Footprints - Praia do Castelejo, Vila do Bispo, Algarve
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sábado, 22 de setembro de 2018

Una guerra contra el proyecto chino

Donald Trump ha lanzado esta semana aranceles por valor de 200.000 millones de dólares contra productos chinos que se suman a anteriores medidas. No tiene que ver con aluminio, ni coches, ni acero, como ocurre con Europa, sino que hay que leerlo como una exigencia de que China renuncie a su ascenso al estatus de gran potencia. Y esa exigencia está respaldada militarmente. Es decir, la guerra comercial que Washington ha declarado tiene grandes posibilidades de ser un prolegómeno de una guerra propiamente dicha, una guerra militar. Veamos por qué.

quinta-feira, 12 de julho de 2018

No estamos lejos de los funerales de la OTAN

Las relaciones de servidumbre se complican cuando los siervos las cuestionan, pero la crisis es letal cuando es el Señor el que las revienta. Recuerden aquel Pacto de Varsovia al que se le fundieron los plomos cuando su amo moscovita renegó del mantenimiento de su zona en Europa del Este mientras tejía un acuerdo de paz y distensión tras otro con su enemigo. Allí se acabó todo. Algo parecido ocurre ahora con la OTAN.

sábado, 9 de junho de 2018

Se cierra el círculo alrededor de Julian Assange

A principios de abril, Joseph Di Salvo, subcomandante del mando sur (Southcom) del ejército de Estados Unidos, visitó Quito. El asunto de su visita era la negociación para la reapertura de una base militar americana en Ecuador. El anterior presidente, Rafael Correa, la cerró y su sucesor, Lenin Moreno, quería restablecer el tradicional vasallaje a Washington: “estrechar las relaciones de seguridad entre ambos países”.
En 2012 el gobierno de Correa fue muy valiente al brindar asilo político a Julian Assange en su embajada en Londres. El fundador de Wikileaks cometió el delito de documentar algunos de los crímenes de guerra de Estados Unidos en Afganistán e Irak. Más tarde reveló los pucherazos del Comité Nacional del Partido Demócrata de Estados Unidos para reventar la campaña de Bernie Sanders en las primarias de las presidenciales de 2016.

terça-feira, 9 de maio de 2017

“Lo que más me preocupa en Francia es la radicalización de los poderosos”

Historiador, demógrafo, autor de algunos libros bastante sólidos en relaciones internacionales y de algunas obras mayores como Le Destin des immigrés. Assimilation et ségrégation dans les démocraties occidentales, Emmanuel Todd, 1951, es un pensador a veces desconcertante pero siempre original.
Muy polémico en Francia e indiferente a las críticas que suscita en el gran rebaño intelectual, Todd es un sólido estudioso de la antropología histórica del mapa francés y de los sistemas familiares. Nieto del filósofo Paul Nizan y pariente de Claude Lévi-Strauss, Todd considera que el euro es un desastre para Francia, que su país ya no cuenta para nada y que, tras la elección de Emmanuel Macron, se entrará en un escenario de turbulencias.
A pocos días de su jubilación se declara algo apartado de sus ocupaciones intelectuales habituales y con ganas de meterse en temas tan alejados de ellos como por ejemplo la arquitectura del Imperio Romano.

terça-feira, 2 de maio de 2017

El voto a Macron divide al trabajo

En seis días la presidencial. Entre la ultraderechista y el neoliberal, ¿cual es el mal menor? Los medios de comunicación, el grueso de la clase política y la mayoría de los franceses - en una relación de 60% contra 40% según sondeos- responden señalando al joven ex ministro de economía Emmanuel Macron como el mal menor.
Esa es la gran fuerza de Macron: apelar a lo que queda del desvitaminado "frente republicano". Pero el candidato no parece entenderlo. El martes cometió un nuevo error al pedir por televisión que no se vote por él para evitar la victoria de Marine Le Pen, sino con un "voto de adhesión". Es una temeridad, porque el domingo pasado, en la primera vuelta que lo clasificó como primer finalista, más de la mitad del voto para Macrón, el 54%, fue un voto "táctico", y no una opción basada en el entusiasmo hacia su programa.
Emmanuel Macron, de 39 años de edad, fue el arquitecto de la política económica de François Hollande. Suyas son las dos grandes leyes económicas de este quinquenio: el Pacto de Responsabilidad y el Crédito de Impuesto por la Competitividad y el Empleo (CICE). Juntas suponen créditos y rebajas fiscales a las empresas por valor de 100.000 millones, sin condiciones más allá del compromiso patronal de crear un millón de puestos de trabajo. No funcionó: el paro aumentó un 30% (800.000 parados más) y no hubo efectos en inversión, ni en exportación, ni en I+D.
Este cruel balance tiene dos interpretaciones. Los sindicatos dicen que no vale la pena ayudar a las empresas porque de todas formas no contratan. La patronal dice que lo que pasa es que no se ha hecho lo suficiente, en lugar de 40.000 millones anuales en créditos y exenciones, deberían ser 116.000 millones. Además, habría que profundizar la reforma laboral impuesta por decreto,  contra la que los sindicatos protestaron en primavera. Macron apoya esta tesis y quiere mantener el espíritu de sus leyes y profundizar, por decreto, la reforma laboral.
Así es como llegamos a la jornada de hoy, primero de mayo, con dos cortejos sindicales divididos en sus respectivas procesiones callejeras. Divididos por la consigna de voto. Por el nombre de Macron.

