahora se trataría de una alianza con Rusia contra China.
La desconfianza entre Rusia y China es mutua y profunda, pero
el mundo de hoy es diferente del de hace cuarenta años. Tanto Moscú como
Pekín han dejado claro que están dispuestos a oponerse militarmente al
cerco en sus fronteras más inmediatas (Ucrania/Mar de China meridional),
pero ninguno de los dos desea un regreso a la lógica de bloques.
Habría que dejar de amenazar a ambos países, o salir de la lógica de
aflojar con uno para mejor amenazar al otro, pero eso parece contrario a
la propia naturaleza del partido de la guerra y esperar algo así de Trump está fuera de toda posibilidad. ¿Entonces qué hay detrás de esta pelea?
segunda-feira, 12 de dezembro de 2016
“Estamos preparados para una nueva confrontación”
Philippe Martínez (Suresnes, extrarradio de París, 1961) es el primer
sindicalista de Francia. Secretario general de la CGT, el mayor
sindicato francés, en primavera mantuvo un arriesgado pulso callejero de
cuatro meses contra la reforma laboral del gobierno socialista. Aquello
demostró que en el país con una de las tasas de sindicación más bajas
de Europa (10%), la movilización social aún puede tener un vigor
inusitado en Europa.
“Es diferente que en España. Aquí no
hablamos de huelga general y sin embargo tenemos movilizaciones de
calle, me parece, más importantes que en España”, dice este hijo de
españoles republicanos con raíces en la montaña santanderina. Habla un
poco español y dice conservar vínculos personales en España.
segunda-feira, 29 de agosto de 2016
La polémica del burkini enreda al Gobierno francés
Mientras la propaganda yihadista divulga estos días en las redes
sociales las fotos de una mujer enteramente tapada en la playa de Niza
amonestada por tres policías por sus propósitos proselitistas, Francia
parece haber caído de pleno en la envenenada trampa de la polémica
estival del burkini.
El estrambótico bañador islámico que cubre
por completo el cuerpo de la mujer excepto manos pies y rostro, está
desatando las pasiones sobre el frágil terreno de un país traumatizado
por los atentados y que padece no pocas intersecciones entre las
tendencias racistas vinculadas a su pasado colonial y la defensa del
laicismo republicano. En ese contexto, se abona la imagen de un país
intolerante que maltrata a sus musulmanes y el Gobierno ha cometido la
torpeza de mostrarse dividido e incoherente, obligando al presidente
François Hollande a realizar una vaga declaración centrista que no
contenta a nadie. “Lo que está en juego es la convivencia, algo que
supone unas reglas y el respeto a ellas: que no haya ni provocación ni
estigmatización”, dijo Hollande.
La declaración del presidente de
la República sigue a los manifiestos desacuerdos entre ministros. El
primer ministro, Manuel Valls, comprende a los alcaldes que prohíben el
burkini en sus playas. La ministra para los Derechos de las Mujeres,
Laurence Rossignol dice que el burkini es “bandera de un propósito
político que esclaviza a las mujeres” y se pone al lado de Valls. La
ministra de Educación, Najat Vallaud-Belkacem se pregunta: “¿Hasta dónde
hay que ir para verificar si una vestimenta es acorde con las buenas
costumbres?”, habla de una “deriva peligrosa para la cohesión nacional” y
denuncia que “la causa de la igualdad hombre-mujer está siendo
instrumentalizada por la derecha para criticar mejor al islam”. La
ministra de Sanidad, Marisol Touraine, apoya esa tonalidad y el ministro
del Interior, Bernard Cazeneuve, advierte que las decisiones
municipales “no deben fomentar la estigmatización ni el antagonismo
entre franceses”.
Incomprendida, si no ridiculizada en el
extranjero, esta polémica desprestigia a Francia. “No digo que nuestro
modelo sea perfecto, pero una de las cualidades de Londres es que no
solo toleramos la diferencia, sino que la integramos y la celebramos”,
observaba ayer su alcalde, Sadiq Khan.
Una treintena de
ayuntamientos han establecido ordenanzas contra el burkini en sus playas
que justifican en consideraciones de orden público. La derecha está
aprovechando esta carrerilla para apretar más los tornillos a los
musulmanes, proponiendo la generalización de la prohibición del uso del
velo, hoy solo vigente en las escuelas.
