La guerra es un acelerador de partículas. Como toda crisis. Pero la guerra aún más. Especialmente bajo el capitalismo. Cambio climático. Pandemia. Recesión. Guerra. La excepción convertida en norma. Vivimos tiempos de doctrina del shock.
Al calor de la guerra en Europa se han acelerado debates que llevaban tiempo haciéndose hueco. En semanas se avanzan años. Con el pretexto de romper la dependencia energética rusa, la energía nuclear está a las puertas de vivir una nueva primavera. Y el gas se convierte en energía verde. Verde oscuro casi negro. Como aquel Acuerdo Verde Europeo. Propaganda que se lleva el viento. Compromisos climáticos que si te he visto no me acuerdo. La transición energética salta por los aires antes de despegar. Doctrina del shock.
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