segunda-feira, 1 de maio de 2017

Le Pen se abre a la derecha con un torpedo en forma de alianza

En una jugada de gran calado que pilló desprevenido a casi todo el mundo, la candidata ultraderechista a la presidencia de Francia, Marine Le Pen, anunció ayer que pondrá a un gaullista soberanista y social, el abogado de 56 años Nicolas Dupont-Aignan, como primer ministro, si el domingo que viene gana las elecciones.
A veinte puntos de distancia del joven exministro Emmanuel Macron (su rival liberal-europeísta), Le Pen lanza diariamente, una tras otra, peligrosas cargas de profundidad destinadas a reducir esa ventaja.
El jueves fue a ponerse la medallita social-obrerista con una visita a una empresa en crisis de Amiens, cuyos obreros recibieron más tarde a Macron con abucheos. Le salió muy bien. El viernes fue un vídeo dirigido a la izquierda que intentaba explotar la calculada ambigüedad de su líder, Jean-Luc Mélenchon, que da por bueno todo excepto votar a Le Pen.
La de ayer fue más allá, porque atacó allí donde puede pescar más votos: la derecha enfadada que considera que le han robado estas elecciones porque si no hubiera sido por el escándalo del Penelopegate, su eliminado candidato, François Fillon, sería el finalista más claro. Un verdadero torpedo para tentar hacia su campo a todo ese descontento.
“Los votantes del señor Fillon en la primera vuelta se nos sumarán”, dijo Le Pen, al anunciar su alianza con Dupont-Aignan, sexto clasificado en la primera vuelta al recibir 1,7 millones de votos (4,7%). Sentado a su lado, el nuevo aliado de Le Pen evocó una “urgencia nacional”: “No vamos a permitir por cobardía dejar que elijan a Macron, que continuará multiplicada por diez la catastrófica política de Hollande”, dijo. “Franceses, despertad, ¿creéis que como gaullista tomaría la decisión de esta alianza si la situación del país no fuera gravísima?”. El anuncio se hizo en el Ayuntamiento de Yerres, localidad al sur de París de la que Dupont-Aignan es popular alcalde desde hace 22 años. A espaldas de ambos no había bandera europea, solamente la tricolor.

quinta-feira, 16 de março de 2017

WikiLeaks y el milagro del periodismo

Hay cosas que serían imposibles sin el inestimable trabajo del periodismo objetivo. Una de ellas es la actual conversión de cualquier mala noticia para el establishment occidental en un elemento de la desempolvada hostilidad hacia el enemigo ruso de la guerra fría. Y eso, cuando ya compartimos con ese enemigo sistema socioeconómico (capitalista) y tipo (oligárquico) de régimen político, tiene su mérito.
El mensaje de que la victoria del energúmeno Trump en Estados Unidos fue, en gran medida, resultado de la “injerencias” de Rusia en sus elecciones, ha calado hondo. Por si accidentes parecidos se repitieran en Europa, ya se lanzan advertencias sobre el intervencionismo de la ciberpotencia rusa en las elecciones alemanas o francesas. Y lo mismo ocurre con las sensacionales revelaciones de WikiLeaks o del heroico Edward Snowden.
“Con Julian Assange WikiLeaks se ha convertido en una máquina de propaganda que con gran fervor y en los momentos más interesantes publica filtraciones útiles a Donald Trump y Vladimir Putin”, explica el semanario alemán Der Spiegel, histórico luchador de la guerra fría (cold warrior) desde su misma fundación en 1947. “Piratas rusos proveen de contenido a la plataforma de Assange para desestabilizar Estados Unidos”, informaba hace unos días nuestro diario, que, siguiendo la estela de los grandes medios de Estados Unidos, considera “probado por 17 agencias de inteligencia estadounidenses” que, “Rusia ha sido la gran provedora de contenido a WikiLeaks”. La red de Assange, “forma parte de una campaña que manipula las redes sociales para diseminar falsedades y noticias favorables a Trump”. El milagro se ha realizado: los criminales no son los responsables de las enormidades documentadas, sino sus denunciantes.

quinta-feira, 2 de fevereiro de 2017

Adiós, Unión Europea


El mundo se encuentra en una fase de cambio y gran desorden. El modelo del capitalismo neoliberal y la receta del hegemonismo en relaciones internacionales no funcionan desde hace tiempo, pero su inercia sigue siendo fuerte y nos lleva contra las rocas.
Este año hemos tenido tres cambios principales que marcarán tendencia;
1-La derrota occidental en Siria (que refleja las tensiones del paso del desorden hegemónico monopolar a las del mundo multipolar).2-El cambio de orientación en Estados Unidos, con la sugerencia de cambiar el “América World” por el “América First” de Trump, lo que abre la puerta a peleas internas en la primera potencia mundial y a toda una serie de otros “first´s” en el mundo; “China first”, “EU first”, etc.y 3-La desaparición de todo proyecto común en Europa, fracaso que induce a buscar enemigos (Rusia) y a incrementar la militarización de la “Europa de la defensa”. (1)
Todo esto es mucho para un solo año y explica con creces el vértigo que hay en el ambiente.
SIN PRECEDENTES E IRRESOLUBLE
La crisis de la Unión Europea está inserta en ese desorden más general y ha derivado en lo que da la impresión que es un dilema irresoluble:
Si la UE quiere atajar lo que la destruye (es decir los referéndums crispados y el progreso de la extrema derecha antiliberal), debería negarse a sí misma. Si por el contrario prefiere no hacer nada y quedarse como está, entonces parece condenada a continuar alimentando lo que la destruye”. La cita es de Fréderic Lordon, el autor que mejor ha retratado la situación en el debate francés. (2)