Con el viento a su favor
–el 64% de los franceses se declaran en contra del uso del burkini en
las playas, según una encuesta ayer publicada–, Nicolas Sarkozy ya
propone “prohibir todo signo religioso no sólo en la escuela, sino
también en la universidad, en la administración y en las empresas”. “No
hacer nada contra el burkini, significaría un nuevo retroceso de la
República”, dice.
Para quienes, como Sarkozy, quieren poner lo
“identitario” en el centro de la campaña presidencial que Francia
disputará en ocho meses, la polémica es una perita en dulce.
sábado, 25 de junho de 2016
En ningún lugar es más ambigua que en Francia la pena por el ‘Brexit’
Un “electroshock” para el primer ministro Manuel Valls, un “inmenso peligro ante los extremistas y los populistas” para el presidente François Hollande. Entre el coro de plañideras que ayer por la mañana descubrieron que la Unión Europea contiene
ciudadanos en algunos de sus países miembros y que esos ciudadanos
pueden incluso decidir, el lloriqueo francés es uno de los más ambiguos.
Y eso por varias razones.
En el seno de la UE los estados
europeos, excepto Alemania, son muy poco soberanos, pero en la escena
internacional, en el seno del mundo multipolar, la propia Unión Europea
no es soberana. Tanto en economía, el famoso y ahora fallido “consenso
de Washington” como en política exterior, la Unión Europea ha sido y es
un apéndice de la gran política de Estados Unidos. ¿Y quién era el
perrito faldero de Washington en la UE?: el Reino Unido. Luego han
salido otros, por ejemplo Polonia y los países bálticos en el ámbito de
la defensa, pero eso son actores pequeños. Sólo el Reino Unido ha sido
constante en su fidelidad hacia sus parientes de ultramar. Ese vector ha
sido siempre más importante para Londres que el continental.
Las
lágrimas del torpe Gobierno alemán, que ha intentado privatizar la UE
con el disolvente resultado que se está presenciando, son mucho más
creíbles que las francesas. Al fin y al cabo Londres era un aliado de
Berlín en cuestiones de “libre mercado”, próxima parada TTIP. Con
Francia es diferente.
La Francia gaullista fue la única potencia
significativa europea que ejerció soberanía. Es aquí donde el papel de
caniche de Washington, al que Francia se ha sumado en los últimos años,
es más problemático. Francia tenía una política exterior autónoma, tiene
memoria de eso. Francia practicaba sus propias recetas económicas
estatistas, radicalmente diferentes a las del liberalismo británico. Hay
memoria de ambas cosas. Los actuales problemas para imponer en Francia
lo que ya es norma en Inglaterra, Alemania y otros países, con la
reforma laboral, da fe de ello.
Es evidente que estratégicamente
esa Europa sin soberanía en el mundo se saca de encima un lastre con el
Brexit. El Leap, un curioso think tank europeísta parisino hacía hace
poco la lista.
“Gestión catastrófica de Lady Ashton de la
política y la diplomacia europeas, ciega sumisión a la defensa de los
intereses político-financieros americanos que han conducido a la UE a la
guerra en Ucrania, a la ruptura con Rusia, a la otanización de la
Europa del Este, a sostener a potencias antidemocráticas y a alimentar
fuerzas terroristas en Oriente Medio...”
Con el Brexit la UE
mejora sus condiciones, su correlación de fuerzas interna, para avanzar
en una posición más autónoma e independiente. Otra cosa es que se
materialice.
sábado, 18 de junho de 2016
Francia es el centro de la crisis europea
EL MANIFIESTO DEL 28 DE MAYO QUE PASÓ DESAPERCIBIDO
El ambiente en París, ciudad en la que palpita el corazón de Francia, se
está haciendo más rebelde. Desde que el 19 de febrero se colgara en la
red la llamada contra la ley laboral que fue inmediatamente firmada por
más de un millón de personas, se han sucedido nueve jornadas de protesta
y huelga sindical, y multitud de manifestaciones. En ese caldo nació la
ocupación de las plazas, el 31 de marzo, y se alzaron los estudiantes.
Desde entonces cada día ocurre algo, algún desafío, alguna protesta. Qué
lejos queda el ambiente del pasado otoño, cuando era el Frente Nacional
quien determinaba los temas del debate público y las políticas
xenófobas, identitarias y de seguridad ante el terrorismo. Hoy es lo
social lo que prima. Y como telón de fondo, cada vez más presente, el
descrédito de la Unión Europea.
