La reforma agraria con la que está comprometida el nuevo gobierno, es sólo una parte de la reforma integral de la ruralidad que es necesario realizar en Colombia. Se trata de concebir el abastecimiento alimentario, la sostenibilidad ambiental de las ciudades y la riqueza de la diversidad cultural, como dependientes de la armonía de la ruralidad y de la dinámica de la economía campesinas y de los pueblos indígenas, afros y raizal.
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