terça-feira, 17 de janeiro de 2017

La pelea de Washington

¿Cómo descifrar la pelea interna del establishment Americano? El escenario de un desorden interno en Estados Unidos, de la primera potencia convertida en un factor mayor de incertidumbre en el mundo, es verdaderamente sorprendente. ¿Hasta qué nivel de desorden y confrontación interna en el país se llegará? ¿Cómo se proyectará todo eso en el mundo?
El inquietante Señor Trump, cuyo sesgo populista-ultraderechista en el orden interno es bien claro y amenazante, quiere cambiar aspectos fundamentales en el partido de la guerra, la política exterior de Estados Unidos. Trump ha dicho que los desastres de Yugoslavia, Irak y Libia fueron aventuras criminales.
Cambio de prioridades
Enfrentándose a Rusia en Occidente y a China en Oriente, Estados Unidos ha suscitado en los últimos años el acercamiento entre esos dos países. “No hay nada más peligroso para Estados Unidos que una alianza firme de esas dos potencias”, dice el conocido estratega del partido de la guerra Zbigniew Brzezinski. Trump quiere invertir la jugada de Kissinger de los años setenta: en lugar de una alianza de Estados Unidos con China contra la URSS, ahora se trataría de una alianza con Rusia contra China.
La desconfianza entre Rusia y China es mutua y profunda, pero el mundo de hoy es diferente del de hace cuarenta años. Tanto Moscú como Pekín han dejado claro que están dispuestos a oponerse militarmente al cerco en sus fronteras más inmediatas (Ucrania/Mar de China meridional), pero ninguno de los dos desea un regreso a la lógica de bloques.
Habría que dejar de amenazar a ambos países, o salir de la lógica de aflojar con uno para mejor amenazar al otro, pero eso parece contrario a la propia naturaleza del partido de la guerra y esperar algo así de Trump está fuera de toda posibilidad. ¿Entonces qué hay detrás de esta pelea?

segunda-feira, 12 de dezembro de 2016

“Estamos preparados para una nueva confrontación”

Philippe Martínez (Suresnes, extrarradio de París, 1961) es el primer sindicalista de Francia. Secretario general de la CGT, el mayor sindicato francés, en primavera mantuvo un arriesgado pulso callejero de cuatro meses contra la reforma laboral del gobierno socialista. Aquello demostró que en el país con una de las tasas de sindicación más bajas de Europa (10%), la movilización social aún puede tener un vigor inusitado en Europa.
“Es diferente que en España. Aquí no hablamos de huelga general y sin embargo tenemos movilizaciones de calle, me parece, más importantes que en España”, dice este hijo de españoles republicanos con raíces en la montaña santanderina. Habla un poco español y dice conservar vínculos personales en España.

segunda-feira, 29 de agosto de 2016

La polémica del burkini enreda al Gobierno francés

Mientras la propaganda yihadista divulga estos días en las redes sociales las fotos de una mujer enteramente tapada en la playa de Niza amonestada por tres policías por sus propósitos proselitistas, Francia parece haber caído de pleno en la envenenada trampa de la polémica estival del burkini.
El estrambótico bañador islámico que cubre por completo el cuerpo de la mujer excepto manos pies y rostro, está desatando las pasiones sobre el frágil terreno de un país traumatizado por los atentados y que padece no pocas intersecciones entre las tendencias racistas vinculadas a su pasado colonial y la defensa del laicismo republicano. En ese contexto, se abona la imagen de un país intolerante que maltrata a sus musulmanes y el Gobierno ha cometido la torpeza de mostrarse dividido e incoherente, obligando al presidente François Hollande a realizar una vaga declaración centrista que no contenta a nadie. “Lo que está en juego es la convivencia, algo que supone unas reglas y el respeto a ellas: que no haya ni provocación ni estigmatización”, dijo Hollande.
La declaración del presidente de la República sigue a los manifiestos desacuerdos entre ministros. El primer ministro, Manuel Valls, comprende a los alcaldes que prohíben el burkini en sus playas. La ministra para los Derechos de las Mujeres, Laurence Rossignol dice que el burkini es “bandera de un propósito político que esclaviza a las mujeres” y se pone al lado de Valls. La ministra de Educación, Najat Vallaud-Belkacem se pregunta: “¿Hasta dónde hay que ir para verificar si una vestimenta es acorde con las buenas costumbres?”, habla de una “deriva peligrosa para la cohesión nacional” y denuncia que “la causa de la igualdad hombre-mujer está siendo instrumentalizada por la derecha para criticar mejor al ­islam”. La ministra de Sanidad, Marisol Touraine, apoya esa tonalidad y el ministro del Interior, Bernard Cazeneuve, advierte que las decisiones municipales “no deben fomentar la estigmatización ni el antagonismo entre franceses”.
Incomprendida, si no ridiculizada en el extranjero, esta polémica desprestigia a Francia. “No digo que nuestro modelo sea perfecto, pero una de las cualidades de Londres es que no solo toleramos la diferencia, sino que la integramos y la celebramos”, observaba ayer su alcalde, Sadiq Khan.
Una treintena de ayuntamientos han establecido ordenanzas contra el burkini en sus playas que justifican en consideraciones de orden público. La derecha está aprovechando esta carrerilla para apretar más los tornillos a los musulmanes, proponiendo la generalización de la prohibición del uso del velo, hoy solo vigente en las escuelas.
Con el viento a su favor –el 64% de los franceses se declaran en contra del uso del burkini en las playas, según una encuesta ayer publicada–, Nicolas Sarkozy ya propone “prohibir todo signo religioso no sólo en la escuela, sino también en la universidad, en la administración y en las empresas”. “No hacer nada contra el burkini, significaría un nuevo retroceso de la República”, dice.
Para quienes, como Sarkozy, quieren poner lo “identitario” en el centro de la campaña presidencial que Francia disputará en ocho meses, la polémica es una perita en dulce.