El epicentro del problema no es
el Brexit. Una eventual salida del Reino Unido de la UE es
economicamente irrelevante (hay mucha exageración ahí), pero
políticamente debilitaría la influencia de Estados Unidos, del que el
Reino Unido ha sido el más solicito servidor, en el continente. Solo por
eso harán cualquier cosa por evitarla, pero el verdadero problema está
en Francia. Fue Francia, no Inglaterra, la fundadora de lo que se está
desmoronando desde 2007. Y es aquí donde se decidirá la verdadera
partida.
Después de Grecia (71%), Francia es líder europeo en
opinión desfavorable sobre la UE: 61%. En el último año ese desprestigio
ha aumentado aquí 15 puntos. En España (49%), 16 puntos, según el
último sondeo. El proyecto de reforma laboral está culminado tres
décadas de frustración francesa por el robo de soberanía y el deterioro
del nivel de vida medido en; recortes de ingresos, aumento de la
desigualdad y retroceso de los servicios públicos. Esa es la enfermedad
francesa.
segunda-feira, 30 de maio de 2016
La construcción europea es una casa de locos
¿Qué es el europeísmo? Obviamente ya no es lo que los eurócratas venían diciendo.
Para el sentido común de la gente normal “Europa” ya es sinónimo de
deterioro de las condiciones de vida (recortes del estado social y
precariedad) y de la impotencia que se deriva de la ausencia de
soberanía nacional. Si quieres cambiar las cosas, es inútil actuar en tu
país porque las decisiones vienen de “Europa”, una instancia inapelable
y situada más allá de todo voto y soberanía.
La primacía del
derecho europeo sobre el derecho nacional es una curiosa prisión. “No
puede haber opción democrática contra los tratados europeos”, dijo el
año pasado Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión. Es una
construcción legal, pero no legítima porque fue establecida por el
propio derecho europeo. Es un golpe de mano autocrático que ha sido
tejido a lo largo de décadas entre la general indiferencia del público y
que se impone sobre edificios nacionales que, con todas sus
imperfecciones son resultado de ese juego institucional que llamamos
“democrático”, es decir basado en la división de poderes, la elección,
etc.
Hoy toda la construcción europea es una casa de locos. El
europeismo se ha vuelto loco. Nadie, ni en la izquierda ni en la
derecha, sabe cómo salir del enredo del euro, cómo salir de la
austeridad que conduce, en el mejor de los casos, a un estancamiento
deflacionario a la japonesa, así que se sigue con lo mismo. ¿Cómo salir
de la gran irracionalidad de este manicomio? Claro que hay una lógica en
esta irracionalidad: maximizar el beneficio, supeditar lo político a lo
financiero y demás, pero es obvio que no es sostenible. Es una lógica
loca.
La analogía con los años setenta en la URSS, cuando se
sentaron las bases de la autodesintegración del superestado de matriz
rusa, es directa. Por más que la eurocracia no sueñe en secreto con
ningún socialismo, como era el caso de aquella podrida
estadocracia soviética que soñaba con privatizar sus dominios y hacerse
con patrimonios heredables, la cuestión de la sostenibilidad de todo el
asunto es manifiesta. ¿Cómo se ha podido llegar a eso? Treinta años nos
contemplan. Salvo contadas excepciones, dos generaciones de periodistas y
expertos en Bruselas han sido incapaces de explicarlo.
quarta-feira, 2 de dezembro de 2015
París, el encuentro del siglo
La Cumbre del Clima que se abrió ayer en París, con la participación
de 150 jefes de Estado y de gobierno y entre grandes medidas de
seguridad, añade un punto de urgencia y ansiedad sin análogos en
anteriores reuniones globales.
Desde que el consenso científico
estableciera hace unos años que la actividad humana se ha convertido en
factor de cambio geológico, el antropoceno, las cumbres sobre el clima,
estrenadas en Río de Janeiro en 1992, podrían ser reconocidas por un
observador marciano como el evento global humano de mayor importancia.
Una especie de clave para medir la capacidad humana de asumir los retos
del siglo. Un siglo que pide una nueva civilización para ser viable.
Desde entonces, las emisiones globales han aumentado más de un 40% y el
consenso científico avisa que la humanidad está en el umbral de cambios
globales irreversibles sin precedentes históricos.