sábado, 25 de junho de 2016

En ningún lugar es más ambigua que en Francia la pena por el ‘Brexit’

Un “electroshock” para el primer ministro Manuel Valls, un “inmenso peligro ante los extremistas y los populistas” para el presidente François Hollande. Entre el coro de plañideras que ayer por la mañana descubrieron que la Unión Europea contiene ciudadanos en algunos de sus países miembros y que esos ciudadanos pueden incluso decidir, el lloriqueo francés es uno de los más ambiguos. Y eso por varias razones.
En el seno de la UE los estados europeos, excepto Alemania, son muy poco soberanos, pero en la escena internacional, en el seno del mundo multipolar, la propia Unión Europea no es soberana. Tanto en economía, el famoso y ahora fallido “consenso de Washington” como en política exterior, la Unión Europea ha sido y es un apéndice de la gran política de Estados Unidos. ¿Y quién era el perrito faldero de Washington en la UE?: el Reino Unido. Luego han salido otros, por ejemplo Polonia y los países bálticos en el ámbito de la defensa, pero eso son actores pequeños. Sólo el Reino Unido ha sido constante en su fidelidad hacia sus parientes de ultramar. Ese vector ha sido siempre más importante para Londres que el continental.
Las lágrimas del torpe Gobierno alemán, que ha intentado privatizar la UE con el disolvente resultado que se está presenciando, son mucho más creíbles que las francesas. Al fin y al cabo Londres era un aliado de Berlín en cuestiones de “libre mercado”, próxima parada TTIP. Con Francia es diferente.
La Francia gaullista fue la única potencia significativa europea que ejerció soberanía. Es aquí donde el papel de caniche de Washington, al que Francia se ha sumado en los últimos años, es más problemático. Francia tenía una política exterior autónoma, tiene memoria de eso. Francia practicaba sus propias recetas económicas estatistas, radicalmente diferentes a las del liberalismo británico. Hay memoria de ambas cosas. Los actuales problemas para imponer en Francia lo que ya es norma en Inglaterra, Alemania y otros países, con la reforma laboral, da fe de ello.
Es evidente que estratégicamente esa Europa sin soberanía en el mundo se saca de encima un lastre con el Brexit. El Leap, un curioso think tank europeísta parisino hacía hace poco la lista.
“Gestión catastrófica de Lady Ashton de la política y la diplomacia europeas, ciega sumisión a la defensa de los intereses político-financieros americanos que han conducido a la UE a la guerra en Ucrania, a la ruptura con Rusia, a la otanización de la Europa del Este, a sostener a potencias antidemocráticas y a alimentar fuerzas terroristas en Oriente Medio...”
Con el Brexit la UE mejora sus condiciones, su correlación de fuerzas interna, para avanzar en una posición más autónoma e independiente. Otra cosa es que se materialice.

sábado, 18 de junho de 2016

Francia es el centro de la crisis europea

EL MANIFIESTO DEL 28 DE MAYO QUE PASÓ DESAPERCIBIDO

El ambiente en París, ciudad en la que palpita el corazón de Francia, se está haciendo más rebelde. Desde que el 19 de febrero se colgara en la red la llamada contra la ley laboral que fue inmediatamente firmada por más de un millón de personas, se han sucedido nueve jornadas de protesta y huelga sindical, y multitud de manifestaciones. En ese caldo nació la ocupación de las plazas, el 31 de marzo, y se alzaron los estudiantes. Desde entonces cada día ocurre algo, algún desafío, alguna protesta. Qué lejos queda el ambiente del pasado otoño, cuando era el Frente Nacional quien determinaba los temas del debate público y las políticas xenófobas, identitarias y de seguridad ante el terrorismo. Hoy es lo social lo que prima. Y como telón de fondo, cada vez más presente, el descrédito de la Unión Europea.
El epicentro del problema no es el Brexit. Una eventual salida del Reino Unido de la UE es economicamente irrelevante (hay mucha exageración ahí), pero políticamente debilitaría la influencia de Estados Unidos, del que el Reino Unido ha sido el más solicito servidor, en el continente. Solo por eso harán cualquier cosa por evitarla, pero el verdadero problema está en Francia. Fue Francia, no Inglaterra, la fundadora de lo que se está desmoronando desde 2007. Y es aquí donde se decidirá la verdadera partida.
Después de Grecia (71%), Francia es líder europeo en opinión desfavorable sobre la UE: 61%. En el último año ese desprestigio ha aumentado aquí 15 puntos. En España (49%), 16 puntos, según el último sondeo. El proyecto de reforma laboral está culminado tres décadas de frustración francesa por el robo de soberanía y el deterioro del nivel de vida medido en; recortes de ingresos, aumento de la desigualdad y retroceso de los servicios públicos. Esa es la enfermedad francesa.