El tope de 2
grados de aumento de la temperatura media global para fin de siglo, con
respecto a la época preindustrial, que debe situar los riesgos en un
nivel teóricamente manejable, tiene que lograrse después de que el
planeta haya batido, en 2014, “todos los récords en materia de
temperaturas registradas, concentración de CO2 y número de fenómenos
climáticos extremos”, dijo el Presidente francés, François Hollande,
anfitrión del evento en una capital traumatizada por un reciente
atentado yihadista planeado en Siria que ha dejado 130 muertos en la
ciudad de la luz.
“Somos la primera generación que siente los
efectos del calentamiento global, y la última que puede hacer algo para
remediarlo”, dijo el Presidente Barack Obama, líder de la nación más
poderosa y más emisora (per cápita) del mundo.
Anteriores cumbres
alcanzaron acuerdos que no fueron suscritos (Kioto, 1997), o idearon
conceptos cuya principal virtud era eludir responsabilidades y
compromisos claros y concretos. La cumbre de París es heredera de ambas
cosas. Con todos sus problemas cuenta con una mayor determinación
declarativa hacia ese “acuerdo ambicioso” del que hablan EE.UU y China,
los dos principales. Pero esa “estrategia de equilibrios en la cuerda
floja ya no sirve”, dijo el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon,
en su solemne discurso inaugural.
Desde principios de los años
noventa, cuando concluyó el mundo bipolar y arrancaron las cumbres de la
Tierra, el petróleo está en el centro de la irracional crematística del
beneficio que precisa de una caótica e irresponsable geopolítica
belicista para sobrevivir. Países enteros han sido, o están siendo,
destruidos por el pulso imperial por esos recursos y sus rutas de
transporte, y han sido convertidos en agujeros negros; Afganistán, Iraq,
Libia, Yemen, Siria… Realizada bajo la sombra del Estado Islámico, la
cumbre del clima París tiene que ver con la más básica seguridad y
viabilidad de este mundo petrolero, que a diferencia del anterior en el
que se formaron las actuales mentalidades, está repleto de armas y
recursos de destrucción masiva, lo que convierte sus pulsos y conflictos
en algo parecido a una ruleta rusa.
sábado, 28 de novembro de 2015
La diplomacia de Hollande ha nacido muerta
El Presidente francés, François Hollande, despliega estos días una
enorme actividad encaminada a forjar esa “gran y única coalición” contra
el Estado Islámico que los bárbaros atentados de París le han
inspirado. El lunes recibió a David Cameron en París, el martes se
encontró con Obama en Washington, ayer cenó con Merkel en el Elíseo y
hoy recibe a Matteo Renzi antes de salir para Moscú a entrevistarse con
Vladimir Putin. Esta actividad será inútil.
El motivo es que tal
ofensiva no tiene la menor posibilidad ni intención de abordar el
principal problema del momento: el sostén al enemigo declarado por parte
de los Estados amigos del Golfo y de potencias de la OTAN,
particularmente Arabia Saudita, Qatar, los Emiratos Árabes Unidos,
Kuwait y Turquía. La propia OTAN, como tal, está mucho más preocupada
por los “avances” rusos -los insólitos desafíos militares de Moscú,
primero en Ucrania y ahora en Siria- que por el Estado Islámico que
militarmente no es gran cosa.
El viernes, el Consejo de Seguridad
de la ONU aprobó por unanimidad la resolución francesa que llama a
“redoblar y coordinar esfuerzos para prevenir y suprimir los actos
terroristas cometidos por el Estado Islámico así como el Frente Al Nusra
y los demás individuos, grupos, proyectos y entidades asociados con Al
Qaeda y otros grupos terroristas”. Esa voluntad nace muerta mientras no
se ponga orden en la coalición occidental. Y el problema es que eso no
puede hacerse sin desestabilizar toda la geopolítica de occidente en la
primera región energética del mundo.
En Siria hay tres fuerzas que
combaten al espectro señalado por la resolución de la ONU: el régimen
de Asad, dictatorial y sanguinario, los rebeldes kurdos y la aviación
rusa. Las potencias occidentales y sus amigos del Golfo son hostiles a
los tres; el cambio de régimen en Damasco ha sido hasta ahora la
prioridad occidental, los rebeldes kurdos son bombardeados por Turquía, y
el derribo del avión ruso y los apoyos que ha recibido en Bruselas y
Washington, hablan por si solo. Y eso en la hipótesis más optimista de
que no hubiera un acuerdo previo de Turquía con la OTAN respecto al
derribo del avión.
quinta-feira, 19 de novembro de 2015
Un atentado en la fase de los Imperios Combatientes
La dramática serie de atentados de París tiene lugar en
la fase de los Imperios Combatientes. El concepto designa lo que ha
venido después de la guerra fría, aquél conflicto Este-Oeste que
creíamos lo peor posible. Su eje central es la tensión entre la tríada
occidental, que incluye a Japón además de los Estados Unidos y la UE, y
los llamados BRICs, las potencias emergentes.