segunda-feira, 30 de maio de 2016

La construcción europea es una casa de locos

¿Qué es el europeísmo? Obviamente ya no es lo que los eurócratas venían diciendo. Para el sentido común de la gente normal “Europa” ya es sinónimo de deterioro de las condiciones de vida (recortes del estado social y precariedad) y de la impotencia que se deriva de la ausencia de soberanía nacional. Si quieres cambiar las cosas, es inútil actuar en tu país porque las decisiones vienen de “Europa”, una instancia inapelable y situada más allá de todo voto y soberanía.
La primacía del derecho europeo sobre el derecho nacional es una curiosa prisión. “No puede haber opción democrática contra los tratados europeos”, dijo el año pasado Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión. Es una construcción legal, pero no legítima porque fue establecida por el propio derecho europeo. Es un golpe de mano autocrático que ha sido tejido a lo largo de décadas entre la general indiferencia del público y que se impone sobre edificios nacionales que, con todas sus imperfecciones son resultado de ese juego institucional que llamamos “democrático”, es decir basado en la división de poderes, la elección, etc.
Hoy toda la construcción europea es una casa de locos. El europeismo se ha vuelto loco. Nadie, ni en la izquierda ni en la derecha, sabe cómo salir del enredo del euro, cómo salir de la austeridad que conduce, en el mejor de los casos, a un estancamiento deflacionario a la japonesa, así que se sigue con lo mismo. ¿Cómo salir de la gran irracionalidad de este manicomio? Claro que hay una lógica en esta irracionalidad: maximizar el beneficio, supeditar lo político a lo financiero y demás, pero es obvio que no es sostenible. Es una lógica loca.
La analogía con los años setenta en la URSS, cuando se sentaron las bases de la autodesintegración del superestado de matriz rusa, es directa. Por más que la eurocracia no sueñe en secreto con ningún socialismo, como era el caso de aquella podrida estadocracia soviética que soñaba con privatizar sus dominios y hacerse con patrimonios heredables, la cuestión de la sostenibilidad de todo el asunto es manifiesta. ¿Cómo se ha podido llegar a eso? Treinta años nos contemplan. Salvo contadas excepciones, dos generaciones de periodistas y expertos en Bruselas han sido incapaces de explicarlo.

quarta-feira, 2 de dezembro de 2015

París, el encuentro del siglo

La Cumbre del Clima que se abrió ayer en París, con la participación de 150 jefes de Estado y de gobierno y entre grandes medidas de seguridad, añade un punto de urgencia y ansiedad sin análogos en anteriores reuniones globales.
Desde que el consenso científico estableciera hace unos años que la actividad humana se ha convertido en factor de cambio geológico, el antropoceno, las cumbres sobre el clima, estrenadas en Río de Janeiro en 1992, podrían ser reconocidas por un observador marciano como el evento global humano de mayor importancia. Una especie de clave para medir la capacidad humana de asumir los retos del siglo. Un siglo que pide una nueva civilización para ser viable. Desde entonces, las emisiones globales han aumentado más de un 40% y el consenso científico avisa que la humanidad está en el umbral de cambios globales irreversibles sin precedentes históricos.
El tope de 2 grados de aumento de la temperatura media global para fin de siglo, con respecto a la época preindustrial, que debe situar los riesgos en un nivel teóricamente manejable, tiene que lograrse después de que el planeta haya batido, en 2014, “todos los récords en materia de temperaturas registradas, concentración de CO2 y número de fenómenos climáticos extremos”, dijo el Presidente francés, François Hollande, anfitrión del evento en una capital traumatizada por un reciente atentado yihadista planeado en Siria que ha dejado 130 muertos en la ciudad de la luz.
“Somos la primera generación que siente los efectos del calentamiento global, y la última que puede hacer algo para remediarlo”, dijo el Presidente Barack Obama, líder de la nación más poderosa y más emisora (per cápita) del mundo.
Anteriores cumbres alcanzaron acuerdos que no fueron suscritos (Kioto, 1997), o idearon conceptos cuya principal virtud era eludir responsabilidades y compromisos claros y concretos. La cumbre de París es heredera de ambas cosas. Con todos sus problemas cuenta con una mayor determinación declarativa hacia ese “acuerdo ambicioso” del que hablan EE.UU y China, los dos principales. Pero esa “estrategia de equilibrios en la cuerda floja ya no sirve”, dijo el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, en su solemne discurso inaugural.
Desde principios de los años noventa, cuando concluyó el mundo bipolar y arrancaron las cumbres de la Tierra, el petróleo está en el centro de la irracional crematística del beneficio que precisa de una caótica e irresponsable geopolítica belicista para sobrevivir. Países enteros han sido, o están siendo, destruidos por el pulso imperial por esos recursos y sus rutas de transporte, y han sido convertidos en agujeros negros; Afganistán, Iraq, Libia, Yemen, Siria… Realizada bajo la sombra del Estado Islámico, la cumbre del clima París tiene que ver con la más básica seguridad y viabilidad de este mundo petrolero, que a diferencia del anterior en el que se formaron las actuales mentalidades, está repleto de armas y recursos de destrucción masiva, lo que convierte sus pulsos y conflictos en algo parecido a una ruleta rusa.

sábado, 28 de novembro de 2015

La diplomacia de Hollande ha nacido muerta

El Presidente francés, François Hollande, despliega estos días una enorme actividad encaminada a forjar esa “gran y única coalición” contra el Estado Islámico que los bárbaros atentados de París le han inspirado. El lunes recibió a David Cameron en París, el martes se encontró con Obama en Washington, ayer cenó con Merkel en el Elíseo y hoy recibe a Matteo Renzi antes de salir para Moscú a entrevistarse con Vladimir Putin. Esta actividad será inútil.
El motivo es que tal ofensiva no tiene la menor posibilidad ni intención de abordar el principal problema del momento: el sostén al enemigo declarado por parte de los Estados amigos del Golfo y de potencias de la OTAN, particularmente Arabia Saudita, Qatar, los Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Turquía. La propia OTAN, como tal, está mucho más preocupada por los “avances” rusos -los insólitos desafíos militares de Moscú, primero en Ucrania y ahora en Siria- que por el Estado Islámico que militarmente no es gran cosa.
El viernes, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó por unanimidad la resolución francesa que llama a “redoblar y coordinar esfuerzos para prevenir y suprimir los actos terroristas cometidos por el Estado Islámico así como el Frente Al Nusra y los demás individuos, grupos, proyectos y entidades asociados con Al Qaeda y otros grupos terroristas”. Esa voluntad nace muerta mientras no se ponga orden en la coalición occidental. Y el problema es que eso no puede hacerse sin desestabilizar toda la geopolítica de occidente en la primera región energética del mundo.
En Siria hay tres fuerzas que combaten al espectro señalado por la resolución de la ONU: el régimen de Asad, dictatorial y sanguinario, los rebeldes kurdos y la aviación rusa. Las potencias occidentales y sus amigos del Golfo son hostiles a los tres; el cambio de régimen en Damasco ha sido hasta ahora la prioridad occidental, los rebeldes kurdos son bombardeados por Turquía, y el derribo del avión ruso y los apoyos que ha recibido en Bruselas y Washington, hablan por si solo. Y eso en la hipótesis más optimista de que no hubiera un acuerdo previo de Turquía con la OTAN respecto al derribo del avión.

quinta-feira, 19 de novembro de 2015

Un atentado en la fase de los Imperios Combatientes

La dramática serie de atentados de París tiene lugar en la fase de los Imperios Combatientes. El concepto designa lo que ha venido después de la guerra fría, aquél conflicto Este-Oeste que creíamos lo peor posible. Su eje central es la tensión entre la tríada occidental, que incluye a Japón además de los Estados Unidos y la UE, y los llamados BRICs, las potencias emergentes.
Esto de ahora es peor porque es mayor. No implica solo a dos imperios del Norte, con sus respectivos vasallos del Sur como comparsas, sino que afecta a más centros y geográficamente más dispersos. También es mayor el número de esos centros en posesión de armas de destrucción masiva. Ya no son solo aquellos dos viejos conocidos con uno de ellos, Estados Unidos, inventando nuevas tecnologías militares (el submarino y la aviación estratégicos, los misiles intercontinentales y sus sucesivos desarrollos con múltiples cabezas, los misiles nucleares tácticos de crucero, la militarización del espacio) y el otro, la URSS, poniéndose al día siempre por detrás y con la lengua afuera a costa de la penuria de su población. Ahora la dialéctica deviene multiplicación. Es peor, también porque el cambio de la fase bipolar a la actual multipolar facilita disparates.
Los catorce años de la llamada “guerra contra el terror” han sido un enorme desastre. El intento de alterar el estado de cosas en Oriente Medio comenzó en 1990, en el mismo momento en que Moscú comunicó a Washington que se retiraba del campo de batalla y que el Pentágono creyó que podría en solitario con el peso del mundo. El atentado neoyorkino que la inauguró y pretextó era un claro subproducto de la guerra fría. Bin Laden era resultado de la cocina contra la URSS en Afganistán, un producto que adquirió vida propia. Esos catorce años produjeron más de un millón de muertos, extendieron el terrorismo y la violencia, crearon millones de refugiados y desplazados, y desestabilizaron aún más, o simplemente disolvieron países enteros. El Estado Islámico nace de diversas fuentes, pero su partida de nacimiento es incomprensible sin atender al hecho central: que Estados enteros como, Afganistán, Iraq, Libia y Siria, han sido disueltos y que todos ellos están situados en, o alrededor de, la primera zona energética del mundo en una época en la que el carácter limitado de esos recursos convierte la disputa por ellos en asunto particularmente crucial de la disputa entre imperios.