Esto de ahora es
peor porque es mayor. No implica solo a dos imperios del Norte, con sus
respectivos vasallos del Sur como comparsas, sino que afecta a más
centros y geográficamente más dispersos. También es mayor el número de
esos centros en posesión de armas de destrucción masiva. Ya no son solo
aquellos dos viejos conocidos con uno de ellos, Estados Unidos,
inventando nuevas tecnologías militares (el submarino y la aviación
estratégicos, los misiles intercontinentales y sus sucesivos desarrollos
con múltiples cabezas, los misiles nucleares tácticos de crucero, la
militarización del espacio) y el otro, la URSS, poniéndose al día
siempre por detrás y con la lengua afuera a costa de la penuria de su
población. Ahora la dialéctica deviene multiplicación. Es peor, también
porque el cambio de la fase bipolar a la actual multipolar facilita
disparates.
Los catorce años de la llamada “guerra contra el
terror” han sido un enorme desastre. El intento de alterar el estado de
cosas en Oriente Medio comenzó en 1990, en el mismo momento en que Moscú
comunicó a Washington que se retiraba del campo de batalla y que el
Pentágono creyó que podría en solitario con el peso del mundo. El
atentado neoyorkino que la inauguró y pretextó era un claro subproducto
de la guerra fría. Bin Laden era resultado de la cocina contra la URSS
en Afganistán, un producto que adquirió vida propia. Esos catorce años
produjeron más de un millón de muertos, extendieron el terrorismo y la
violencia, crearon millones de refugiados y desplazados, y
desestabilizaron aún más, o simplemente disolvieron países enteros. El
Estado Islámico nace de diversas fuentes, pero su partida de nacimiento
es incomprensible sin atender al hecho central: que Estados enteros
como, Afganistán, Iraq, Libia y Siria, han sido disueltos y que todos
ellos están situados en, o alrededor de, la primera zona energética del
mundo en una época en la que el carácter limitado de esos recursos
convierte la disputa por ellos en asunto particularmente crucial de la
disputa entre imperios.
sábado, 5 de setembro de 2015
Europa ante su niño muerto
«Una imagen que ha dado la vuelta al mundo y despierta las conciencias», explica Bernard Henry Levy, sobre la foto del cadáver del
niño sirio varado en una playa turca. El “popular diario” Bild
animando una campaña de acogida de refugiados con ayuda de igualmente
populares futbolistas. La Canciller Merkel apelando a la humanidad y a
los valores, y reafirmando su “gran liderazgo europeo” en esta cuestión,
nos explican editorialistas de renombre. Tres momentos que confirman
que en Europa ya no hay ni lugar para la vergüenza. Es la hora de la
gran tomadura de pelo.
La estrella mediática parisina, agitador
de todas las intervenciones militares del humanitarismo euroatlántico,
no relaciona sus prédicas belicistas con el niño muerto huido de Siria.
Tampoco lo hizo con las oleadas balcánicas, afganas, libias o iraquíes.
Los Estados cuya destrucción y disolución ayudó a justificar en nombre
del interés supremo de la geopolítica y economía occidentales, producen
éxodos -y terrorismos- claramente identificables. Cuanta más guerra y
desolación se siembra en la regiones en crisis, mayor será el flujo
hacia Europa. Es una consideración bien banal pero, ¿quién nos la va a
recordar estos días? ¿El “popular diario”, quizás?
Bild
es el primer diario xenófobo del continente y el de mayor tirada. Su
campaña es genuina: la gran operación de imagen del país del “Nein” y del “Grexit”,
cuyo nacionalismo post reunificación -inscrito en los tratados
europeos, en las reglas del Banco Central Europeo y hasta en la misma
moneda única- ha mandado al traste medio siglo de integración europea y
de redención por el desastre nazi. El establishment alemán necesitaba, ciertamente, una campaña de imagen y la crisis de los refugiados se la ha dado.