sábado, 5 de setembro de 2015

Europa ante su niño muerto


«Una imagen que ha dado la vuelta al mundo y despierta las conciencias», explica Bernard Henry Levy, sobre la foto del cadáver del niño sirio varado en una playa turca. El “popular diario” Bild animando una campaña de acogida de refugiados con ayuda de igualmente populares futbolistas. La Canciller Merkel apelando a la humanidad y a los valores, y reafirmando su “gran liderazgo europeo” en esta cuestión, nos explican editorialistas de renombre. Tres momentos que confirman que en Europa ya no hay ni lugar para la vergüenza. Es la hora de la gran tomadura de pelo.
La estrella mediática parisina, agitador de todas las intervenciones militares del humanitarismo euroatlántico, no relaciona sus prédicas belicistas con el niño muerto huido de Siria. Tampoco lo hizo con las oleadas balcánicas, afganas, libias o iraquíes. Los Estados cuya destrucción y disolución ayudó a justificar en nombre del interés supremo de la geopolítica y economía occidentales, producen éxodos -y terrorismos- claramente identificables. Cuanta más guerra y desolación se siembra en la regiones en crisis, mayor será el flujo hacia Europa. Es una consideración bien banal pero, ¿quién nos la va a recordar estos días? ¿El “popular diario”, quizás?
Bild es el primer diario xenófobo del continente y el de mayor tirada. Su campaña es genuina: la gran operación de imagen del país del “Nein” y del “Grexit”, cuyo nacionalismo post reunificación -inscrito en los tratados europeos, en las reglas del Banco Central Europeo y hasta en la misma moneda única- ha mandado al traste medio siglo de integración europea y de redención por el desastre nazi. El establishment alemán necesitaba, ciertamente, una campaña de imagen y la crisis de los refugiados se la ha dado.
Alemania recibirá este año 800.000 refugiados, según las infladas cifras del gobierno federal, de momento poco más de 200.000 solicitaron asilo en los primeros siete meses del año. Alemania es el “primer receptor europeo” de refugiados, el ejemplo para una Francia acomplejada bajo la sombra de su Frente Nacional. “La hipocresía francesa y el ejemplo alemán”, titula el portal Mediapart.
¿Quién recordará que en territorio alemán se han cometido algunos de los mayores crímenes xenófobos de la posguerra europea-occidental, incluida la mayor trama terrorista de los últimos veinte años (NSU) con manifiestas complicidades en el aparato de seguridad, que es allí donde las residencias para emigrantes arden con mayor frecuencia y donde los pasillos del metro son más peligrosos para los morenos? Un “ejemplo” que pasa por encima del hecho de que la inmensa mayoría de los “emigrantes” en Alemania son europeos de tradición cristiana. Un paseo comparativo por las calles de Berlín y París ofrece una evidencia visual abrumadora a este respecto. Una ciudad con los colores étnicos de Marsella es completamente impensable en Alemania, donde el número de matrimonios mixtos entre alemanes y turcos (la excepción) es insignificante. La frase atribuida a un ayudante de Nicolas Sarkozy de que en la crisis actual, “los alemanes administran un flujo, mientras que nosotros tenemos que administrar un stock, por lo mucho que hemos acogido en las últimas décadas”, responde a una realidad que los propios franceses ignoran, por más que el racismo y la xenofobia sean problemas verdaderamente paneuropeos.
Ciertamente, todo esto no nos lo recordará la Federación de la Industria Alemana (BDI), con sus fantasmagóricas quejas por la falta de mano de obra. Estos sirios educados y de clase media que gritan “¡Germany, Germany!” en la estación de Budapest y que huyen de una guerra que Europa, y Francia en particular, han fomentado, son la solución: el recurso ideal de una estrategia para mantener la política de salarios bajos que arruinó a los pocos socios europeos aún capaces de producir como Francia. Varios millones de ellos ayudarán a mantener las cotizaciones del geriátrico federal cuyos fondos de pensiones se fundieron en el casino bancario, de la misma forma en que ocurrió en España con los cinco millones de extranjeros que entraron en nuestro “mercado laboral” entre 1998 y 2008 para alimentar la caldera de la burbuja.

quarta-feira, 8 de julho de 2015

Tras la victoria, el castigo


El referéndum griego es una victoria popular y un desafío cargado de futuro. En la franja de edad entre los 18 y los 24 años, el “no” obtuvo un apoyo del 85%. Entre 25 y 34 años, del 72%. En los barrios más populares el “no” arrasó. Eso lanza a todos los pueblos del continente un mensaje de cambio en Europa, algo muy desestabilizador para el Directorio europeo. No duden que su respuesta será implacable.
“El error de Tsipras ha sido querer cambiar Europa”, reconoce sin rubor el Presidente del Instituto Delors de París, Yves Bertoncini. El establishment de Bruselas, “ha visto en el referéndum un desafío que complica particularmente las conversaciones”, señala Le Monde en su editorial de ayer. Si hasta ahora se trataba de forzar un ejemplarizante cambio de gobierno en Atenas, ahora se trata de castigar a un pueblo. Precisamente por eso, el grexit, la expulsión de Grecia del euro, tiene el viento en popa, incluso si económicamente fuera irracional y le costara a Alemania 90.000 millones, como estima Wolfgang Münchau, columnista del Financial Times.
Merkel eligirá el camino con menos riesgo para un pigmeo político. Entre la desestabilización política en Alemania que supondría un cambio de rumbo que contradijera su narrativa de los últimos años, y la salida de Grecia del euro, optará por lo segundo.
El conciliador ex secretario del Partido Socialista que está al frente de la República Francesa no va a asumir el riesgo de explicitar una brecha en la pareja franco alemana, por mucho que el macho de dicha pareja practique la violencia de género contra Francia. El gobierno francés es como las esposas católicas de antes: cualquier cosa antes que el divorcio.
De lo que se trata para Merkel y Hollande, y para el Directorio en general, es de que parezca que Grecia se va del euro, no que la echan ellos. “Las declaraciones tranquilizadoras de la UE de que aún se puede mantener diálogo con Tsipras son una cortina de humo”, se lee en la editorial de Le Figaro de hoy.
“Merkel no puede asumir la responsabilidad histórica de la salida griega del euro”, explica una fuente del gobierno francés. Así que no hay más remedio que organizar técnicamente la culpabilidad griega de su propia salida de la moneda única. Desde el Banco Central Europeo eso es algo muy fácil de organizar, explica Patrick Artus, economista jefe de la banca Natixis.
“Si el BCE corta el ELA (la línea de financiamiento excepcional a los bancos griegos) ya estamos en un escenario de salida del euro. Los bancos no podrán refinanciarse en euros ante el BCE, lo que obligará al Banco Central de Grecia a refinanciar sus bancos con una nueva moneda que tendrá que crear”, explica. En caso de que el BCE declinara esa responsabilidad por considerarla política y le pasara la patata caliente a la Comisión Europea, ésta podría abrirse a negociar en los nuevos términos reconocidos por el FMI (renegociación de la deuda y nuevo paquete de ayuda), pero es poco probable, dice. Así que el escenario “los griegos se van de propia iniciativa” es el más probable y se cerrará, “en dos o tres semanas”, dice. Prepárense para el circo mediático que se avecina.

quinta-feira, 4 de junho de 2015

Jugando con fuego

Desde hace años, el declive relativo del poderío global de Estados Unidos en el mundo viene acompañado por un claro incremento del belicismo y de las aventuras militares, desde Oriente Medio a los Balcanes, pasando por el norte de África y Afganistán. A todo ello se suma el conflicto que ha resultado del cambio de régimen inducido por la OTAN en Ucrania y la creciente tensión en el Mar de China provocada por el despliegue militar de Estados Unidos en la región, sus alianzas y tomas de nuevas bases de apoyo en; Singapur, Filipinas, Australia y Vietnam, que se suman a las tradicionales de Corea y las del revigorizado militarismo japonés.
El resultado de todo esto es un claro incremento del peligro de una “guerra total”, como ha alertado un político tan timorato como el presidente francés, François Hollande. Una guerra total contra las nuevas y viejas potencias emergentes -sobre todo Rusia y China- cuyo riesgo, según el retrógrado ex primer ministro sueco Carl Bildt, toma fuerza en la, “incertidumbre sobre las relaciones de poder global”.
En otras palabras: el mundo bipolar se acabó con el fin de la guerra fría, el intento de mundo unipolar que le sucedió acabó en fiasco y lo que se viene afirmando desde entonces, una invitación a cierto pluralismo y consenso en las relaciones internacionales, es visto como algo “incierto” y “peligroso” con lo que hay que acabar por la fuerza.
Reaccionando al cambio de régimen en Ucrania, anexionándose Crimea y apoyando a los rebeldes de Novorrossia, Rusia ha respondido por primera vez con medidas de fuerza al avance de la OTAN en su entorno más inmediato, lanzando un mensaje a otras potencias regionales. Ese desafío es lo que se está castigando con sanciones y la nueva campaña informativa contra Rusia. Militarmente se asiste a un verdadero festival de maniobras, despliegues y tanteos provocadores alrededor del territorio ruso, en toda Europa Oriental, el báltico, el Mar Negro y el Ártico. En el último incidente, cazas rusos salieron el sábado al encuentro de un destructor americano, el USS Ross, en el límite de las aguas territoriales rusas del Mar Negro.
En el Mar de China pasa algo parecido, algo que va en claro incremento desde que en 2009 Washington iniciara su “pivot to Asia”, es decir un incremento y reorganización de su presencia militar allá con el escenario de una guerra contra China.
La semana pasada en el foro internacional de seguridad regional Shangri-La organizado en Singapur, el secretario de defensa americano, Ashton Carter, confirmó el envío a la región -atravesada por las tensiones territoriales entre vecinos- de sus recursos militares más modernos con el objetivo de afirmar la “libertad de navegación”, seudónimo del cerco de hierro alrededor de China, cosa que ésta no tiene la menor intención de aceptar. Como se hace con Rusia, la provocativa práctica de enviar aviones y barcos de guerra a patrullar justo en los límites de las zonas del adversario se ha convertido en recurso corriente y da lugar a tensiones constantes que pueden degenerar con gran facilidad en conflictos, deseados o no.