Alemania
recibirá este año 800.000 refugiados, según las infladas cifras del
gobierno federal, de momento poco más de 200.000 solicitaron asilo en
los primeros siete meses del año. Alemania es el “primer receptor
europeo” de refugiados, el ejemplo para una Francia acomplejada bajo la
sombra de su Frente Nacional. “La hipocresía francesa y el ejemplo
alemán”, titula el portal Mediapart.
¿Quién recordará
que en territorio alemán se han cometido algunos de los mayores crímenes
xenófobos de la posguerra europea-occidental, incluida la mayor trama
terrorista de los últimos veinte años (NSU) con manifiestas
complicidades en el aparato de seguridad, que es allí donde las
residencias para emigrantes arden con mayor frecuencia y donde los
pasillos del metro son más peligrosos para los morenos? Un “ejemplo” que
pasa por encima del hecho de que la inmensa mayoría de los “emigrantes”
en Alemania son europeos de tradición cristiana. Un paseo comparativo
por las calles de Berlín y París ofrece una evidencia visual abrumadora a
este respecto. Una ciudad con los colores étnicos de Marsella es
completamente impensable en Alemania, donde el número de matrimonios
mixtos entre alemanes y turcos (la excepción) es insignificante. La
frase atribuida a un ayudante de Nicolas Sarkozy de que en la crisis
actual, “los alemanes administran un flujo, mientras que nosotros
tenemos que administrar un stock, por lo mucho que hemos acogido en las
últimas décadas”, responde a una realidad que los propios franceses
ignoran, por más que el racismo y la xenofobia sean problemas
verdaderamente paneuropeos.
Ciertamente, todo esto no nos lo
recordará la Federación de la Industria Alemana (BDI), con sus
fantasmagóricas quejas por la falta de mano de obra. Estos sirios
educados y de clase media que gritan “¡Germany, Germany!” en la
estación de Budapest y que huyen de una guerra que Europa, y Francia en
particular, han fomentado, son la solución: el recurso ideal de una
estrategia para mantener la política de salarios bajos que arruinó a los
pocos socios europeos aún capaces de producir como Francia. Varios
millones de ellos ayudarán a mantener las cotizaciones del geriátrico
federal cuyos fondos de pensiones se fundieron en el casino bancario, de
la misma forma en que ocurrió en España con los cinco millones de
extranjeros que entraron en nuestro “mercado laboral” entre 1998 y 2008
para alimentar la caldera de la burbuja.
quarta-feira, 8 de julho de 2015
Tras la victoria, el castigo
El referéndum griego es una victoria popular y un desafío cargado de futuro. En la franja de edad entre los 18 y los 24 años, el “no” obtuvo un apoyo del 85%. Entre 25 y 34 años, del 72%. En los barrios más populares el “no” arrasó. Eso lanza a todos los pueblos del continente un mensaje de cambio en Europa, algo muy desestabilizador para el Directorio europeo. No duden que su respuesta será implacable.
“El error de Tsipras ha sido querer cambiar Europa”, reconoce sin rubor el Presidente del Instituto Delors de París, Yves Bertoncini. El establishment de Bruselas, “ha visto en el referéndum un desafío que complica particularmente las conversaciones”, señala Le Monde en su editorial de ayer. Si hasta ahora se trataba de forzar un ejemplarizante cambio de gobierno en Atenas, ahora se trata de castigar a un pueblo. Precisamente por eso, el grexit, la expulsión de Grecia del euro, tiene el viento en popa, incluso si económicamente fuera irracional y le costara a Alemania 90.000 millones, como estima Wolfgang Münchau, columnista del Financial Times.
Merkel eligirá el camino con menos riesgo para un pigmeo político. Entre la desestabilización política en Alemania que supondría un cambio de rumbo que contradijera su narrativa de los últimos años, y la salida de Grecia del euro, optará por lo segundo.
El conciliador ex secretario del Partido Socialista que está al frente de la República Francesa no va a asumir el riesgo de explicitar una brecha en la pareja franco alemana, por mucho que el macho de dicha pareja practique la violencia de género contra Francia. El gobierno francés es como las esposas católicas de antes: cualquier cosa antes que el divorcio.
De lo que se trata para Merkel y Hollande, y para el Directorio en general, es de que parezca que Grecia se va del euro, no que la echan ellos. “Las declaraciones tranquilizadoras de la UE de que aún se puede mantener diálogo con Tsipras son una cortina de humo”, se lee en la editorial de Le Figaro de hoy.
“Merkel no puede asumir la responsabilidad histórica de la salida griega del euro”, explica una fuente del gobierno francés. Así que no hay más remedio que organizar técnicamente la culpabilidad griega de su propia salida de la moneda única. Desde el Banco Central Europeo eso es algo muy fácil de organizar, explica Patrick Artus, economista jefe de la banca Natixis.
“Si el BCE corta el ELA (la línea de financiamiento excepcional a los bancos griegos) ya estamos en un escenario de salida del euro. Los bancos no podrán refinanciarse en euros ante el BCE, lo que obligará al Banco Central de Grecia a refinanciar sus bancos con una nueva moneda que tendrá que crear”, explica. En caso de que el BCE declinara esa responsabilidad por considerarla política y le pasara la patata caliente a la Comisión Europea, ésta podría abrirse a negociar en los nuevos términos reconocidos por el FMI (renegociación de la deuda y nuevo paquete de ayuda), pero es poco probable, dice. Así que el escenario “los griegos se van de propia iniciativa” es el más probable y se cerrará, “en dos o tres semanas”, dice. Prepárense para el circo mediático que se avecina.
quinta-feira, 4 de junho de 2015
Jugando con fuego
Desde hace años, el declive relativo del poderío global de Estados Unidos en el mundo viene acompañado por un claro incremento del belicismo y de las aventuras militares, desde Oriente Medio a los Balcanes, pasando por el norte de África y Afganistán. A todo ello se suma el conflicto que ha resultado del cambio de régimen inducido por la OTAN en Ucrania y la creciente tensión en el Mar de China provocada por el despliegue militar de Estados Unidos en la región, sus alianzas y tomas de nuevas bases de apoyo en; Singapur, Filipinas, Australia y Vietnam, que se suman a las tradicionales de Corea y las del revigorizado militarismo japonés.
El resultado de todo esto es un claro incremento del peligro de una “guerra total”, como ha alertado un político tan timorato como el presidente francés, François Hollande. Una guerra total contra las nuevas y viejas potencias emergentes -sobre todo Rusia y China- cuyo riesgo, según el retrógrado ex primer ministro sueco Carl Bildt, toma fuerza en la, “incertidumbre sobre las relaciones de poder global”.
En otras palabras: el mundo bipolar se acabó con el fin de la guerra fría, el intento de mundo unipolar que le sucedió acabó en fiasco y lo que se viene afirmando desde entonces, una invitación a cierto pluralismo y consenso en las relaciones internacionales, es visto como algo “incierto” y “peligroso” con lo que hay que acabar por la fuerza.
Reaccionando al cambio de régimen en Ucrania, anexionándose Crimea y apoyando a los rebeldes de Novorrossia, Rusia ha respondido por primera vez con medidas de fuerza al avance de la OTAN en su entorno más inmediato, lanzando un mensaje a otras potencias regionales. Ese desafío es lo que se está castigando con sanciones y la nueva campaña informativa contra Rusia. Militarmente se asiste a un verdadero festival de maniobras, despliegues y tanteos provocadores alrededor del territorio ruso, en toda Europa Oriental, el báltico, el Mar Negro y el Ártico. En el último incidente, cazas rusos salieron el sábado al encuentro de un destructor americano, el USS Ross, en el límite de las aguas territoriales rusas del Mar Negro.
En el Mar de China pasa algo parecido, algo que va en claro incremento desde que en 2009 Washington iniciara su “pivot to Asia”, es decir un incremento y reorganización de su presencia militar allá con el escenario de una guerra contra China.
La semana pasada en el foro internacional de seguridad regional Shangri-La organizado en Singapur, el secretario de defensa americano, Ashton Carter, confirmó el envío a la región -atravesada por las tensiones territoriales entre vecinos- de sus recursos militares más modernos con el objetivo de afirmar la “libertad de navegación”, seudónimo del cerco de hierro alrededor de China, cosa que ésta no tiene la menor intención de aceptar. Como se hace con Rusia, la provocativa práctica de enviar aviones y barcos de guerra a patrullar justo en los límites de las zonas del adversario se ha convertido en recurso corriente y da lugar a tensiones constantes que pueden degenerar con gran facilidad en conflictos, deseados o no.
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